¿Fue Jesús clavado o atado en la cruz?

Foto: BRITISH MUSEUM

Ninguno de los Evangelios en el Nuevo Testamento menciona si Jesús fue clavado o atado a la cruz.

Meredith Warren, profesor de estudios bíblicos y religiosos en la Universidad de Sheffield, revela que hay informes contradictorios sobre si Jesús fue clavado o atado a la cruz.

 

A su juicio, los testimonios sobre la crucifixión pueden haber sido dictados más por la tradición que por la información aportada por los apóstoles en los Evangelios, según un artículo publicado en The Conversation.

 

Mateo, Marcos, Lucas y Juan, todos incluyen el evento de la crucifixión a su manera con ligeras diferencias. Ninguno de los Evangelios en el Nuevo Testamento menciona si Jesús fue clavado o atado a la cruz. Sin embargo, el Evangelio de Juan informa de heridas en las manos de Jesús resucitado.

 

Es este pasaje, tal vez, el que ha llevado a la tradición abrumadora de que las manos y los pies de Jesús fueron clavados en la cruz, más que atados. Así, el Evangelio de Pedro, un evangelio no canónico del primer o segundo siglo, describe específicamente en el versículo 21 que los clavos fueron removidos de las manos de Jesús después de muerto.

 

Además, este experto cita determinadas piedras preciosas, algunos utilizadas con fines mágicos, que también proporcionan algunas de las primeras representaciones de Jesús crucificado. Un jaspe tallado del siglo II o III representa a un hombre colgado en una cruz rodeado por las palabras mágicas.

 

Otra imagen muy antigua --del siglo IV-- de la crucifixión se encuentra tallada en la cara de una piedra preciosa cornalina hecha en un anillo, la Gema Constanza que se conserva en el Museo Británico (en la imagen). Igualmente, las manos de Jesús no aparecen clavadas a la cruz, sino que caen de forma natural, mientras permanece atado de las muñecas.

 

Dado que la evidencia de la antigüedad no proporciona una respuesta clara sobre si Jesús fue clavado o atado a la cruz, es la tradición la que dicta esta representación común en nuestros días, concluye Warren.