Frenazo en seco del Real Valladolid hacia el liderato en solitario (0-0)

Los de Rubi manejaron prácticamente todo el partido ante la Ponferradina, pero no fueron capaces de perforar la portería de Moldovan. El árbitro anuló bien un gol a Mojica en la primera mitad.

Ficha técnica:

 

0 - Real Valladolid: Javi Varas; Chica, Samuel, Rueda, Peña; Leao (Guille, min. 79), Timor, Bergdich (Jeffren, min. 62), Óscar, Mojica (Omar, min. 62) y Óscar Díaz.

 

0 - Ponferradina: Moldovan; Carpio, Alberto Aguilar (Ramírez, min. 81), Lucas, Camille; Paglialunga, Andy, Cristian (Jonathan, min. 66) Pablo Infante; Yuri y Berrocal (Sobrino, min. 66).

 

Árbitro: Árbitro: Trujillo Suárez (C. canario). Amonestó a Lucas, Pablo Infante, Camille y Jonathan.

 

Incidencias: Estadio José Zorrilla. 10.308 espectadores.

El Real Valladolid tuvo que conformarse con un punto en la visita de la Ponferradina después de un empate sin goles, pese a que los de Rubi tuvieron el control del balón prácticamente todo el partido, pero finalmente terminaron por mostrarse incapaces de perforar la portería berciana.  De esta manera los blanquivioletas continúan en la parte alta de la tabla con dieciocho puntos, pero a la espera de lo que hagan Girona, Sporting, Las Palmas y Recreativo para el liderato.

 

El Pucela, quizá por inercia, comenzó el choque como un tiro. Nada más dar inicio el trencilla Trujillo Suárez, Carpio ya tuvo que salvar bajo palos un disparo de Óscar Díaz a pase de la muerte de su tocayo Óscar. Pero era solo el principio. Este Real Valladolid parece haber acoplado las piezas definitivamente, un esfuerzo que ha tardado en dar su fruto hasta la jornada 9 y a la espera de que se pulan detalles. Siempre sin alardes, el Pucela comenzó a gozar de ocasiones.

 

Otro detalle a destacar fue algo que ya se pudo ver el pasado miércoles frente al Girona, pese a que el once fue bastante diferente. Rubi ha decidido volcar prácticamente todo el ataque por las bandas, y entre el regreso de Bergdich y Mojica a los dos costados y el juego combinativo que aportaba Óscar Díaz, la cosa parece funcionar de aquella manera.

 

El franco marroquí se convirtió en un aguijón que no paraba de percutir y percutir por la derecha, mientras que Mojica, por el contrario, aportaba toque pero poco acierto y mucha aceleración. ¿Y Óscar? A un nivel más bajo del que debería. Los locales pagaron su falta de presencia en la zona de tres cuartos para dar el último pase, de manera que sin un delantero matador y nadie que hiciera magia, el gol no llegaba.

 

Por si fuera poco, mientras los de Rubi seguían gozando de oportunidades con un Timor y un André Leao omnipresentes en el centro del campo, que no dejaban pasar el balón berciano, llegó el punto clave de la primera mitad. Bergdich se zafó de su par, la puso de lujo con su pierna mala y Mojica, al otro palo, consiguió empujarla de cabeza. Ya había empezado a bailar el colombiano en la banda cuando el árbitro dijo que no. Óscar Díaz, el culpable al agarrar a Aguilar sin ni siquiera entrar en juego. Tocaba tirar de paciencia en la segunda mitad, pese al claro dominio.

 

Fue entonces cuando comenzó el quiero y no puedo del Pucela. La Ponferradina ya tenía en mente desde antes de comenzar que el punto era bueno, y los blanquivioletas pecaron de cándidos para saber morder. El equipo comenzó a disolverse sobre el campo como un azucarillo, por lo que Rubi decidió dar una vuelta de tuerca. Fuera Bergdich y Mojica, dentro Jeffren y Omar.

 

Pero no. Hoy no era el día del Pucela. Mientras los bercianos esperaban agazapados en campo propio, manteniendo más o menos el orden para saber aguantar el chaparrón, los locales no conseguían dar con la tecla del gol. Aquel juego en bandas que se había podido observar en la primera mitad se borró de un plumazo pese a las permutas y no parecía haber solución posible.

 

Según avanzaban los minutos y se acercaba el final se iba ganando en emoción. El Pucela se dio cuenta de que el cronómetro empezaba a pesar y estiró líneas a la desesperada, pero solo consiguió eso; desesperarse. La frustración se hizo patente a diez minutos del final cuando Óscar Díaz falló un mano a mano clarísimo ante Moldovan en el que estuvo el partido. No sufrían los de Rubi, pero estaba claro que no era el día.

 

De esta manera, los de Rubi quedan pendientes del resto de resultados, sabiendo que no serán líderes, al menos en solitario, a la espera de lo que hagan varios terceros. En todo caso, se siguen dando pasos en cuanto a juego y dominio del balón, pero no solo con eso se consigue el ascenso.