Frenazo en seco a las aspiraciones del Real Valladolid

Mojica, en el suelo, en una acción del partido ante la Ponferradina. ALBERTO MINGUEZA
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El conjunto vallisoletano se apagó ante la Ponferradina y firmó un empate sin goles (0-0) que bien pudo ser derrota y se aleja de la zona de playoff.

REAL VALLADOLID (0): Kepa, Moyano, Marcelo Silva, Juanpe, Hermoso, Del Moral (Guzmán, minuto 72), Andrè Leâo, Tiba (Borja, minuto 77), Mojica, Rennella (Roger, minuto 62) y Rodri.

 

SD PONFERRADINA: (0-)Dinu, Casado, Melero (Jhonatan, minuto 43), Berrocal (Kebor, minuto 80), Adán, Alan, Acorán, Andy, Caiado, Álvaro (Khomchenovsky, minuto 60) y Raillo.

 

ÁRBITRO: Rubén Eiriz Mata. Mostró tarjetas amarillas a Adán y Álvaro Antón (Ponferradina) y Rodri (Real Valladolid).

 

INCIDENCIAS: Jornada 24 de la Liga BBVA. Estadio José Zorrilla. 8.305 espectadores. El Real Valladolid lució brazeletes negros en memoria del niño Raúl García, jugador cadete del Íscar, fallecido esta semana. El ex jugador del Fórum Valladolid, Quino Salvo (en la foto), realizó el saque de honor en representación de todas las personas que luchan contra el cáncer.

 

La realidad de este Real Valladolid es que acumula varias jornadas sumando y con su portería a a cero. Este aspecto fundamental para cualquier aspirante serio al ascenso a Primera División ha tenido además pinceladas de buen juego o, al menos sobriedad o solvencia asumiendo que en Segunda es difícil conquistar a nadie por el paladar de la exquisitez. Pero el equipo de Miguel Ángel Portugal mereció más ante el Elche, mereció menos en Mallorca ganó bien al Córdoba y sumó en Alcorcón. Es decir, ocho puntos consecutivos que elevaban la mirada hacia el primer objetivo del playoff. Ahora son nueve, pero el patinazo ante la Ponferradina bien pudo tener otro signo porque la segunda mitad tuvo color berciano y protagonismo del portero Kepa, que literalmente salvó dos puntos.

 

Era un partido trampa porque la Ponferradina venía de pasar una semana convulsa con cambio de entrenador incluido. Todo un enigma de juego por desvelar para saber cómo iba a ser la respuesta local en esa apuesta ofensiva de la que hablaba Portugal los días previos.

 

No iba a ser fácil y el Real Valladolid fue apagándose tras una salida decicida. Esto es Segunda División y no hay espacio para los alardes. Es más, la Ponferradina estuvo mejor plantada según transcurrían los minutos que un conjunto local muy ahogado en el centro del campo, sin una referencia sobre la que iniciar un juego gris que llevó el partido al descanso como empezó (0-0) y con la sensación de que mucho debía arreglar Portugal para cambiar imagen y dinámica. A estas alturas de competición, sumar de uno en uno es insuficiente y este duelo regional estaba marcado más por la sucesión de errores que por el criterio de fútbol que pretendían mostrar cualquiera de los dos equipos. 

 

Pero el guión no iba a cambiar mucho para el Real Valladolid. Es más, la Ponferradina le perdonó dos veces con claras ocasiones deperdiciadas por Andy primero y Raillo después. Indudablemente, un paso atrás porque no sirve simplemente avanzar despacio o que la portería, en este caso milagrosamente, siga imbatida un partido más. Hace falta escalar un peldaño que cuesta un mundo aunque el equipo blanquivioleta apelara a las novedades de invierno primero con Rennella como titular y, más tarde, dando entrada a Roger y Borja buscando otro aire que solo soplaba en el cielo de Zorrilla

 

Visto como estaban las cosas, mejor firmar las tablas porque Raíllo puso de nuevo a prueba a Kepa con un remate de cabeza abortado por el portero. Poco después lo hizo Caiado. Porque el resumen estuvo en Kepa, que salvó dos puntos y al menos permitió a su equipo ese pasito a pasito que significa el empate, segundo empate consecutivo que no puede considerarse como premio de consolación.