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Finaliza el juicio por el asesinato de la calle Nicasio Pérez con la petición de 19 y 20 años para el acusado

La defensa sostiene la inocencia por la ausencia de "pruebas objetivas" y que todo se basa en "suposiciones, opiniones e interpretaciones" sobre el suceso ocurrido en noviembre de 2011 en Valladolid.

El fiscal y las acusaciones particulares han mantenido su petición de entre 19 y 20 años de cárcel por asesinato para el policía nacional José Manuel M.F.M, acusado del apuñalamiento que acabó con la vida de Rufino A.S. el 21 de noviembre de 2011 al considerar que fue el autor del crimen, ya que era el único que tenía un móvil, en este caso pasional, ya que la víctima era el marido de su amante.

 

Frente a esta petición, la defensa solicita la absolución de su patrocinado al entender que "no hay una sola prueba objetiva" contra él y todo se basa en "suposiciones, opiniones e interpretaciones".

 

Así se han expresado las partes en la última sesión de la vista oral celebrada en la Audiencia de Valladolid ante un jurado popular compuesto por seis varones y tres mujeres a los que se ha citado este jueves para hacerles entrega del objeto del veredicto e iniciar las deliberaciones.

 

En esta jornada de miércoles, tanto el fiscal como las acusaciones particulares -que representan a la viuda del fallecido por un lado y a los hijos del mismo por otro- han mantenido las penas solicitadas inicialmente al considerar que el acusado es el autor de un delito de asesinato con el agravante de disfraz.

 

Las acusaciones consideran que José Manuel M.F.M. era el único que tenía motivos para matar a Rufino A.S. y, como ha explicado el fiscal, así se ha acreditado durante el juicio, en el que ha afirmado que tanto testigos como el resto de pruebas le sitúan en el lugar de los hechos, a pesar de que no se encontró el arma utilizada en el crimen ni otras pruebas como la ropa utilizada o restos de sangre.

 

En este sentido, ha asegurado mostrarse "plenamente convencido" de la autoría de la muerte de Rufino, algo que comparte con los policías que llevaron a cabo la investigación, dado que descarta el móvil del robo porque las dos puñaladas que recibió la víctima se dirigían a matar.

 

De esta forma, ha explicado la ausencia de enemigos declarados y la existencia de una infidelidad por parte de la mujer de Rufino A.S, Rosa R.C, quien mantenía una relación con el acusado que no era admitida ni tolerada por su marido y que provocó enfrentamientos entre José Manuel M.F.M. y la víctima.

 

UN "ESCOLLO" A LA RELACIÓN

 

Ante esta situación, y la posibilidad de eliminar el "escollo" que era Rufino para la relación, hicieron que el acusado, según la versión del representantes del Ministerio Público, decidiera acudir a Valladolid el 21 de noviembre de 2011 y acabar con la vida de la víctima, de forma "sorpresiva" y sin que tuviera posibilidad de defenderse, como han asegurado este miércoles los médicos forenses, quienes no hallaron signos de defensa ni resistencia en el cadáver del fallecido.

 

El fiscal ha hecho hincapié en la jurisprudencia que acepta la "prueba indiciaria" para destruir la presunción de inocencia y ha apuntado a los "contraindicios" o "coartada fallida" como cuestiones a tener en cuenta, dadas las diferentes versiones y contradicciones manifestadas por el acusado, algo que cree que debe jugar "en su contra".

 

En la misma línea, la acusación particular que representa a los hijos del fallecido, se ha mostrado "absolutamente seguro" de que el acusado "asesinó salvajemente" a Rufino A.S. fruto de sus reacciones "en caliente" que ya había mostrado en otras ocasiones a través de mensajes de correo electrónico o con su presencia en Valladolid sin avisar.

 

Además, ha asegurado que el acusado, cuando inició el viaje desde la ciudad de Zaragoza en la que trabajaba, tenía preparado el asesinato, ya que se encargó de mandar un mensaje a través de su móvil a la viuda de la víctima, con la que solía hablar en torno a las 8.00 horas, para avisar de que su teléfono no funcionaba correctamente, cuando no era así, algo que fue "el pistoletazo de salida" para el crimen, que cometió cuando tuvo la oportunidad.

 

Asimismo, ha explicado que apagó dicho aparato para evitar su localización en Valladolid, donde ha asegurado que le han situado todos los testigos nada más cometerse el asesinato, algo que cuadra con la hora en la que el radar fotografía su coche a las 8.25 horas a casi 16 kilómetros de la capital, a la altura de Tudela de Duero, algo "imposible por las leyes de la física" si se tiene en cuenta la versión ofrecida por el acusado, quien manifestó que salió de la ciudad en torno a las 8.30.

 

El abogado ha insistido en que sólo ha podido ser José Manuel M.F.M. quien ha matado a Rufino, ya que tenía móvil e interés por quedarse con su mujer. "Solamente él ha querido, ha podido y ha desarrollado el crimen", ha manifestado.

 

También la tercera de las acusaciones se ha manifestado en términos similares en lo que ha definido como el "intento frustrado de crimen perfecto" por parte del acusado, quien "no ha dicho una verdad" y que considera que ha planificado previamente el asesinato y la eliminación de cualquier tipo de prueba.

 

"NI UNA PRUEBA OBJETIVA"

 

Frente a estas peticiones, la defensa del acusado ha pedido su absolución por considerar que no hay "ni una prueba objetiva" y directa y sí puede haber indicios que "tienen que basarse en algo".

 

Sin embargo, ha explicado que todo se basa en "suposiciones, opiniones e interpretaciones" pero no tienen "base contundente para estar acreditados".

 

Así, entre las "suposiciones" ha citado algunas como la "obsesión" de José Manuel M.F.M. por Blanca R.C, cuando considera que ésta llegó a ser al revés, y el hecho de que la relación entre ambos era independiente de que estuviera la víctima. Además, ha incidido en que el acusado no ha obtenido beneficio alguno, al contrario que la viuda del fallecido, ni había motivos que justificaran la muerte de Rufino.

 

La abogada ha señalado que el 21 de noviembre el acusado acudió a Valladolid, algo que "no era extraño", dado que ya lo había hecho en otras ocasiones -una de ellas cinco días antes-, para intentar hablar o ver a Blanca antes de que entrara a su trabajo.

 

En la misma línea de defensa, ha señalado que las contradicciones o que no diera algunos datos no puede ser motivo para que se considere que el acusado oculta algo y ha rechazado que se deduzca "crispación" y motivos para acudir a Valladolid a matar un sólo mensaje -en referencia a un correo electrónico que el acusado envió a la víctima- y no "multitud" como, a su juicio, sería lo normal.

 

La letrada ha incidido también en la falta de pruebas obtenidas en los registros domiciliarios o en el vehículo, es decir, "ni un solo vestigio que incriminara al acusado" y se supone que "pudo" haberse deshecho de cosas, al igual que es una suposición que limpiara el coche para eliminar posibles pruebas.

 

A este respecto, ha incidido en lo "llamativo" del vehículo para cometer un crimen si lo que se piensa es que lo planificó, igual que el "error estúpido" que sería encender el móvil en el camino de vuelta a Zaragoza a la altura de Aranda de Duero (Burgos), si lo que pretendía era que no le localizaran y por eso lo tenía apagado anteriormente.

 

Tras hacer referencia a contradicciones entre algunos testigos e invocar el principio de presunción de inocencia, la abogada también considera que hay dudas y es "imposible" que el acusado estuviera en los lugares que dicen las personas que han testificado a las horas que citan, ya que no hubiera llegado al radar que le fotografió en Tudela.

 

El acusado ha ejercido su derecho a la última palabra al final de la vista oral, pero ha sido interrumpido en varias ocasiones por la presidenta de la Sala, Teresa González, al intentar leer un escrito que reiteraba lo dicho por su abogada, a lo que el propio José Manuel M.F.M. ha insistido porque se trataba de "20 años por dos minutos". Mientras, la hija de la víctima abandonaba la sala de vistas molesta por su actitud.