Filósofos de la UNED ven un despertar de la religiosidad, más que de la religión

Francisco José Martínez y Teresa Oñate

Según varios filósofos que han intervenido en un curso de verano de la UNED en Ávila, en la actualidad, más que una recuperación de la religión, se está viendo una recuperación de la “religiosidad”, porque, en las próximas décadas, la religión debería de tender hacia el no literalismo y al socialismo.

Para Francisco José Martínez, codirector del curso ‘Siete pensadores contemporáneos y la religión’, que se desarrolla estos días en el Centro Asociado de la UNED en Ávila, bajo la dirección del catedrático de Filosofía Moral y Política de la UNED, Carlos Gómez Sánchez, desde el punto de vista de la segunda Ilustración que en estos momentos se estaría viviendo, la religión debería de tener un papel “simbólico”, especialmente en lo relacionado con los elementos que contiene de “amor, amistad, unión entre los hombres y con la naturaleza”, porque una recuperación en general de la religiosidad o la creencia en un Cristianismo fuerte con una “verdad con mayúsculas”, es “imposible”.

 

No obstante, hay pensadores que sí defienden que se vuelve a una religión “muy fuerte”, frente a la recuperación de elementos simbólicos o a lo que ha hecho la modernidad con “lo sagrado”, desde el punto de vista de que lo ha pasado a la estética, a la política, a las relaciones personales o a la ecología. Son, en definitiva, experiencias “místicas” de conexión del individuo con la totalidad, porque el tener a un Dios “personal” y que “nos salva” es “muy difícil de compaginar con la modernidad”.

 

Así, más que recuperarse la religión, lo que se está produciendo, a juicio de Martínez, es una recuperación de la “religiosidad” y la apertura a los sentimientos y a los “elementos no puramente racionales del ser humano”.

 

No literalista y sí socialista


En este sentido, la catedrática de Historia de la Filosofía de la UNED, Teresa Oñate, ha considerado que la religión tiene que tener, en estos tiempos de postmodernidad, varias “dimensiones”, principalmente, en Europa y América Latina en cuanto a que es lo considerado “occidente”.

 

En primer lugar, debe ser “greco-cristiana pluralista”, pero también debe ser “hermenéutica”, en el sentido de que debe ser interpretativa y “no dogmática ni literalista”. Para la profesora, además, la religión del futuro deberá ser “socialista”, en el sentido del compromiso social y ecológico, y presentarse, asimismo, como “una resistencia a la pobreza”, que incluya la capacidad de desprendimiento y una resistencia al capitalismo consumista.

 

Estaríamos ante una “secularización” del catolicismo y es “lo único que podría hacer daño a las iglesias que están en connivencia con el poder, con los más ricos y con el neoliberalismo”, de la misma forma que “haría daño a las religiones fundamentalistas”, porque las que se están viendo en la actualidad actúan como “elemento teocrático y autoritario”.

 

“Lo divino no puede ser eso. Lo divino es amor, es compromiso con los débiles y no aquello que exija, por ejemplo la sumisión de las mujeres”, de tal forma que, a juicio de Teresa Oñate, “si el Islam prosigue en esa evolución perderá toda oportunidad histórica”.