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Fernando Fernández Román, la cálida voz de los toros

El vallisoletano estudio arquitectura por imposición familiar, pero su vocación era la de cronista de toros. Responsable de Tendido Cero y Clarín, en el ente público, durante años, Fernández Román ha sido referencia en el periodismo taurino.

LA RÁFAGA:


Un sonido: La cabecera de tendido cero que yo diseñé.

Un momento radiofónico: La despedida de Curro por lo inesperado y trascendente de la noticia.

Una anécdota: Retransmitimos un festival de nueve toros que fue larguísimo y con mucho calor. Me bebí tres litros de agua y tuve que ir al baño. Dejé unos minutos la retransmisión sin comentar. 

Una noticia que le hubiera gustado contar: Me hubiera gustado estar en cualquier corrida de Manolete, especialmente en su primer triunfo en Madrid.

La radio en una palabra: Magia.
 

Fernando Fernández Román es la voz de los toros. Al menos en dos décadas. Este vallisoletano, aparejador por imposición familiar, y cronista taurino por vocación, ha prestado su cálida voz a cientos de corridas de toros: en radio y televisión, casi siempre unido al ente público. Convertido en uno de los periodistas referencia de la tauromaquia, desde niño Fernando sabía cuál era su pasión. Incluso hasta escribía sus propias crónicas de las corridas a las que asistía.

 

Estudiando arquitectura técnica, una carrera “de provecho” según sus progenitores, se encargó de no dejar de lado su auténtica vocación y comenzó a escribir en algunas revistas especializadas. Radio Valladolid le dio la oportunidad de retransmitir sus primeras corridas de toros en el coso de Zorrilla. “Mentí como un bellaco cuando me preguntaron que qué tal se me daba el micrófono, yo dije que muy bien, cuando jamás había hecho radio. Pero la cosa debió ir bien y esas fueron mis primeras armas hasta llegar hasta aquí”.

 

Aquel muchacho de Valladolid que amaba la Fiesta de los toros dio el salto a Radio Televisión Española. Allí dirigió el exitoso programa televisivo de Tendido Cero y el informativo radiofónico Clarín, en Radio Nacional. En la actualidad las corridas radiadas son ya solo un reducto de lo que antes era una práctica muy habitual. Considera a Matías Prats, uno de los maestros del género y tiene especial debilidad por los locutores colombianos, que hacen “verdaderas maravillas de retransmisiones”. Hoy la crisis y la ausencia de publicidad, se están cargando estas crónicas radiofónicas en directo.

 

Toda una vida dedicada al periodismo taurino daría para escribir un libro. El es autor de varias publicaciones, un de las más aclamadas ‘Los toros contados con sencillez’, con esa sencillez con la que hablaba a sus oyentes. La misma que le rompió la voz cuando narró la cogida mortal del subalterno Monotoliú, su amigo, o el abrazo de Julio Robles, postrado en silla de ruedas y Vicente Ruíz El Soro, casi cojo tras más de un centenar de operaciones en su rodilla.

 

Pero quizá el momento más especial fue cuando en una entrevista casual con Curro Romero, el ‘Faraón de Camas’ le anunció en directo su retirada del mundo de los toros. Convulsión en la tauromaquia y un programa que será recordado durante varios años. “Iba a llamar a Enrique Ponce que cerraba temporada, pero Enrique no me cogía el teléfono y por eso llamé a Curro, con el que me unía una estrecha relación. Fue tras torear un festival benéfico en La Algaba junto a un joven Morante. Me pidió que le llamara a casa y al final de la entrevista cuando le iba a despedir, me dijo ‘Fernando tengo que contarte algo’ y soltó la noticia. No lo sabía nadie, ni si quiera su mujer”, relata Fernández Román.

 

En su aventura televisiva, el vallisoletano hizo dupla informativa con otro paisano, el diestro Roberto Domínguez. Su objetivo las retransmisiones didácticas, como en la radio, claro; donde es poseedor de un premio Ondas y Micrófono de Plata. A pesar de su retiro del ente público, Fernando jamás se ha apartado de la Fiesta y de su pasión narradora. Ahora alimenta un blog que se llama Obispo y oro. Su lectura es cita obligada para los amantes de la fiesta, y uno pude hacerlo imaginándose su voz. La voz de los toros, la de Fernando Fernández Román.