Felipe Reyes, timón de un Madrid inmaculado en el 'Top-16'

El capitán del equipo blanco anotó 18 puntos y capturó 9 rebotes en apenas 18 minutos, bien secundado por Llull y Rudy frente a un Panathinaikos que solo se pudo rendir.

 

FICHA DEL PARTIDO

 

REAL MADRID: Llull (14), Rudy Fernández (15), Rivers (2), Ayón (-) y Reyes (18) --cinco inicial--; Nocioni (9), Maciulis (-), Bourousis (2), Campazzo (-), Sergio Rodríguez (10), Carroll (8) y Slaughter (5).

  

PANATHINAIKOS: Slaughter (12), Diamantidis (6), Fotsis (9), Charalampopoulos (-) y Batista (15) --cinco inicial--; Gist (9), Nelson (6) y Blums (8).

  

PARCIALES: 20-14, 19-15, 21-19 y 23-17.

  

ÁRBITROS: Lottermoser (ALE), Viator (FRA) y Paternico (ITA). Sin eliminados.

  

PABELLÓN: Barclaycard Center, 9.928 espectadores.

El Real Madrid mantiene su particular marcha imperial en el 'Top 16' de la Euroliga, tras doblegar al Panathinaikos (83-65) basándose sobre todo en los 18 puntos de Felipe Reyes, cuya contribución ha sido fundamental para que los madrileños sigan invictos después de cuatro jornadas en el grupo E de la máxima competición europea.

  

Los pupilos de Pablo Laso consiguieron su cuarto triunfo en esta exigente segunda fase del torneo europeo, conservando así el liderato de su grupo por delante de rivales tan incómodos como el Maccabi Tel Aviv o el propio Panathinaikos, quienes de momento se quedan descolgados en su persecución de la primera plaza.

  

En los instantes previos al encuentro, el mismo Laso reconocía que quizá su equipo no había exhibido el brío suficiente durante el 'Top 16'. Algo que, paradójicamente, no le había privado de cosechar tres victorias en otros tantos envites. Y justo con esa mentalidad arribaron sus jugadores al primer cuarto del duelo ante los griegos, eligiendo la efectividad antes que el virtuosismo.

  

El Real Madrid trató de imponer su ritmo desde los primeros compases, con tiros desde media distancia y visitando la 'pintura' rival con menos asiduidad que de costumbre. Felipe Reyes, que necesitaba 12 puntos para convertirse en el decimosexto jugador en alcanzar los 2.000 en Euroliga, abrió el marcador para los merengues; sin embargo, ni él ni Gustavo Ayón llevaron la voz cantante en el despliegue madridista en ataque.

  

Fue el base menorquín Sergio Llull quien guió las ofensivas locales, con varios arrebatos que se tradujeron en ocho puntos consecutivos cuando expiraba el cuarto inaugural. Un triple suyo, sobre la bocina de los diez primeros minutos, puso el 20-14 en el electrónico del pabellón Barclaycard Center. Era el comienzo de un corto parcial merengue que se extendió desde el 17-14 hasta el 23-14, logrado en el inicio del segundo cuarto con un triple de Rudy Fernández.

  

Los madridistas ya rozaban una ventaja cercana a la decena de puntos, lo que pareció constituirse en ese momento como su principal objetivo. Los de Pablo Laso se decantaron por pensar y actuar con calma a corto plazo, en lugar de buscar grandes diferencias prospectivas. Esa fórmula para el ataque, optando por la filosofía del 'piano a piano', se conjugó a la perfección con la intensidad defensiva del club español. Mientras el Real Madrid ostentaba un solvente repliegue defensivo, los griegos adolecían de ese espíritu combativo entre sus dominios.

  

El segundo acto sirvió para que ambos conjuntos sólo intercambiasen pequeños parciales, algo nada inquietante para los intereses de un Real Madrid que al descanso ganaba por 39-29. Los madrileños habían llegado al protocolario intermedio con una distancia favorable en el marcador y, ante todo, con sensaciones de equipo poderoso. Y todo ello frente a su inmediato perseguidor en la clasificación del grupo E.

 

EL MADRID SE DESATA EN EL ÚLTIMO CUARTO

  

Los estadounidenses A.J. Slaughter y DeMarcus Nelson, casi desaparecidos durante la primera mitad del choque, lideraron la escasa y única reacción del Panathinaikos en el partido. Una bandeja de Nelson, tras un contraataque, acercó a los helenos (46-42) restando 5:31 para la conclusión del tercer cuarto.

  

Aunque el esfuerzo de los norteamericanos terminó por ser inútil, ya que el Real Madrid contemporizó con bastante pulcritud la diferencia en el resultado. Las oportunas arremetidas de los hombres exteriores, con Sergio Rodríguez uniéndose a las tareas de Llull y Rudy, fueron bien auspiciadas por la constante labor de un motivado Felipe Reyes.

  

El tercer cuarto prosiguió con la misma dinámica que el antecesor, con el conjunto local manejando los tempos y haciendo 'la goma' en el marcador del rebautizado Palacio de los Deportes de la Comunidad de Madrid. La actitud inocua del Panathinaikos nunca hizo presagiar la remontada visitante, y de hecho lo que ocurrió a continuación fue un vendaval madridista.

  

El cuarto definitivo amparó un auténtico festín de los merengues, quienes hallaron aún más resquicios en la defensa contraria. El Real Madrid machacó con su velocidad en el contragolpe la moral de los griegos, sometidos en el resultado con diferencias desfavorables de hasta 22 tantos (74-52 y 81-59). Un amago de trifulca final entre el madridista Campazzo y Diamantidis no empañó la buena imagen expuesta por los blancos, que abrocharon el triunfo por 83-65 y se encaraman con fuerza al liderato de su grupo en el máximo torneo continental.