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Fede Gallego: "La gran magia y el secreto de la radio es que no te conozcan físicamente"

Federico Gallego llegó a la radio por casualidad. Su voz y su pasión por la música lo acercaron al medio que le atrapó durante más de dos décadas. Defiende que la radio es compañía y que los oyentes no deberían conocer al locutor para no perder la "magia". Fede Gallego es voz y radio.

LA RÁFAGA:

 

Un sonido radiofónico: los pitos horarios, las señales horarias.

 

Un momento: Mi primera presentación de los discos, el pánico que me entraba y que no era capaz ni de leer las carátulas. Me quedaba bloqueado.

 

Una anécdota: Me acuerdo en uno de los concursos radiofónicos que preguntábamos cómo se conoce comúnmente al Cloruro Sódico. Una mujer pidió una pista y dijimos ‘se lo pone a su marido todas las noches en los huevos’. Era la sal, evidentemente, pero la señora respondió: polvos de talco. Suena a chiste, pero fue real.

 

Una noticia que le hubiera gustado contar: Estando en la Ser viví el golpe de Estado. Yo estaba en Los 40 Principales y eché de menos haber participado activamente en la retransmisión de la noticia.

 

La radio en una palabra: compañía, sobre todo a mucha gente mayor. Compañía a soledad, a enfermedades, a noches en vela. La radio es compañía.

¿La voz es a la radio, lo que la palabra a la literatura?

Antes quien no tenía una voz grave, modulada, entonada difícilmente podía trabajar en la radio. Hoy no es necesario tener una buena voz para la radio, pero ayuda. Aquellos locutores de continuidad con esas voces graves como Joaquín Prats o el propio Matías Prats no eran tanto periodistas de actualidad sino más bien conductores de un espacio de entretenimiento.

 

¿Dónde reside el secreto de la radio?

La gran magia y secreto de la radio es que no te conozcan físicamente. Aquellas eran voces que llegaban a enamorar. Yo recuerdo cómo esos grandes locutores recibían ramos de flores para ellas, o puros para ellos. Nunca me gustó que mis oyentes descubrieran mi físico. No quería desilusionar y romper esa magia. Siempre lo comparo a la lectura de una novela: tú te creas la imagen del personaje y luego cuando hacen la película ese personaje decepciona. Lo mismo ocurre en la radio.

 

La radio era…

Compañía. Especialmente en esa radio nocturna. Un intruso bienvenido que se colaba en la vida de aquellas personas que pudieran estar solas enfermas. Era esa voz agradable que te acompañaba… un periodismo más familiar, más entrañable.

 

La radio es…

Desgraciadamente las cadenas radiofónicas se han convertido en empresas en lo que prima es el lucro y tener una mejor cuenta de resultados. Se ha mermado la calidad del producto. Hay menos tiempos y se dedica más a la publicidad que es lo que da dinero. Añoro una radio local en la que se pudiera hacer un buen informativo de media hora, que ninguna radio tiene, donde hubiera un programa magazine de tres horas en el que se pudiera entrevistar a personajes más de calle y normales, y no tanto político. Ahora se hace una radio menos dinámica.

 

 

¿Vocación o profesión?

Hay profesiones en las que no debe primar el dinero; un juez por ejemplo. El periodismo es una profesión vocacional, tu conciencia es la que debe dictar, y si hay otros intereses que te muevan a callar, o decir lo que no es, o a contar medias verdades, mal asunto. Cuando prima la cuenta de resultados, no prima tanto la verdad. Poco a poco los medios van perdiendo credibilidad y eso es muy peligroso.

 

Y en esa situación quien va ganando más adeptos son las redes sociales

Es el gran paso de la comunicación. Que cada ciudadano a través de su móvil pueda opinar o dar una noticia me parece genial. De ahí la preocupación de los gobiernos por controlar eso. Que un ciudadano pueda convertirse en un medio de comunicación es fabuloso. Antes solo podías expresar tu opinión en un bar con los amigos o en casa comiendo; ahora gracias a internet tu opinión puede ser escuchada en cualquier parte del mundo. Quien no se dé cuenta de ello va a perder el tren de la comunicación.

 

Eso tiene su lado peligroso…

No hay que tener miedo de la expresión libre, siempre que se mantenga el respeto. Lo que da miedo es lo desconocido, y a algunos internet les suena a algo malo. Un cuchillo se utiliza para comer y también para matar. Todo depende de cómo se use.

 

"Que un ciudadano con su móvil pueda convertirse en un medio de comunicación me parece fabuloso. Quien no entienda esto habrá perdido el tren de la comunicación"

 

¿Por qué eligió la radio?

Fue casualidad. Jamás pensé trabajar en la radio. Me llamó Carlos Blanco porque necesitaban gente joven con buena voz y que les gustara la música para Los 40 Principales que comenzaba en ese momento. Al principio no me gustaba nada. Sentía pánico cuando se encendía el pilotito rojo, me quedaba bloqueado y era incapaz de leer la carátula de los discos. Pero bueno, al final pasé de dos días de prueba a veintitantos años en el medio.

 

Una trayectoria muy variada

Sí. De los 40 Principales, que era algo muy novedoso en la incipiente FM, me pasaron  Onda Media al programa del fin de semana en la Ser y de allí doy el gran salto al programa estrella de la mañana donde estuve más de cinco años. Después se monta el nuevo proyecto de Antena 3 Radio y estoy allí quince años de jefe de programas; fue la mejor época a nivel profesional. Tras un impasse en el medio radiofónico de nueve años, volví en este caso a Onda Cero, además de dos en la televisión autonómica.

 

Sin olvidar su etapa al frente del gabinete de prensa en el Ayuntamiento de Valladolid

Una muy buena experiencia, por la que muchos periodistas deberían pasar. El otro lado de la trinchera (risas). Fue una etapa de casi diez años al lado del que es el actual alcalde, Francisco Javier León de la Riva, donde intenté siempre respetar mi profesión de periodista y mantener mi independencia.

 

Y ahora ¿a qué dedica el tiempo Fede Gallego?

En la actualidad y a pesar de la crisis mantengo mi empresa de comunicación. Aunque tengo una vida demasiado relajada, echo en falta batalla.