Explosión latina para cerrar un Tablero mágico

El grupo colombiano La 33 se encargó de bajar el telón en el Tablero de Música de la UBU con un éxito de público, que llenó el recinto. 

El hecho de que una hora antes ya fuera difícil encontrar aparcamiento en lugares donde otros días es relativamente sencillo, hacía presagiar que la tarde-noche de ayer iba a estar muy concurrida en el Hospital del Rey. Los burgaleses calentaban motores en los bares de los aledaños de la Universidad. Todos van a un concierto, pero van a ciegas, sin saber a quién van a ver exactamente. Por eso, no es extraño escuchar conversaciones del tipo "-A ver qué tal son estos de hoy-. -Dicen que son los mejores de este año-."

 

Ese es el espíritu del Tablero de Música, un lugar donde convergen personas de todas las edades para disfrutar de un buen concierto y así, desconectar por un rato del trabajo o de los niños, a los que dejan a merced de los músicos frente al escenario, con el único riesgo de que bailen peligrosamente. Más aún cuando la banda que toca es La 33, que llegaron de colombia con sus ritmos latinos que contagiaron desde el principio al personal. 

 

No cabía un alma en los jardines del Hospital del Rey, ni siquiera los que se tuvieron que conformar con ver la espalda de los músicos. De hecho, no les importó en absoluto a tenor de que la mayoría de las personas que estaban detrás del escenario se dedicaron a bailar, con más o menos acierto, las canciones que los colombianos ofrecieron al público burgalés. 

 

Cumbia, salsa o merengue, mezclados con ritmos contemporáneos para crear una especie de reaggeton gourmet, fue la música que tocó La 33 sobre el escenario cuadrado. Todo un despliegue de medios latinos que iban desde los saxos, las trompetas, los trombones de baras, los teclados, la percusión y el juego de voces aguda y grave. 

 

Mientras, el público disfrutaba de lo lindo en una jornada que para muchos fue el preludio de unas largas e intensas vacaciones. Alguno anduvo despistado y preguntó quién tocaba el jueves que viene: "Éste era el último", le espetó su amigo. Tendrá que esperar al próximo julio, el de 2017, para seguir disfrutando de las tardes del Tablero.