Estrepitosa caída del CSKA de Messina frente al Maccabi

Los jugadores del Maccabi celebran una victoria que pareció imposible hasta el último segundo

El Maccabi es el primer finalista de la Euroliga después de vencer al CSKA (67-68) en un partido que los rusos dominaron y en el que los hebreos remontaron 15 puntos en 11 minutos para llevarse la victoria gracias a una canasta de Tyrece Rice a falta de cinco segundos para el final.

 

FICHA DEL PARTIDO

 

CSKA MOSCÚ: Teodosic (12), Weems (6), Vorontsevich (3), Khryapa (9) y Kaun (14) --cinco inicial--; Krstic (5), Jackson (2), Fridzon (6), Micov (4), Hines (6).

 

MACCABI ELECTRA: Ohayon (7), Smith (7), Hickman (10), Pnini y Zizic --cinco inicial--; Rice (13), Blu (15), Tyus (10), Ingles (2), Schorsanitis (4).

 

PARCIALES: 19-16, 19-14, 17-15 Y 12-23

 

ÁRBITROS: Pukl (SLO), Jovcic (SRB), Ryzhyk (UKR). Sin eliminados.

 

PABELLÓN: Mediolanum Forum.

El Maccabi de Tel Aviv es el primer finalista de la Euroliga después de vencer al CSKA Moscú (67-68) en la semifinal con la que se inauguró la Final Four en el Mediolanum Forum de Milán y que se decidió gracias a una canasta a falta de 5 segundos y medio de Tyrese Ryce, con la que el equipo israelí culminó una remontada de 15 puntos en 11 minutos.

 

A falta de un minuto para la finalización del tercer cuarto Sonny Weems aparecía por primera vez en el partido para poner a su equipo 15 arriba (55-40). Era el sexto punto de un parcial de 6-0 que en ese momento parecía que cerraba un partido en el que el CSKA había sido superior, tanto en ataque como en defensa.

 

Hasta ese momento, CSKA fue superior. Kaun dominó el partido de inicio, haciendo 10 de los primeros 12 puntos de su equipo. Posteriormente, con el paso de los minutos, el equipo ruso fue aumentando muy poco a poco las diferencias, enseñando músculo a través de un 'roster' infinito y con un Viktor Khryappa --9 puntos, 10 rebotes, 20 de valoración y una grandísima defensa-- que ejercía de lo que es: el capitán general de los de Moscú.

 

Además, teniendo la experiencia de la final de hace dos años, en la que ya Olympiacos remontó a los rusos 19 puntos en 12 minutos, no parecía que los de Messina fueran a caer en el mismo error. Un bloque sólido, maduro y dirigido por un entrenador que buscaba su décima final de la Euroliga (con sus diversos nombres), no tenía pinta de tirar otra vez una diferencia de este calibre en un partido así.

 

Pero CSKA no contó con el orgullo y con el corazón un campeón del tamaño de Maccabi del Tel Aviv. El equipo hebreo no ha jugado 14 finales de la Copa de Europa/Euroliga --la de este domingo será la decimoquinta-- por casualidad. Son un equipo con un orgullo inmenso, con un entrenador, David Blatt, excepcional y con una masa social y de aficionados que hicieron sentirse a los suyos como en el Nokia Arena, su feudo habitual.

 

Hasta la estocada casi decisiva que fue el 55-40, Maccabi se había agarrado al partido como a un clavo ardiendo. Inferior en el juego y superado por la defensa de los de Messina, el trabajo de los de Blatt en los primeros 29 minutos fue sobrevivir. Mediante Schorsanitis al inicio, con la labor y brega de Alex Tyus o con los puntos de Ohayon y Kickman. La cuestión era sobrevivir. La puntilla la pusieron David Blu y sobre todo, Tyrese Ryce.

 

BLU AGUANTA Y RICE REMATA

 

Realmente, la labor de Blu no sería justo reducirla al triple que hizo a falta de 13 segundos y que dejó a su equipo a un punto, reduciendo la ventaja a la mínima expresión tras 39 minutos remando a mar abierto. El '13', de 34 años de edad, tiró de esa experiencia durante todo el partido, arrojando salvavidas en forma de triples --cinco convirtió-- a su equipo para que no se hundiera.

 

Si Blu fue uno de los culpables de llevar a su equipo a vislumbrar la orilla, el trayecto final hasta la playa fue obra de Tyrese Rice. El base americano, al que no le faltaron socios --Alex Tyus, inmenso en la zona, sobre todo-- llevó el peso de la remontada amarilla. En su 1,85 acaparó todos los balones, hizo 9 de los últimos 28 puntos de su equipo y fue el encargado de que el CSKA viera todos los fantasmas del día de Olympiacos.

 

Pero la remontada no fue del tirón. Hasta en su mejor momento, Maccabi tuvo que recuperarse de golpes. El equipo de Blatt llegó hasta la victoria poco a poco. Primero dejó los quince puntos de desventaja en seis; que fueron nueve casi inmediatamente tras un triple de Khryappa (60-51, min.33). El siguiente impulso dejó el partido ya en una canasta, tras un parcial de 2-9 (62-59, min.38). Llegar a dos y a un punto costó casi dos minutos. Cada punto reducido fue una batalla vencida, y una muesa en la moral rusa.

 

El último escollo de Maccabi se lo encontró a 20 segundos del final, cuando Weems justificó su salario con un canastón que dejó el partido en cuatro de diferencia. Pero entonces llegó el triple de Blu y la última posesión, en la que Kryhappa perdió el balón y Tyus se lanzó hacia el aro a su manera, sin miedo, para hacer la canasta de la victoria. Aún tuvo el propio Weems un triple para cambiar el curso de la historia, pero la victoria sonrió al equipo que creyó todo el partido en ella: Maccabi jugará el domingo por la Euroliga.