¿Estás quemado en el trabajo? Si tienes estos síntomas... háztelo mirar

"Ya no puedo más", "cuando pienso en que tengo que ir mañana a trabajar se me cae el mundo encima", son solo algunas de las frases que delatan que podemos padecer el síndrome de 'Burn - Out'.

 

CLAVES PARA REDUCIR EL ESTRÉS

 

- Practica alguna técnica de relajación que puedas poner en práctica en tu puesto de trabajo como la relajación muscular progresiva.

 

- Si es posible busca tus momentos a lo largo de la jornada laboral para realizar alguna actividad agradable como dar un pequeño paseo, escuchar alguna canción, o simplemente descansar un rato. 

 

- Trata de identificar tus estados emocionales más intensos en el trabajo para poder salir de una posible situación problemática. 

 

- Leyendo algún libro sobre Burn-Out podrás entender mejor cómo se desarrolla, cuáles son sus fases y sus síntomas, y podrás encontrar formas de mejorar tu calidad de vida.

 

- Si crees que necesitas una ayuda extra acude a un psicólogo especializado en ansiedad y estrés, te ayudará a identificar las claves de tu malestar.

 

- Un trabajador útil no es el que más tiempo dedica, sino el que utiliza mejor sus recursos y está en las condiciones físicas y psicológicas óptimas para desarrollar su trabajo.

Cuántas veces hemos oído a amigos, familiares o incluso a nosotros mismos decir frases como "ya no puedo más", "cuando pienso en que tengo que ir mañana a trabajar se me cae el mundo encima",  "ahora simplemente espero a que sea la hora de salir" o "ya no estoy motivado". Todos pasamos en algún momento por situaciones especialmente exigentes en nuestro entorno laboral que nos provocan sentimientos parecidos de cansancio, desesperación o desgana, pero cuando aparecen a diario comienzan a ser un problema y se puede estar fraguando el Síndrome de Burn-Out o Síndrome del Trabajador Consumido.

 

A menudo se identifica Burn-Out con estrés laboral. Sin embargo, aunque es cierto que se sufre estrés, el síndrome de Burn-Out es una situación específica en la que el trabajador, además de un elevado nivel de estrés tiene ideas de fracaso laboral "no valgo para este trabajo", "no me gusta nada lo que hago", una actitud negativa en el entorno laboral y hacia los compañeros, y agotamiento emocional.

 

El estrés en el entorno de trabajo surge cuando en mi puesto me exigen más de lo que yo puedo abarcar. Cualquier persona puede llegar a su límite. Cuando gastamos nuestros recursos y aún así seguimos trabajando nos encontramos con que sufrimos estrés. No somos Superman.

 

 De hecho, hasta para Superman existen límites. Hay días en los que tiene que salvar la tierra de un meteorito, evitar un atraco a un banco y redactar un artículo periodístico como Clark Kent. 

 

PERO, ¿CUÁNDO APARECE LO QUE CONOCEMOS COMO SÍNDROME DE BURN-OUT?

 

Cuando empezamos en un nuevo puesto de trabajo y no sabemos a qué nos vamos a enfrentar, nos hacemos una idea de cómo será nuestra nueva etapa laboral: si nos gustarán las tareas que realizaremos, la carga de trabajo que tendremos, el sueldo y las gratificaciones, el ambiente de trabajo, etc.

 

Si esta imagen que nos hemos hecho es mucho más favorable que lo que nos vamos a encontrar cuando empecemos a trabajar, podemos estar dando comienzo al síndrome de Burn-Out.

 

¿CUÁLES SON LOS SÍNTOMAS DEL BURN-OUT?

 

Sentimientos de apatía: todo te da igual, dejas de hacer actividades en el trabajo, no te interesa nada.

 

Sentimientos de culpa, tristeza, enfados frecuentes.

 

Ansiedad, nerviosismo, notas que respiras mal, tu cuerpo está acelerado.

 

Te cuesta concentrarte, tienes problemas de memoria, estás más indeciso e irritable.

 

Bebes o fumas más, cambios en la alimentación.

 

Faltas frecuentemente al trabajo.

 

¿QUÉ HACER EN ESTA SITUACIÓN?

 

Tanto si decides cambiar de puesto de trabajo como si no, lo primero es ajustar lo más posible la imagen que tenemos de la empresa y el puesto de trabajo a la situación real actual. Es decir, tener claro cuánto nos gusta lo que hacemos, en qué condiciones económicas estamos realizándolo, si coincidimos con los valores de la empresa, etc. Así podremos hacer un análisis más realista de cuánto nos interesa nuestro puesto de trabajo. Si puedes hacerlo por escrito lo tendrás más accesible y podrás consultarlo en caso de duda.