España recupera su identidad y 'tritura' a Lituania

La selección de Sergio Scariolo dio una exhibición en la cancha y derrotó a Lituania por 50 puntos con una gran defensa y acierto en ataque. Contra Argentina, una nueva final.

 

FICHA DEL PARTIDO

 

ESPAÑA: Rubio (11), Llull (10), Rudy Fernández (13), Mirotic (17) y Gasol (23) --quinteto inicial--; Sergio Rodríguez (6), Navarro (4), Calderón (3), Claver (2), Reyes (11) y Hernangómez (9).

 

LITUANIA: Kalnietis (16), Seibutis (-), Maciulis (4), Jankunas (2) y Valanciunas (-) --quinteto inicial--; Grigonis (2), Kuzminskas (16), Sabonis (5), Juskevicius (5), Kavaliauskas (2), Javtokas (-) y Kariniauskas (6).

 

PARCIALES: 26-11, 22-18, 36-16 y 25-14.

 

ÁRBITROS: Belosevic (SRB), Vázquez (PUR) y Latisevs (LAT). Sin eliminados.

 

SEDE: Arena Carioca 1.

La selección española masculina de baloncesto, atosigada por la incertidumbre en sus tres primeros partidos, ha irrumpido en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro con una estruendosa paliza sobre Lituania (109-59), liderada por el 'tirador' Pau Gasol (5/5 en triples), y se jugará el pase a cuartos de final contra Argentina.

 

Después de dos derrotas agónicas ante Croacia y Brasil, después de sudar sangre y nervios para derrota a la débil Nigeria, la vigente subcampeona olímpica, al borde del abismo, por fin rompió el caparazón de sus dudas y floreció con una actuación brutal, el mejor anticipo de cara a la batalla que espera en la madrugada del lunes al martes (00.00) contra la 'Generación dorada' argentina, que ya está clasificada para cuartos.

 

Era la última llamada y se notó desde el salto inicial. Donde antes había dudas, ahora certezas, donde había quejas, dientes apretados y piernas rápidas para buscar continuamente el contraataque como si fuera la única manera legal de hacer daño al rival. Una vez más, España empezaba a brillar solo cuando la soga apretaba demasiado. La revancha de la final del Eurobasket 2015 degeneró en humillación lituana.

 

Ricky Rubio ejemplificó la reacción. Sus anteriores rivales en Río le habían flotado casi hasta el ultraje y esta vez su respuesta fue de manual: 3/4 en triples. Y a su lado, Sergio Llull volvía a parecerse al jugador que lidera al Real Madrid: incisivo, intenso y anotador. En el primer cuarto anotó 7 puntos, los mismos que Pau Gasol.

 

El 26-11 que reflejaba el marcador al final del parcial inicial era fiel a lo visto sobre la cancha. Lituania, con el billete asegurado a cuartos y el primer puesto siempre a tiro pasara lo que pasara, no igualaba el vigor de su rival y las pérdidas doblaban a las canastas (8-4). Mantendría esas pobres prestaciones al mismo ritmo que se iba hundiendo más y más.

 

EL HAMBRE DEL CAMPEÓN HERIDO

 

La entrada de Mindaugas Kuzminskas reactivó levemente a los lituanos (28-17), pero Ricky volvió a acelerar el juego y España a volvió a practicar estilo predilecto: correr, correr y correr. Ya nunca hubo dudas. Ni una grieta en defensa, ni un nimio descenso en el nivel de concentración, y además entraba casi todo (16/32 en triples). Gasol, que iba camino del 'triple-doble' al descanso (14 puntos, 5 rebotes, 5 asistencias), se encargó de que el partido quedara casi sentenciado (48-29)

 

Tras el paso por vestuarios, la incógnita de saber si restaba algo de emoción se resolvió en apenas 150 segundos, lo que tardó Gasol en encadenar tres triples para tortura de Jonas Valanciunas, el desaparecido líder interior de Lituania (0 puntos), y confirmar que España no estaba para bromas, ni siquiera para la más inocente. Con el partido resuelto, el pívot catalán, que salió a punto por minuto jugado (23), se fue al banquillo rumiando ya batallas mayores.

 

Si el primer cuarto había sido bueno, el tercero fue para recordar (36-16). Corrieron parejas las actitudes opuestas de ambos equipos, la voracidad de España y la relajación de Lituania, y el resultado solo podía dejar que la diferencia en el marcador coqueteara con el escándalo.

 

Y así fue. Tan solo Kalnietis (17) y Kuzminskas (16) intentaron rebajar la magnitud del embrollo frente a un rival enardecido que, más que jugar baloncesto, parecía purgar una lista de pecados mortales. El equipo que se ha colgado ocho medallas internacional en la última década volvía a reclamar la atención machacando a otro aspirante a las medallas.

 

Sergio Scariolo pudo repartir minutos y anotaron todos sus pupilos excepto Álex Abrines, que volvió a quedarse inédito por precaución. Igual que ha llamado a la calma cuando caía tormenta, el seleccionador intentará que no cale ahora la euforia, un objetivo mucho más asequible ahora que su equipo parece haber aterrizado a tiempo en los Juegos.