España doblega a Rusia y se mete invicta en cuartos

Foto: www.feb.es

El planteamiento defensivo de España, con defensas que alternaban zona y hombre incluso en los mismos ataques, clave en la victoria.

El caudal de baloncesto que propone España, tanto por la ejecución como por las ideas tácticas parece inacabable. Ante Rusia y en el partido decisivo para asegurar la primera plaza ante los cruces de cuartos el grupo que dirige desde el conocimiento y el ingenio Lucas Mondelo volvió a dar una vuelta de tuerca ofreciendo una demostración de inteligencia absolutamente genial, compensando desde la estrategia, defensiva y ofensiva, la superioridad física del rival y dominando el partido de una manera incontestable. 

A saber, una puesta en escena de alternancias defensivas que colapsaron todas las ideas rusas, incapaces muchas veces de saber interpretar si lo que atacaban eran espacios o rivales. Una intenso trabajo de scouting que definió perfectamente a quien negar el balón y a quien permitírselo, a quien defenderle todos los tiros y a quien invitarle a lanzar.

Del 17-9 del final del primer cuarto se pasó a un contundente 30-11 del minuto 14. En esa fase la defensa rusa estaba siendo leía por nuestras jugadoras y técnicos con una claridad privilegiada. Se invirtieron los ángulos de los bloqueos y ahí las exteriores Alba, Marta Xargay, Ana Cruz o Laia Palau encontraron espacios para amenazar triangulando con las interiores, sabiendo aprovechar las ventajas, destrozando en definitiva la estrategia, única e insistente en ese primer tiempo, de la selección rusa. El 38-21 del descanso evidenciaba lo sucedido en la pista.

Y tras el descanso, con Rusia defendiendo en individual, España siguió trabando el partido con defensas mutantes, iniciando en zona para pasar a individual o al revés, apretando una a una para proteger la zona tras el primer pase. Rusia se vio 21 puntos abajo (42-21) y de la mano de la joven Vadeeva pareció amenazar algo más la canasta española pero encontró respuesta siempre en el talento de Torrens y Anna Cruz, siempre encontrado soluciones en ataque, siempre yendo un segundo antes que las rivales.

 

El 52-37 del final del tercer cuarto invitaba a pensar ya en un nuevo éxito de España, en una nueva demostración de poner sobre la pista talento, esfuerzo, inteligencia, estrategia, creatividad… una nueva muestra de que en el baloncesto cabe todo y que un equipo puede alternar ritmos, puede alternar guiones, puede caracterizarse por defensas agresivas o basadas en la táctica. Y como siempre, lejos de bajar el nivel, España siguió disfrutando de su juego y con Alba estelar siguió produciendo, esta vez desde la velocidad, consiguiendo ampliar las diferencias hasta un 60-41 del minuto 34 que llevó a Rusia ponerse nuevamente en zona más para evitar un resultado sonrojante que para pretender remontar diferencias.

 

De ahí y hasta el final, control de los ritmos de España ante el desesperado intento ruso por reducir diferencias.