España cae en el desastre y dice adiós

Fracaso estrepitoso de España que dice adiós a su Mundial tras caer ante Francia, 64-52. Únicamente Pau Gasol respondió en un duelo en el que Collet ha dado un repaso táctico a un Orenga que infrautilizó una vez más sus recursos. 

 

FICHA TÉCNICA

 

FRANCIA: Heurtel (13), Batum (9), Gelabale (9), Diaw (15) y Lauvergne (4) --quinteto inicial--; Diot (4), Jackson (-), Fournier (4), Pietrus (2) y Gobert (5).

 

ESPAÑA: Rubio (4), Navarro (10), Rudy Fernández (6), Pau Gasol (17) y Marc Gasol (3) --quinteto inicial--; Sergio Rodríguez (-), Llull (5), Calderón (5) e Ibaka (2).

 

PARCIALES: 15-15, 20-12, 7-15 y 23-9.

 

ÁRBITROS: Lamonica (ITA), Aylen (AUS) y Latisevs (LAT). Sin eliminados.

 

PABELLÓN: Barclaycard Center de Madrid. 13.673 espectadores.

España firmó uno de los peores partidos que se le recuerdan. Posiblemente el peor firmado por esta generación que se enfrentaba a un reto histórico y fracasó con una derrota inesperada ante una Francia que tenía el partido perfectamente preparado. 

 

Por cuarto año consecutivo ambos equipos se encontraban en un cruce después de la final del Eurobasket 2011, los cuartos de los Juegos Olímpicos de Londres de 2012 y las semifinales del Eurobasket de Eslovenia del pasado año. Las dos primeras tuvieron color español, las dos últimas lo han tenido francés.

 

Además, el conjunto galo que dirige Vincent Collet estudió bien el vídeo del duelo en la primera fase, donde España se impuso (88-64), y desactivó todos los mecanismos locales. El sueño español se esfumó poco a poco.

 

La tragedia fue cuarto a cuarto consumiéndose en el Barclaycard Arena de Madrid. Con poca fluidez en ataque, sin efectividad ni presencia de los hombres fuertes de Orenga, y una defensa poco regular, España no gozó nunca de una posición cómoda y Francia fue superior de principio a fin.

 

Envuelta en una esponjosa nube de elogios y parabienes. Así llegaba España al cruce de cuartos de final por méritos propios, después de seis partidos abofeteando rivales sin temblar, entre ellos la propia Francia, que llegaba con la lección aprendida. Los triples de Boris Diaw (11-2, min.4) enmudecían un Barclaycar Center que había hecho propósito de enmienda después del frío partido contra Senegal.

 

Cogió la responsabilidad el capitán Juan Carlos Navarro, protagonista de las primeras penetraciones para aclarar el nebuloso juego español. Un parcial de 0-10 ponía al anfitrión por delante (11-12, min.8) y la afición barruntaba que su equipo se iba a disparar en el marcador, que el mal inicio pasaría a la historia como una anécdota en el camino del campeón.

 

Pero no hay rosas en el destino sin rocas en el camino. Quizá comidos por las ganas de agradar, los jugadores españoles se obsesionaban en pasar de primera marcha a quinta sin pasar por las intermedias y claro, el motor se colapsaba. Los exteriores se olvidaban de cerrar el rebote y los interiores no aplicaban su dictadura de anteriores jornadas. La estadística gritaba: Francia dobló en número de capturas al descanso (25-13).

 

Los hombres de Vincent Collet aprovecharon especialmente la coyuntura en el segundo cuarto, cuando siempre coinciden en cancha los tres bajitos Rodríguez, Calderón y Llull, los dos últimos emparejados con rivales mucho más poderosos físicamente como Batum y Gelabale. El gigante Gobert ametralló con dos mates mortales de necesidad, aunque Ibaka pudo taponar la tercera intentona.

 

El base extremeño mantenía al equipo en el equilibrio (21-21, min.15), pero España seguía transmitiendo malas vibraciones, con la defensa demasiado agujereada y el ataque extrañamente descoordinado y aciago desde el perímetro. El mal día había llegado. Ante el vecino. Ante el campeón de Europa. Ni un triple de Calderón, primero del equipo después de diez intentos, podía calmar la situación (35-28 al descanso).

 

HEURTEL LIQUIDA A UN EQUIPO ATENAZADO

 

Con Llull en el quinteto, garantía de poción mágica para toda la aldea, España empezó arramplando en la segunda parte, jaleado por un Palacio de los Deportes que elevaba lo decibelios al máximo nivel visto hasta la fecha en esta Copa del Mundo. Un parcial de 6-0 y dos posesiones agotadas sin ni siquiera tirar obligaban a Collet a echar el freno con un tiempo muerto.

 

Con el partido empatado (39-39, min.25) restallaron las rencillas entre dos viejas rivales que acumulan un puñado de reyertas importantes en los últimos años. Llull salía volando al parqué en una trifulca y los jugadores pecheaban señalando culpables por aquí y por allá. El partido había alcanzado su punto de ebullición.

 

Marc Gasol, quizá con la cabeza en Barcelona, donde había nacido su primogénita un día antes, tampoco lograba conectarse a un partido donde las tácticas se evaporaban progresivamente en favor de la pura emoción, un arma de doble filo para un anfitrión. Entre tantos nervios, un 'alley-oop' entre el 'Chacho' y Rudy desahogaba al respetable y situaba a España por delante a falta del último cuarto (42-43).

 

Francia, que al fin y al cabo jugaba el teórico rol de víctima, sólo había anotado siete puntos en el tercer cuarto, buena muestra de que todos, llevaran camiseta blanca o roja, respiraban la misma presión. Pero Francia empezó a filtrarla mejor. Mantuvo la calma y empezó a mover mejor la pelota, procurándose un parcial de 7-0 que llevó el terror a Madrid (51-45, min.34).

 

"ORENGA DIMISIÓN"

 

Orenga optó entonces por el equivalente al patadón en el fútbol, esto es, balón al mejor y rezar. Pau Gasol no eludió su responsabilidad, pero Thomas Heurtel replicaba al otro lado de la cancha y Francia tocaba la victoria con los dedos, dominando por cinco puntos a falta de 1:50 (57-52). Precisamente fue el base del Laboral Kutxa quien liquidó la contienda con un triple a falta de un minuto (60-52) en un recinto que acabó pidiendo a gritos la dimisión de Orenga.

 

Pau Gasol, el único que dio la cara

Rudy Fernández en una jugada del partido

Noticias relacionadas