Espacio y dinero (mal) gastado

El prefijo 'mal' delante de un verbo puede cambiar por completo el objeto de su acción. Por ejemplo, si jugamos con el verbo 'gastar y le añadimos 'mal', el propósito del gasto varía de un extremo (gasto necesario) a otro (gasto innecesario). En manos del lector está el título de este reportaje: "¿Espacio y dinero gastado?" o bien "¿Espacio y dinero mal-gastado?

GALERÍAS CAMPO GRANDE

 

Dicen que uno de los síntomas de la crisis es que afloran los carteles y personas que "compran oro y plata". Uno así recibe al visitante en la entrada de las Galerías Campo Grande. Y ya. No hay más. No se empeñen, que cualquier flecha que pase del primer portal de la izquierda o de la sucursal de Banesto, indica a la nada. Al abandono. Y la única compañía es una corriente de aire fría, el parpadeo de las luces del techo (las que funcionan, gasto inútil en la planta baja), las humedades y goteras del techo. El resto es silencio, que se ve interumpido cuando pasa alguien. Sigo una flecha que me indica que abajo hay una tienda de discos. Al bajar las escaleras me encuentro con oscuridad y  el techo apuntalado. Y la supuesta tienda, abandonada, claro. Solo quedan pósters ochenteros en sus cristales, polvo y muebles abandonados. En otra tienda de enfrente, páginas de una revista china decoran los cristales. Pero es que en otra... Los periódicos amarillentos que impiden ver el interior de otra tienda datan del 27 de octubre del 2001. Si no me creen, bajen y compruébenlo.

 

GALERÍAS LA AURORA

 

Un cartel amarillo con letras negras indica que hemos llegado a las galerías. A las afueras hay precios, carteles vistosos y un ascensor en funcionamiento. Aquí hay algo más de bullicio, pero no como debería ser. Muy pocos comercios permanecen abiertos: fruterías, pollerías, carnicerías... la galería subsiste "porque los que compramos aquí lo llevamos haciendo toda la vida", explica una mujer mayor, cargada con el carrito de la compra. El silencio es sustituído por música de radio, que se oye por todos los pasillos, sobre todo por el que está más vacío, aquel en el que solo hay abierta una carnicería.  El quiosco "Carlos" de la entrada sigue abierto, aguantando el temporal que ya se ha cobrado el cierre de todos los puestos de su alrededor. Y para aquellos valientes que decidan adentrarse donde parece que ya no hay más puestos, el olor a bollería recién hecha le conducirá hasta "Horno Rual". Premio.

 

GALERÍA LOS SÓTANOS Y GALERÍA LÓPEZ GÓMEZ.

 

Sus puertas se encuentran cerradas. No sabemos lo que quedará tras esas puertas selladas, polvorientas y con cristales rotos. Tal vez la nada de un pasado que prometía recoger las algabarías del día a día haciendo la compra, los llantos de los críos cuando sus madres no les consentían caprichos culinarios o el canto de precios del pescado "bien fresco". No puedo contárselo porque mi juventud me impide tener recuerdos de algo que ocurrió cuando aún no había nacido, pero estoy segura de que muchos de ustedes, lectores, sí que habrán vivido algo parecido a estas suposiciones. Sáquenme de dudas y narren, abajo en comentarios, cómo eran estas galerías...