Encuentro histórico entre el Papa y el patriarca Cirilo: "Somos hermanos, no enemigos"

El patricarca Cirilo y el papa Francisco

Casi 1.000 años de distanciamiento entre ambas iglesias.

El Papa Francisco y el patriarca de la Iglesia ortodoxa Cirilo han hecho un llamamiento a la comunidad internacional a unirse para poner fin al terrorismo y proteger a los cristianos en Oriente Medio tras celebrarse en el aeropuerto José Martí de La Habana (Cuba) una histórica reunión en la que han firmado una declaración conjunta tras la cual se han dado un abrazo "de hermanos".

 

"Hemos pasado dos horas en una conversación abierta de hermanos con pleno entendimiento de la responsabilidad por nuestras iglesias, por nuestro pueblo creyente, por el futuro del cristianismo y por el futuro de la civilización humana", ha destacado el patriarca Cirilo tras la firma de la declaración.

 

"Hoy en día, las dos iglesias pueden trabajar conjuntamente de manera activa protegiendo a los cristianos por todo el mundo y trabajar juntas con toda la responsabilidad para que no haya guerras, para que en todas partes se respete la vida humana", ha agregado el patriarca.

 

Por su parte, Francisco ha explicado: "Hemos salido con una serie de iniciativas que creo que son viables y se podrán realizar". "Hablamos de nuestras Iglesias, coincidimos en que la unidad se hace caminando", ha apostillado.

 

"No quiero irme sin dar un sentido agradecimiento a Cuba al gran pueblo cubano y a su presidente aquí presente. Le agradezco su disponibilidad activa. Si sigue así, Cuba será la capital de la unidad", ha añadido el Papa.

 

En su declaración conjunta, ambos lideres afirman que se reúnen "como hermanos en la fe cristiana que se encontraron para "hablar personalmente de corazón a corazón, y discutir las relaciones mutuas entre las Iglesias, los problemas palpitantes de nuestro rebaño y las perspectivas del desarrollo de la civilización humana", un encuentro que se llevó a cabo en Cuba," en la encrucijada entre el Norte y el Sur, el Este y el Oeste".

 

En su texto también abogan por "la necesidad de colaboración entre los católicos y los ortodoxos, que deben estar siempre preparados para responder a cualquiera que les pida razón de la esperanza" y lamentan que, "a pesar de tener la Tradición común de diez primeros siglos, los católicos y los ortodoxos, durante casi mil años, están privados de comunicación en la Eucaristía" por lo que insisten en la importancia del "diálogo interreligioso".

 

"Permanecimos divididos dado a las heridas causadas por los conflictos del pasado lejano y reciente, por las diferencias heredadas de nuestros antepasados, en la comprensión y la explicación de nuestra fe en Dios (..) Lamentamos la pérdida de la unidad", prosigue el texto, en el que se argumenta: "No somos competidores, sino hermanos".

 

"Conscientes de muchos obstáculos que hay que superar, esperamos que nuestro encuentro contribuya a la obtención de la unidad mandada por Dios, por la que Cristo había rezado. Que nuestro encuentro inspire a los cristianos de todo el mundo para invocar con el nuevo fervor al Señor, orando sobre la plena unidad de todos sus discípulos. Que ésta, en el mundo que espera de nosotros no sólo palabras, sino acciones, sea un signo de esperanza para todas las personas de buena voluntad", destacan.

 

"Los ortodoxos y los católicos deben aprender a llevar el testimonio común de la verdad en aquellas áreas, en las que es posible y necesario. La civilización humana ha entrado en un período de cambios epocales. La conciencia cristiana y la responsabilidad pastoral no nos permiten que permanezcamos indiferentes ante los desafíos que requieren una respuesta conjunta", continúa el texto.

 

En este punto, han pedido a la comunidad internacional por los cristianos que son perseguidos en muchos países de Oriente Medio y África del Norte, con especial alusión a Siria e Irak, donde se "requiere una ayuda humanitaria de gran escala para el pueblo que sufre, y para muchos refugiados en los países vecinos". "Para que la paz sea duradera y fiable, se requieren esfuerzos especiales destinadas al regreso a los valores comunes, que nos unen, basados en el Evangelio", reza el texto, en el que además alertan de las amenazas a la libertad religiosa.

 

Los líderes de las dos iglesias también han hecho un llamamiento para no ser indiferentes ante los refugiados y han denunciado que el crecimiento de la desigualdad aumenta el sentimiento de injusticia del sistema de las relaciones internacionales.

 

Por otro lado, el texto defiende que "la familia es el centro natural de la vida de un ser humano y de la sociedad" y expresan su preocupación "por la crisis de la familia en muchos países", al tiempo que abogan por el valor del matrimonio, se dirigen a los jóvenes y hacen un "llamamiento a todos para respetar el derecho inalienable a la vida", mostrando su "preocupación por el uso cada vez más extendido de las tecnologías biomédicas de reproducción".

 

"Esperamos que nuestro encuentro contribuya a la reconciliación donde hay tensiones entre los greco-católicos y los ortodoxos", concluye el texto en el que ambos lideres se muestran convencidos de que "los ortodoxos y los greco-católicos necesitan la reconciliación y la búsqueda de formas de convivencia mutuamente aceptables".

 

REGALOS

 

Antes de acabar el encuentro, se han intercambiado sendos regalos: el Papa ha donado una reliquia de San Cirilo y un cáliz mientras que el patriarca Cirilo ha entregado a Francisco una copia original del icono de la virgen de Kazán, una devoción mariana difundida en Rusia.