“En el Liceo Francés abrimos las puertas del mundo a los alumnos, para que estudien donde quieran”

ENTREVISTA. Fréderic Barna, director del centro de Castilla y León, asegura que los estudiantes hacen suyas dos culturas y tres idiomas como son el propio francés, el español y el inglés, que les servirán en su futuro profesional.

 

Hasta cuatrocientos alumnos que viven día sí y día también como si estuvieran en Francia... pero en Valladolid. Hasta veinte horas semanales de plática francesa no solo en las aulas, sino en los pasillos, en el patio y en el comedor. Y no solo eso, a partir de los seis años, como si estuvieran también en Inglaterra. ¿Es esto posible? Sí, en el Liceo Francés de Castilla y León, donde nos recibe el director, Fréderic Barna.


 

 

¿Cuáles son las diferencias entre el Liceo Francés y cualquier otro colegio?

 

Fréderic Barna: Yo no me centraría en diferencias, más bien en lo que nosotros ofrecemos. Tenemos el plan de estudios francés y estoy aquí para garantizar que todos los alumnos que han apostado por este centro se benefician del mismo plan que si estuvieran estudiando en Francia. El plan curricular es exactamente idéntico al de Francia y lo adaptamos parcialmente en función del país en el que nos encontramos, que permitirán a nuestros alumnos salir de aquí con una doble titulación, tanto la francesa correspondiente como la española.

 

¿Educativamente hablando, dentro de las aulas, qué hay de diferente?

 

F.B.: Enseñamos casi la totalidad de las horas en francés. Desde los tres años que entran hasta que salen les estamos hablando en francés unas 20 de 26 horas semanales. No es que estemos enseñando francés como un idioma, sino que damos francés como si fuera un idioma más, el segundo materno.

 

¿Se plantea algún tipo de cambio educativo en el futuro, sea a corto o largo plazo?

 

F.B.: Mejoras siempre puede haber, no creo que hayamos descubierto el sistema maravilloso. Nosotros apostamos a nivel de los idiomas y del plan de estudios francés para hacer todo nuestro plan curricular en francés y luego, a partir de los seis años de edad, cuando ya son bilingües, incorporamos el inglés. No solo es fundamental saber francés, sino también poder manejarse en inglés en cualquier parte del mundo. Los que entran aquí aprenden dos culturas, la española y la francesa, y tres idiomas, castellano, francés e inglés.

 

¿Cuál es el grado de satisfacción de padres y alumnos con toda esta metodología?

 

F.B.: (Ríe) El plan de satisfacción llega a su tope en el momento en que un alumno alcanza el camino del éxito, que es nuestro objetivo, para que llegue lo más lejos posible. No tenemos abandonos a mitad de recorrido sino que en los últimos diez años tenemos un 100% de aprobados en el equivalente francés de la selectividad. Cabe recordar que luego se pueden incorporar a cualquier carrera tanto en Francia como en España, ya que también les preparamos para la selectividad de aquí. Incluso si quieren con la doble titulación pueden optar a irse a Estados Unidos, y de hecho ya tenemos alumnos allí.

 

 

¿Hasta qué punto sale preparado para la universidad un alumno que ha estudiado en el Liceo Francés?

 

F.B.: Nosotros abrimos las puertas del mundo a nuestros alumnos. Hoy por hoy es casi imposible decir con dieciséis años prever si te vas a quedar en Valladolid o te vas a ir a otro lado. Hay que abrirse de mente y tener las opciones para poder dar un paso y poder enfrentarse a España, Europa o al resto del mundo. Nosotros apostamos por esto. La movilidad, tanto como estudiante como al terminar, debe estar presente, por eso también ofrecemos la posibilidad de intercambios.

 

Explique su sistema de intercambios.

 

F.B.: Muy sencillo. Hay un convenio con colegios de Francia, de manera que vienen aquí los alumnos franceses y los nuestros se van allí todo el año para completar su formación. Lo queremos ampliar a Inglaterra y a Estados Unidos, donde por ahora solo tenemos casos particulares que van para allá. Pronto lo ampliaremos, de manera que el acuerdo firmado con Francia lo tengamos también para estos países. La intención es que tengan vivencias no solo de turismo, sino de estudios, claro.

 

¿Cuántas personas hay de intercambio cada año?

 

F.B.: A día de hoy tenemos cinco en movilidad individual, cada uno en un país, y en Francia hasta veinticinco alumnos.

 

¿Cómo nota en su vida personal un alumno el tener tres idiomas?

 

F.B.: No lo notará al principio, pero pronto alcanzará el nivel de bilingüismo que hará que sea capaz de tener esta gimnasia a nivel de la mente, de manera que sabrá en qué idioma se tiene que dirigir a cada persona de manera innata. A la hora de elegir carreras y optar a diferentes oportunidades, valorará la plusvalía de estos tres idiomas.

 

Además no solo se estudia, también potencian mucho el deporte.

 

F.B.: Ofrecemos actividades tanto extraescolares como dentro del plan curricular. El deporte es un complemento indispensable, imprescindible para la mente y la verdad es que sí le damos importancia a este concepto, mezclar conceptos teóricos con lo que hay dentro de la cancha. Me gusta que los alumnos sientan que pertenecen a una familia. En la Agencia para la Enseñanza Francesa en el Extranjero todos funcionamos así, lo que son 500 centros franceses en 130 países, y todos pensamos igual. Eso da una señal de seguridad a las familias, ya que si hubiera movilidad entre países podrían cambiarse entre centros sin problemas para poder cambiarse de Valladolid a Tokio, por ejemplo.