Emilio de la Fuente, el informador que encontró su refugio en la radio

Con 35 años de carrera a sus espaldas, casi todos en RNE, Emilio de la Fuente se muestra orgulloso de comenzar los primeros programas magazine de Valladolid y considera que las radios actuales "se parecen demasiado entre sí".

LA RÁFAGA

 

Un sonido: "El indicativo de radio de La Voz de Valladolid, que decía 'La Voz de Valladolid, su emisora', y el jingle de Radio Cadena Española. Claves".

 

Un momento: "La constitución del Consejo General de Castilla y León, en Tordesillas, Valladolid. El comienzo de nuestra autonomía, muy intenso momento radiofónico".

 

La anécdota: "Con la última inundación importante del Río Esgueva en Valladolid, cuando nos convertimos en noticia de catástrofe a nivel nacional. Nieves Herrero, en el programa de tarde de Radio Nacional le cogió tanto cariño a cómo se estaba saliendo que nos fuimos con la unidad móvil por la tarde y llegamos a las tantas de la madrugada entrando continuamente en el programa y abriendo el informativo de las ocho. Sobre todo cuando me dio por decir que el Puente de la tía Juliana había entrado en carga. Se conmocionó todo, eso tenía que sonar muy fuerte".

 

Qué noticia le hubiera gustado contar: "A lo mejor es mucho rebuscar, pero el momento en el que se designó a Valladolid capital de Castilla y León. No lo hice, no estaba (ríe)".

 

La radio en una palabra: "La comunicación de mi vida".

Seguimos en nuestra sección de 'Las Voces de Valladolid' con otro clásico de las ondas en la provincia, Emilio de la Fuente, a quien más de tres décadas en Radio Nacional de España le hacen digno de contar su historia.

 

¿Sus funciones antes de jubilarse hace ya unos años? Las de hombre para todo. Locutor, redactor, presentador, enviado especial... No hay fiesta de un pueblo, Seminci, suceso o Ferias de Valladolid en las que no haya entrevistado al protagonista, ya sea en primera persona o desde los estudios, cuando llevaba un programa de mañana del que presume ser pionero en toda la provincia.

 

¿Cómo alza el telón la carrera de Emilio de la Fuente?

 

Mi carrera comienza casi de niño. Yo mamé la radio en mi casa porque mi padre vivía más con la radio que con mi madre y con sus hijos, por su trabajabo estaba en gestionaba la oficina, gerenciando una empresa de espectáculos y estaba continuamente colgado de la radio. En casa siempre ha habido una radio encendida, siempre, siempre. Eso te va marcando, hasta el extremo de que recuerdo cuando yo iba a los campamentos y las colonias de verano, de hace muchísimos años, yo en lugar de jugar al fútbol, porque yo por entonces era muy gordito y el ejercicio físico tampoco me encantaba, en vez de jugar cogía un cacho palo de escoba, le ponía una cuerda y hacía como que retransmitía. Por eso digo que ese es mi comienzo en la radio.

 

¿Y cómo siguió?

 

¿A qué me he dedicado en todo ese tiempo? A prácticamente todo, creo que he hecho de todo en la radio menos aquello que empecé en las colonias de verano. Jamás he retransmitido un partido de fútbol pero el resto de géneros he hecho de todo. Programas de todo tipo y el principio nos inclinamos por lo musical. No sé por qué pero los locutores siempre hemos comenzado por lo musical, por lo general.

 

¿Algo de lo que se sienta especialmente orgulloso?

 

Podría decir con cierto orgullo que los primeros magazines de mañana que se hicieron en Valladolid los hice yo con La Voz de Valladolid y con Radio Cadena Española. Con títulos como 'Destino Todos' o 'Más Valladolid' y eran unos magazines similares a los de ahora. No comenzábamos a las seis, pero tampoco terminábamos a las doce, empezábamos a las ocho y acabábamos a las dos de tarde.

 

Seis horas de programa dedicados exclusivamente a Valladolid, sin apoyos, ahí cabía de todo y puedo deciros que yo he hecho de todo. Retransmitir un programa desde un avión del ejército, he tenido esa fortuna. No voy a decir lo de bajar a una mina porque eso es más de los leoneses, pero sí hacer programa desde una barca en el Pisuerga, la del 'Catarro' con los niños alrededor. En una época sin transmisión inalámbrica, el cable tenía que pasar por el agua, ahí estábamos, pasándolo francamente bien.

 

 

Emilio de la Fuente, un hombre radio al uso.

 

Sí, sí, hombre radio al uso, disfrute y beneficio, en todos los sentidos. Lo he utilizado, lo he disfrutado y me he beneficiado de las rentas de la radio toda mi vida. Y no lo lamento, hasta el extremo de que en mi casa sigue habiendo un aparato de radio en cada habitación, en mi coche suena la radio, la música en escasas ocasiones. Como te habrán dicho otros compañeros, me acuesto y me levanto con la radio, pero yo añado que duermo con la radio, porque no se apaga.

 

Quienes nos formaban decían que la radio no es una profesión, es una vocación, una palabra que suena a sacerdocio, pero no. Esa es mi espinita, fijándome en la radio actual veo que ha dejado de ser esta vocación para ser un trabajo. Ya no digo una profesión, digo un trabajo, y en la mayoría de los casos mal pagado.

 

Todo muy sistematizado.

 

Suenan todas prácticamente iguales. Vamos a ver, ahora que hablamos del ébola, coges la radio por la mañana y a la misma hora pongas la cadena que pongas, la palabra ébola suena en cuestión de segundos, prácticamente igual. Las diferencia el enfoque, pero el resto es todo muy encajado. Y luego los informativos, ya no los hay de autor, por mucho que algunos lo digan. Son informativos de método, de libro, de manual.

 

¿Qué hace a la radio tan especial?

 

Pues una forma de comunicarme con la gente sin que la gente me vea. La radio es un gran refugio de tímidos, y creo que ya he dicho algo (sonríe).

 

¿Qué es lo más importante para este medio?

 

En la radio es importante que sepas un poquito de todo. Saber montar un equipo, controlar un nivel, montar o hacer edición musical, por eso mi homenaje a todos mis compañeros técnicos con los que he trabajado. Alguno de ellos lamentablemente ya han desaparecido. Rai, mi amigo Raimundo García, mi gran amigo Luis Ruiz, mi buen amigo Julito Moyano, tantos otros. También José Luis Fraile.

 

 

¿Hay algo para lo que no valiera?

 

Fíjate que hemos hecho retransmisiones. De toros, en una tarde de Ferias de Valladolid retransmití un toro o dos toros, no más, porque se indispuso nuestro especialista en tauromaquia y estas cosas. Salimos del paso como pudimos y ahí quedó la cosa. Eso sí, en toros más populares sale otra parte de Emilio de la Fuente considerable.

 

Hay muchas anécdotas, pero una de las que no se me olvidan es en Íscar. Llegamos, instalamos nuestro circo particular enfrente del Ayuntamiento y ahí estábamos, porque los toros pasaban por delante de la puerta, salíamos cuando venían y preguntábamos el nombre y demás, todo ello para que no nos cogiera, claro. Hubo una vaquilla remolona y curiosa, se quedó parada ante la puerta y allá que se metió. Nuestro técnico y una compañera, María Jesús Gallardo, con el torillo yendo hacia ella y tuvimos que contarlo según apartábamos los cuernos. Todo muy anecdótico, no pasó nada, porque los mozos engancharon a la vaquilla del rabo y salió disparado.

 

¿Cuál diría que fue su época más especial?

 

Yo creo que con la parte de Radio Cadena Española. Por esa mezcla de lo comercial y de radio, y porque Radio Cadena no se configuró como cadena nacional puramente, sino como radio pública de raíz local y provincial. Teníamos a nuestra disposición un reloj de todo el día para hacer radio de aquí. Luego, si empezamos a analizar la calidad entonces me quedó con Radio Nacional de España, es mucho. Al incorporarnos nos dio un plurito, y nos puso un reto. Luego también he tenido responsabilidades, porque estuve dirigiendo el centro territorial de Castilla y León, las emisoras de esta Comunidad durante cuatro años y eso ya forma parte de otra cosa, porque eso es pura gestión.

 

¿Y a qué se dedica Emilio de la Fuente hoy día?

 

Pues a vivir, me dedicó a vivir, así de sencillo. Ya esa parte, la de seguir presente en los medios de comunicación se me ha olvidado y he prescindido de ella. Hay mucha gente en las facultades para que aparezca por ahí el abuelo porreta y le quite el puesto a alguien. Y lo voy a decir, porque es una cuestión personal. Estoy aprendiendo una nueva profesión, que es importante, sobre todo a ciertas edades ya. Estoy aprendiendo a ser abuelo. Puede parecer una tontería, pero yo lo aseguro y quien esté en la misma tesitura lo sabe, hay que aprender, y eso lleva su tiempo.