El VRAC Quesos Entrepinares quiere “seguir haciendo historia” en las finales

Diego Merino, José Antonio Garrote, Alfredo Blanco, Alfonso Lahuerta y Juan Pedro Brolese. JUAN POSTIGO

El equipo de Diego Merino se verá las caras este domingo con el Complutense Cisneros para llevarse la Copa del Rey, en la que podría ser la cuarta final conquistada esta temporada.

Ganar, ganar y ganar, decía un sabio del fútbol como es Luis Aragonés. Pero esto ni es fútbol, ni mucho menos está garantizada la victoria. Y sino que se lo digan al VRAC Quesos Entrepinares, que quiere “seguir haciendo historia” -en boca de su entrenador- este domingo en Pepe Rojo, sede de la final de la Copa del Rey con el Complutense Cisneros como visitante. La tensión se nota en el ambiente para el choque, pero fuera de los terrenos de juego, nada más lejos de la realidad, al contrario.

 

“Esta es la cuarta final que vamos a disputar y queremos conseguir algo histórico”, comenzó el entrenador Diego Merino, acompañado de autoridades y de la representación rival del Cisneros, Juan Pedro Brolese, ya trasladado a Valladolid para la final del domingo. “Ellos cuentan con una delantera trabajadora, practican un rugby dinámico, bonito de ver. No va a ser fácil imponerse”, le regaló los oidos Merino a su contrincante, sentado a apenas un metro de él.

 

Y es que se viene un partido eléctrico, de esos que gustan en Valladolid y que la ciudad vive como capital española del rugby. Se esperan entre 7.000 y 8.000 espectadores, de manera que el Ayuntamiento ya se ha puesto manos a la obra con la instalación de unas gradas supletorias en Pepe Rojo.

 

“Se nota que Valladolid es una ciudad que vive este deporte, se ve un clima especial”, comenzó el propio Brolese ante los medios. Por cierto que el conjunto madrileño tendrá como bajas ostensibles las confirmadas de David Mota y Ángel López, con la del riosecano Pacote, protagonista por cierto del cartel de la final con su hermano del VRAC, en el aire, si bien está casi descartado por un golpe en el hombro.

 

Poca duda cabe que se trata de un partido que enfrentará a la experiencia –al menos en las finales- contra el hambre de títulos, ya que el Cisneros lleva sin llegar a una final desde 1989 y sin llevarse la Copa desde 1983. El domingo, Pepe Rojo volverá a vestirse de gala para vivir el mejor rugby de España.