El viejo depósito de locomotoras pasará a ser propiedad de Valladolid Alta Velocidad

Antiguo depósito de locomotoras de Renfe, junto al Arco de Ladrillo. JORGE IGLESIAS

La enorme y ruinosa instalación se encuentra en un estado deplorable y por ello, a la espera del plan de viabilidad del soterramiento, el Ayuntamiento quiere evitar que siga deteriorándose.

Ahí está, viendo pasar el tiempo. El viejo depósito de locomotoras de Valladolid, junto al mítico Arco de Ladrillo, no entiende de estaciones, días de la semana o de que haga frío o calor. Las jornadas pasan de manera inexorable para él, a la espera de un futuro mejor. El problema es que este no tiene visos de estar cerca. De hecho, todo apunta a exactamente todo lo contrario.

 

Quién lo diría para una instalación que tiene en su haber más de cien años de historia y que puede presumir de haber sido uno de los depósitos de máquinas de vapor de mayor importancia de Europa. Pero esos son tiempos pasados, tiempos mejores. En la actualidad se encuentra en completa ruina y son muchas las personas que aprovechan el techo -hasta 2014 era de amianto y se retiró para evitar posibles problemas, siendo esta su última modificación- para resguardarse y poder dormir.

 

Vista la situación, la pregunta es inevitable. ¿Qué se puede hacer con él? No hay fácil respuesta teniendo en cuenta que, como parte de los antiguos talleres de Renfe, está incluido dentro del Plan Rogers del tan cacareado soterramiento.

 

"La situación física está horrible. Se quitó la cubierta, se saneó algo, pero da pena verlo", reconoce, con cierto deje de tristeza, el concejal de Urbanismo del Ayuntamiento de Valladolid, Manuel Saravia. "Quedan los muros que están arruinados, la imagen es muy mala, físicamente hablando". Es entonces cuando deja caer una posibilidad que maneja el Consistorio.

 

"Desde hace unos meses estamos intentado que lo ceda Adif [su actual propietario] a Valladolid Alta Velocidad [Sociedad formada por el propio Ayuntamiento, Junta de Castilla y León y las propias Renfe y Adif], para evitar que se deteriore más, para al menos consolidarlo", sigue Saravia. Y es que mucho se habló en su día de convertirlo en una enorme biblioteca, pero el proyecto era demasiado ambicioso y, por tanto, caro.

 

"Está cerca, aunque es complicado porque hay cosas de Adif, Renfe, hay que desafectar las vías...", reconoce Saravia, que en todo caso no sabe cuándo podría hacerse esta transferencia de propiedad.

 

"Pronto, pero es que hay encrucijada jurídica. Es un tema sobre el que estamos preocupados", sigue. Pero... ¿antes de finales de año?. "Yo creo que sí, diría que seguro porque el 30 de septiembre tiene que quedar resuelto el plan de viabilidad", cierra el concejal de Urbanismo. Mientras el viejo depósito sigue aguantando, a la espera de un futuro mejor.