El vidrio, protagonista en las Fiestas

El Ayuntamiento y Ecovidrio han presentado la campaña “Vidrio que te quiero vidrio”, para promover el reciclado por parte de la ciudadanía y de los hosteleros durante estos días festivos.

Quien tiene tejado de cristal, no tire piedras a su vecino, dice el refranero popular. En este caso, es el Ayuntamiento de Valladolid el que ha lanzado un mensaje a la ciudadanía y a todo el sector hostelero para transmitir la responsabilidad de reciclar vidrio desde el 31 de agosto hasta el 8 de septiembre, es decir, para estos días que se avecinan de Fiestas, por medio de la campaña “Vidrio que te quiero vidrio”.

 

La idea es sencilla y parte del Consistorio, que con la ayuda de Ecovidrio colocará 125 cubos con ruedas en cada una de las 125 casetas participantes en la Feria de Día, para que los hosteleros puedan irlas llenando con el uso habitual de su pequeña instalación. Todos los días las ecopatrullas –seis grupos que circularán para explicar a los vecinos y los encargados de las casetas cómo usar el sistema- pasarán por cada una de las casetas para recoger el vidrio y asegurarse de que termine en la planta de reciclado.

 

Todo el material recogido se vaciará en veinte contenedores VACRI, depósitos mucho más espaciosos y que permitirán su traslado de manera mucho más fácil. Puede parecer algo engorroso, pero el Ayuntamiento ha asegurado que será algo muy fácil de llevar a cabo por hosteleros y ciudadanos. Además, habrá premio para los comerciantes, ya que siempre que al participar en esta iniciativa entrarán en un sorteo de una tarjeta de servicios turísticos valorada en 250 euros.

 

“Está claro que Valladolid tiene la conciencia ecológica desarrollada, mucho más que otras ciudades de España”, comenzó hablando el alcalde Javier León de la Riva en la presentación de la campaña, acompañado del concejal de Desarrollo Sostenible Jesús Enríquez y la directora de comunicación de Ecovidrio Cristina Freire. “En este caso hablamos de vidrio, pero la solidaridad en cuanto a reciclaje de los vallisoletanos es aplicable también a cartón, papel...”.

 

Y es que el alcalde tiene razón, ya que en 2012 Valladolid recicló casi 5.000 toneladas de vidrio, lo que supone una media de 15’9 kilogramos por habitante, bastante más del 14’4 de media española. “Podemos presumir de concienciación. Yo siempre digo que si se ve a alguien tirando un paquete de tabaco o una bolsa de patatas al suelo, es porque no es de Valladolid”, continuó entre risas el primer edil antes de pasarle la palabra a la responsable de Ecovidrio.

 

Cristina Freire también se mostró satisfecha por los datos de la ciudad, si bien dejó claro que aún queda camino por recorrer “como en Bélgica, donde se recicla el 100% del vidrio”.

 

“Si en 2012 los números que vemos en Valladolid ya son buenos, en 2013 van claramente a mejor. Pero estas campañas son necesarias para continuar mejorando la expectativa y alcanzar los objetivos. Casi la mitad del consumo de vidrio, el 48%, procede de la hostelería, por lo que es necesario potenciar el reciclado en el sector”, explicó Freire, que se mostró convencida de que “Valladolid se va a volcar”.

 

BALONES BLANQUIVIOLETA

 

La medida de los 125 contenedores en cada una de las casetas y los 20 que recogerán finalmente todo el vidrio no es la única noticia que supone la campaña. Además, ocho balones de color blanco y violeta se situarán en lugares deportivos estratégicos “para atraer al público joven, aunque no solo al deportivo, sino a todos”, como ha descrito Freire.

 

En concreto, estarán en los dos grandes polideportivos de la ciudad, en Pisuerga y Huerta del Rey, otros dos en Miriam Blasco y en Lalo García, en los centros deportivos de Covaresa y El Palero y, los dos últimos, en los campos de rugby de Pepe Rojo. “Su continuidad después de que termine la campa de Fiestas dependerá del éxito que tengan, aunque es bastante probable que se queden. En otros lugares de España que les hemos colocado hemos tenido buenas experiencias”, ha concluido la directora de comunicación de Ecovidrio.

 

Una campaña que espera ser exitosa en unos días en los que, además de estar pendiente de pasarlo bien, se puede tener la suficiente conciencia social para en vez de tirar una botella al suelo, tirarla al contenedor.