El viaje de Irene Lozano: de látigo de los críticos a Rosa Díez y el bipartidismo a fichar por el PSOE

Irene Lozano

Pasó de miembro del grupo magenta que rechazó un acuerdo con Ciudadanos a pedir un acercamiento al partido de Rivera tras las andaluzas.

El anuncio de Irene Lozano de formar parte de las listas del PSOE en las próximas elecciones generales ha llegado al final de una legislatura en la que ha sufrido una visible transformación política: ha pasado de ser una defensora a ultranza de Rosa Díez y actuar de látigo contra el bipartidismo a liderar a los críticos de UPyD y 'fichar' por el PSOE.


Lozano, periodista de profesión, ocupó el cuarto puesto de la candidatura de UPyD por Madrid en las elecciones generales de 2011. Figuraba como independiente y era un fichaje personal de Rosa Díez, con quien había colaborado antes en varios actos y habían escrito juntas un libro sobre la fundadora del partido 'magenta'.

Durante sus primeros años en el Congreso, Lozano tuvo numerosas intervenciones muy duras contra PP y PSOE. Una de las ocasiones en las que el bipartidismo fue diana de sus críticas fue en el año 2012, cuando durante una sesión plenaria acusó a socialistas y 'populares' de "antipolítica" y permitir "las prácticas corruptas de cargos públicos", llevar corruptos en sus listas o utilizar la administración pública e instituciones "para colocar a sus amigos".

Estas palabras le provocaron un enfrentamiento con el entonces secretario general del Grupo Socialista, Eduardo Madina, quien le pidió que retirara sus palabras porque, a su juicio, atentaban contra la "dignidad" de los socialistas. Lozano se negó a retirar su intervención, aunque sí mostró su "respeto" por Madina "en lo político y lo personal".

Otra de las ocasiones en la que arremetió contra los que ahora serán sus compañeros de partido fue en 2013 durante un debate sobre las preferentes, cuando dijo que PP y PSOE son "igual de responsables" y les acusó de haber "pactado seguir encubriéndose mutuamente". "Que el PSOE ponga ahora el grito en el cielo como si acabara de descubrir la estafa de las preferentes es sencillamente patético", denunció.

Pero igual de sorprendente fue su cambio de postura dentro de UPyD, ya que sus últimos meses de enfrentamiento con la dirección llegaron después de haber sido una de las máximas defensoras de Rosa Díez y sus políticas.

LLAMÓ MEZQUINO A SOSA WAGNER

El máximo exponente fue la carta que dirigió al todavía entonces portavoz 'magenta' en el Parlamento Europeo Francisco Sosa Wagner por sus críticas a la formación y pedir un acercamiento a Ciudadanos. En la misiva, Lozano llegaba a decir que era difícil que alguien igualase a Sosa Wagner en "mezquindad" y defendía la independencia de UPyD respecto a otros proyectos.

"Yo estoy comprometida con el programa y los votantes de UPyD. De hecho, si algo vale la pena, entre los muchos sinsabores de la política, es saber que uno está haciendo algo mucho más grande que uno mismo. Se camina más despacio, pero se llega más lejos acompañado", decía en aquella carta de agosto del pasado año.

Lozano formó parte incluso del equipo de UPyD que en noviembre del pasado año negoció con Ciudadanos un posible acuerdo o alianza para futuras elecciones. Esas conversaciones terminaron sin ningún resultado poco después y UPyD insistía en la necesidad de preservar la pureza de su proyecto.

CAMBIO TRAS LAS ELECCIONES ANDALUZAS

Sin embargo, el cambio de postura no tardó mucho en llegar e Irene Lozano lo hizo público tras los malos resultados obtenidos por UPyD en las elecciones andaluzas del mes de marzo, cuando la formación se quedó de nuevo fuera de las instituciones autonómicas y no llegó al 2 por ciento de los votos.

A partir de entonces pidió un pacto de UPyD con Ciudadanos, dimitió del Consejo de Dirección y encabezó la corriente crítica, llegando en julio de este año a disputar el liderazgo del partido a Andrés Herzog en el Congreso Extraordinario convocado tras la marcha de Rosa Díez.

Tras perder ese 'pulso' al aparato del partido, Lozano había continuado sin embargo ocupando su escaño en el Congreso como miembro de UPyD y hasta este viernes no se había dado de baja como militante, a diferencia de muchos de los que la acompañaron en el Congreso Extraordinario, que optaron por dejar la formación hace meses.