El Valladolid vuelve a mirar de reojo a la promoción tras golear a domicilio en Oviedo

Un inspirado Juan Villar se marca un Hat Trick y el Valladolid vence al Oviedo en el Carlos Tartiere por dos goles a cuatro, y se sitúa a tres puntos de la promoción.

El Real Valladolid ganó, goleó y convenció este sábado ante el Real Oviedo en el Estadio Carlos Tartiere (2-4). Después del peor partido de toda la temporada, el Pucela destapó el tarro de sus mejores esencias futbolísticas y firmó el mejor encuentro de la presente Liga, al menos fuera de casa, por no desmerecer el que jugó ante el Córdoba en Zorrilla. 

 

La clave de la victoria ante un gran equipo como el Real Oviedo, que nunca perdió la cara al partido ni cuando perdía por 1-4 a falta de 25 minutos para el final, estuvo en que todos los futbolistas, uno a uno, dieron lo mejor de sí mismosen el terreno de juego del Tartiere. Desde el portero hasta el delantero centro. La zaga estuvo imperial para sacar todos los balones colgados al área, el centro del campo con el orden y sentido que abanderó un Pedro Tiba sensacional, y el ataque, letal.

 

El Real Valladolid fraguó su gran victoria en la primera parte con tres goles extrordinarios. El primero con una buena apertura de Roger para Juan Villar, que llegó desde atrás salvando el fuero de juego para fusilar a Esteban (15’); el segundo, otra vez de Juan Villar (23’) con un cabezazo que podría haber firmado el mejor “9” y que contestaba el tanto de Kone dos minutos antes que había puesto el empate a uno; y el tercero, también magnífico, de Roger, que peleó con fuerza un balón en profundidad de Juan Villar y cuando le iban a cazar los centrales, puso el balón lejos del alcance de Esteban cuando se cumplía media hora de juego mágico en Oviedo.

 

En el último cuarto de hora de la primera parte el Real Valladolid, sabedor de que retirarse al descanso con la ventaja de dos goles era acariciar ya la victoria, apretó los dientes para defender, incluso cuando se retrasó el cambio de Nikos, lesionado, que tuvo que dejar su puesto a Mario Hermoso.

 

Tras el descanso de un trabajo a destajo, en el minuto 52, el Pucela golpeó de nuevo y otra vez a través de Juan Villar, de dulce con el gol. Mojica puso un centro raso desde la izquierda y Juan Villar, metió el exterior de la puntera en el primer palo para colocarla con precisión de jugador de billar en el segundo palo y superar a un alucinado Miño, que acababa de ponerse bajo los palos para suplir a Esteban, lesionado.

 

Incluso Roger perdonó el 1-5 cuando a la hora de juego disparó en el “mano a mano” contra Rubén Miño y con Johan Mojica siguiendo la jugada y que estaba listo para empujar a puerta vacía si hubiera llegado el centro del pistolero.

 

Pero el Real Oviedo nunca se rindió. Ni cuando el chaparrón más arreciaba en el Tartiere sacó el paraguas y lo dejó para otro día. El equipo carbayón empujó y empujó en busca del gol, aunque la defensa vallisoletana fue un auténtico muro que Kone, por segunda vez, rompió con un golazo en el minuto 67.

 

Y el Real Oviedo siguió y siguió atacando y el Real Valladolid siguió y siguió defendiendo con aplomo. Nada que ver con aquellas defensas como gato panza arriba de los primeros partidos fuera de casa. Defendió con solvencia y sin descomponerse, con Marcelo Silva y Juanpe (que vio la quinta amarilla y no jugará contra el Llagostera) achicando balones por arriba una y otra vez.

 

La próxima cita del Real Valladolid llegará el próximo sábado, a las 18 horas, ante el Llagostera. En el Día del Padre, la afición volverá a ilusionarse con una nueva victoria en Zorrilla. Si llega, entonces sí, será el momento de soñar con el playoff con los ojos abiertos.