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El Valladolid se come al Sporting y acaricia el liderato (3-0)

Los jugadores del Real Valladolid celebran el segundo gol ante el Sporting. A. MINGUEZA
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El conjunto de Rubi firmó un gran partido que se puso pronto de cara con el gol de un genial Hernán Pérez, para después hacer sangre con las dianas de Óscar González y Timor. A la espera de los choques del domingo los blanquivioletas son primeros.

Ficha Técnica:

 

3 - Real Valladolid: Javi Varas; Chica, Marc Valiente, Jesús Rueda, Peña; Rubio (Sastre, min. 70), Timor, Leao, Hernán (Jeffren, min. 78), Óscar Díaz (Omar, min. 65) y Óscar.

 

0 - Sporting: Alberto, Lora (Pablo Pérez min, 70), Luis Hernández, Bernardo, Isma López, Sergio Álvarez, Nacho Cases (Guerrero, min. 58), Carmona, Ndi, Jony, Carlos Castro (Muñiz, min. 61).

 

Goles: 1-0: Min 15, Hernán. 2-0: Min. 25, Óscar. 3-0: Min. 81, Timor.

 

Árbitro: Ocón Arráiz (C. Riojano). Amonestó a Sergio y Rubio.

 

Incidencias: Estadio José Zorrilla. 14.600 espectadores, unos tres mil de Gijón.

Maravilloso, genial, apoteósico. Los calificativos se acaban para un Valladolid que supo dar un golpe sobre la mesa este sábado en Zorrilla para imponerse al Sporting y colocarse líder de manera provisional, merced de un 3-0 cosechado gracias a los goles de Hernán Pérez, Óscar y Timor, de manera que los de Rubi se quedan primeros a la espera de los partidos del domingo.

 

Y eso que el partido no empezó precisamente bien para los intereses blanquivioletas. El Sporting, ni corto ni perezoso, saltó al campo dispuesto a demostrar por qué había conseguido mantenerse imbatido como foráneo en lo que iba de temporada. Abelardo puso en liza su juego de presión para enseñar que está muy pero que muy ensayado, y los de Rubi lo sufrieron… hasta que apareció una de las estrellas de la tarde, quizá inesperada.

 

El nombre de Hernán Pérez, quien acabaría celebrando su primera titularidad con la camiseta del Pucela con gol, resonaba como una mala pesadilla en la cabeza de la defensa del Sporting. Por aquí, por allí, el paraguayo se zafaba de su par con una facilidad pasmosa. Así, los de locales consiguieron deshacerse del manejo asturiano y el propio Hernán abriría la lata tras una mala salida de Alberto. Era el 1-0 y el comienzo del fin del Sporting.

 

Tiraron entonces de repertorio los de Rubi. La presión se trasladó al lado contrario, de manera que Óscar Díaz, una vez más Hernán y Óscar, ese que cuando quiere jugar lo hace como los ángeles, se dejaron los pulmones para asfixiar al rival. Entre eso y que el Valladolid estuvo especialmente acertado para defender las jugadas por alto de los rojiblancos, todo parecía una garantía de éxito.

 

En esas que Óscar apareció de la nada para rematar de cabeza un centro lateral, mientras los de Abelardo todavía acusaban el mazazo, para transformar el segundo. Ver para creer. Dos ocasiones claras en apenas 25 minutos, dos goles. No acababa de alzarse el telón y uno de los protagonistas ya estaba herido de muerte. Y pudo ser peor, porque desde ese momento el Valladolid se lo creyó, se gustó, y bien pudo hacer el tercero antes del paso por vestuarios.

 

Pero habría que esperar a la segunda mitad para verlo. Desde luego, si algo no se le pudo echar en cara al Sporting fue el arrojo y la garra, ya que desde el primer momento intentó buscar el gol que le metiera en el partido. Pero no. No era el día. El Valladolid supo llevar los tiempos de manera que, unido a esa pizca de suerte necesaria del campeón, el gol no terminaría cayendo. Y no sería porque no lo intentaron.

 

Primero Guerrero, luego Carmona, después Juan Muñiz. La pelotita dijo que no, hasta que Timor dijo que hasta aquí habíamos llegado. Los esfuerzos fueron inútiles y el ex de Osasuna se encontró con el balón a ‘huevo’ para solo tener que empujarlo y hacer el 3-0. El resto del encuentro fue un sobrante, con una afición impresionante del Sporting que aún así animó hasta el final. El Pucela, a lo suyo, sigue en ascenso.