El Valladolid se aferra a un empate insuficiente que no le saca del descenso y deja el futuro de JIM en el aire

El Real Valladolid dio la cara en La Rosaleda en un partido clave ante el Málaga (1-1). Una victoria le podía sacar de la zona de descenso pero el conjunto vallisoletano sumó un nuevo empate más a pesar de disponer de las oportunidades más claras en la segunda parte para haber ganado.

1- Málaga CF: Willy; Jesus Gámez (Flavio, minuto 80), Sergio Sánchez, Angeleri, Antunes; Camacho, Tissone (Pablo Pérez, minuto 60); Iakovenko (Samu, minuto 60), Duda, Amrabat; y Santa Cruz.

 

1- Real Valladolid: Mariño; Rukavina, Rueda, Mitrovic, Peña; Rossi, Rubio (Valiente, minuto 81), Larsson (Óscar, minuto 62), Rama; J. Guerra y Manucho (Omar, minuto 76).

 

GOLES1-0, m. 13: Santa Cruz. 1-1, m. 30: Larsson.

 

ÁRBITRO: Undiano Mallenco (Colegio Navarro). Amonestó a Mitrovic.

 

INCIDENCIAS: La Rosaleda. Unos 20.000 espectadores.

 

 

 

 

El futuro de Juan Ignacio Martínez queda en el aire, en el limbo presidencial para saber qué decisión adoptará el presidente y propietario del club, Carlos Suárez. El equipo no desentona, pero no enamora. No pierde, tampoco gana. Suma de uno en uno y eso es insuficiente en este tramo final de la Liga donde las victorias, además de caras, son necesarias.

 

El partido de Málaga era como una final y no se puede reprochar al Valladolid que no diera la cara. Aguantó, se sobrepuso a momentos malos, y cuando se estiró fue capaz de llevar peligro. Pero le faltó acierto o, quizá, más ambición para interpretar la situación que vive donde el instinto ganador es fundamental para superar esta situación tan comprometida.

 

JIM apostó en ataque con Manucho como compañero de Guerra y el Valladolid trató de buscar al angoleño en balones largos que pudieran generar dobles jugadas. No parecía mal plantado el equipo vallisoletano, aseado en su juego aunque sin generar peligro en el área malagueña.

 

No obstante, el conjunto de Bern Schuster se fue hacia adelante con mayor insistencia hasta convertir temporalmente a Mariño en el jugador más destacado del partido. Mala señal para el Valladolid que, tras el saque de un córner, vio como Roque Santa Cruz hizo el primer gol al rematar libre de marca prácticamente solo desde el punto de penalti. Su cabezado, inalcanzable para Mariño, supuso un duro revés para un Valladolid que se jugaba la vida en La Rosaleda.

 

Sin embargo, el juego del Real Valladolid se abrió con mayor profundidad, especialmente por la banda de Rukavina. Por allí llegó el empate, con un centro al área que no acierta a despejar Sergio Sánchez y Manucho cedió para el remate de Larsson

 

El segundo acto dejó pinceladas de tensión y emoción mezcladas con diversas oportunidades. Santa Cruz avisó dos veces de cabeza, pero el Real Valladolid tuvo las oportunidades más claras para haber ganado. El reaparecido Óscar lanzó un balón al larguero y, sobre todo, Javi Guerra falló en la última acción del partido al rematar demasiado blando un balón que pudo despejar Willy Caballero.

 

En La Romareda respiraron tranquilos, pero hubo pitos para Schuster y abrazos para su portero. Mientras, el Valladolid se vuelve con un botín insuficiente y las dudas sobre su futuro y el de su entrenador.

 

 

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