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El Valladolid perdona y lo paga ante Las Palmas (1-2)

A.MINGUEZA
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En un partido digno de Primera División los de Rubi se adelantaron por medio de Óscar Díaz, pero se dejaron remontar en la segunda mitad con goles de Momo de penalti y de Vicente Gómez, después de fallar demasiadas ocasiones para sentenciar.

Ficha técnica:

 

1- Real Valladolid: Javi Varas; Chica, Valiente (Guillé Andrés, min.79), Chus Herrero, Peña; Leao, Timor, Omar (Mojica, min.54), Óscar (Bergdich, min.70), Jeffren y Óscar Díaz.

 

2- UD Las Palmas: Casto; David Simón, David García, Aythami Artiles, Ángel López; Roque, Javi Castellano, Culio; Nauzet Alemán (Vicente Gómez, min,75), Araujo (Marcelo, min.84) y Momo (Guzmán, min.63).

 

Goles: 1-0, Óscar Díaz, min.42; 1-1, Momo, min.62; 2-1, Vicente Gómez, min.78

 

Árbitro: Figueroa Vázquez (Comité andaluz). Mostró tarjeta amarilla a los visitantes Araujo (min.44), Ángel López (min.73) y Vicente Gómez (min.78) y a los locales Leao (min.23), Chica (min.53), Peña (min.61) y Chus Herrero (min.92).

 

Incidencias: Partido correspondiente a la jornada 14 de la Liga Adelante disputado en el estadio José Zorrilla ante 10.047 espectadores

Quien perdona la paga, dice el refranero popular. Expresión que le viene como anillo al dedo al Real Valladolid, que tras firmar un gran partido ante Las Palmas y comenzar ganando por medio de Óscar Díaz, se dejó remontar en la segunda mitad tras fallar lo indecible para sentenciar. Momo transformó un claro penalti cometido por Peña para hacer el empate y Vicente Gómez confirmó la hecatombe en la recta final del partido para hacer el 1-2 definitivo.

 

Comenzó ya el partido con una curiosa variante de Rubi. El entrenador del Valladolid dio entrada a Omar en la izquierda en detrimento del maltrecho Mojica, lo que terminaría siendo un fiasco tanto en ataque como en defensa. Y no fue porque los jugadores fueran incapaces de llevar al césped las ideas del entrenador, en absoluto. El planteamiento de Rubi consiguió incomodar a Las Palmas en la primera mitad, que en todo caso demostró desde el primer momento que no había venido a Zorrilla a pasearse.

 

Araujo, Nauzet Alemán, Momo… Los canarios cuentan con argumentos para, este año sí, alcanzar el ascenso, y el Valladolid lo comprobó en sus carnes. Un conjunto ordenado, al que Paco Herrera ha conseguido transmitir bien sus ideas. Así, entre dos planteamientos valientes y fútbol de quilates en Zorrilla, el encuentro se convirtió en un espectáculo que hacía tiempo no se veía en Valladolid.

 

En el intercambio de golpes en el que cualquiera podía adelantarse, gozó el Pucela de las mejores, pero no hubo acierto. El gran pecado de los blanquivioletas volvía a hacerse patente, y ni Jeffren, ni Óscar, ni Óscar Díaz encontraban el hueco. Hasta que apareció para el último. Parecía hacérsele la luz al delantero cuando convirtió el 1-0 al borde del descanso tras una contra letal, quizá confirmando las buenas sensaciones que había labrado los de Rubi en los primeros 45 minutos.

 

Pero el desastre se había reservado para la segunda parte, y no es que lo hicieran mal los locales. Salieron igual de valientes, sí, pero está claro que el que perdona lo paga. De nuevo como un torbellino, y casi siempre a la contra, el Pucela gozó de varias oportunidades flagrantes para hacer el 2-0, que no llegó. Hasta que la cuerda se tensó tanto que se rompió.

 

Una lástima, porque los de Rubi mostraron buenas hechuras. Chica firmó un buen partido pese a terminar tocado, la defensa se mantenía ordenada y el centro del campo, con un buen Timor que debe aprender a complicarse lo menos posible, dejaban claro que el Valladolid contaba con grandes posibilidades de llevarse los tres puntos. Hasta que el castillo de naipes se vino abajo.

 

Todo comenzó cuando Peña cometió un tonto penal. El 1-1 de Momo era el principio del fin, con un Rubi que se obcecó en unos cambios extraños –Jeffren se arrastró por el campo la última media hora-, la variante táctica terminó por explotar y el equipo comenzó a correr como pollo sin cabeza a la búsqueda de los tres puntos. El entrenador no supo estar a la altura de un partido de circunstancias, y lo pagó.

 

El 1-2 de Vicente Gómez, ya en la recta final, solo confirmó el desastre. El Valladolid no supo responder, completamente cortocircuitado bajo la lluvia, y no fue capaz de levantar cabeza. Un curioso 5-2-3 de Rubi, con Mojica y Bergdich entrados al campo para subir y bajar con plena libertad por las bandas, solo confirmaron que los blanquivioletas no sabían qué hacer. Un golpe duro al que el Valladolid tendrá que reponerse cuanto antes, porque la Segunda no para.