El Valladolid cae en la trampa de San Mamés (4-2)

Los blanquivioletas, que se adelantaron por medio de Óscar, aguantaron el resultado hasta el minuto 65, para después encajar cuatro goles en veinte minutos. Valdet Rama hizo el último en el descuento.

FICHA TÉCNICA.

 

RESULTADO:

 

ATHLETIC CLUB, 4 - REAL VALLADOLID, 2 (0-1, al descanso).

 

ALINEACIONES.

 

ATHLETIC CLUB: Iraizoz; Iraola, Gurpegi, Laporte, Balenziaga; Iturraspe, Beñat (De Marcos, min.57); Susaeta (Morán, min.78), Herrera, Ibai (Saborit, min.88); y Aduriz.

 

REAL VALLADOLID: Mariño; Rukavina, Valiente, Peña, Bergdich; Álvaro Rubio, Víctor Pérez (Larsson, min.56), Rossi; Ebert (Manucho, min.79), Óscar y Guerra (Rama, min.79).

 

GOLES:

 

0-1, min.15: Óscar.

 

1-1, min.65: Ibai.

 

2-1, min.75: De Marcos.

 

3-1, min.82: Ibai.

 

4-1, min.86: Ander Herrera.

 

4-2, min.91: Rama.

 

ÁRBITRO: Estrada Fernández (C.Catalán). Amonestó a Morán (min.79) por parte del Athletic y a Marc Valiente (min.33), Víctor Pérez (min.43), Ebert (min.76) y a Rukavina (min.85) por parte del Real Valladolid.

 

ESTADIO: San Mamés.

El Real Valladolid no fue capaz de sacar botín de San Mamés tras adelantarse apenas pasados diez minutos por medio de Óscar y acabó cayendo por 4-2. Los pucelanos aguantaron el dominio total del Athletic hasta el 65, momento en el que Ibai rompió la barrera para batir a Mariño, y De Marcos, de nuevo Ibai y Ander Herrera hicieron cuatro goles en veinte minutos. Valdet Rama redondeó el marcador cumplido el tiempo reglamentario.

 

En un choque de poder a poder, ya desde el primer momento el partido fue un monólogo del Athletic, con letras mayúsculas. Pero como el dios del fútbol es caprichoso, y la diosa fortuna aún más, fue el Pucela el que se fue ganando al descanso. Tal cual lo leen. Salieron los rojiblancos mucho más enchufados, conscientes de que el Villarreal les estaba quitando la plaza de Champions tras imponerse al Almería, y a punto estuvo Ander Herrera a los tres minutos de estrenar el marcador tras centro de Aduriz. Mariño, como en casi todas las que puede esta temporada, dijo que no.

 

Bailaban los blanquivioletas al son que marcaba la grada –venida arriba pese al mal horario y la lluvia que caía en Bilbao- y los jugadores rojiblancos, cuando ocurrió lo que parecía imposible. Guerra, completamente solo, arrancó con el balón en el centro del campo. Galopada digna de Forrest Gump y, encontrándose solo, la deja a Ebert, que pasaba por ahí. Su disparo se convirtió en un pase para el propio Guerra, que hizo lo propio para Óscar. Adentro. San Mamés se frotaba los ojos.

 

Los jugadores del Athletic pidieron fuera de juego, pero lo cierto es que no fue. Comenzaba otro partido. O más bien otro escenario, pero la misma cantinela. Los Leones, espoleados por su afición, no perdieron la cara al partido. Centro de Ibai, falta de Susaeta, remate de Aduriz… pero no había diana.

 

Hasta Estrada Fernández parecía del lado del Valladolid, al hacerse el sueco después de que Bergdich interceptara dentro del área un balón con la mano mediada la primera mitad. ¿Y el Pucela? Bastante tenía con achicar agua con un dedal de un Titanic, con alguna opción de sacar algo a la contra, eso sí, pero que tampoco fructificaría. Con esa tónica se llegó al descanso.

 

La segunda parte fue otro cantar. En realidad, el mismo guion de un Athletic insultantemente superior, pero esta vez con más acierto. Aguantó Mariño a los blanquivioletas hasta el minuto 65, cuando Ibai cogió un rechace a disparo de Aduriz y, esta vez sí, batió por bajo al portero que parecía imbatible. La lata se había abierto.

 

Y desde ese momento el Pucela se vino abajo. Tiene JIM un serio problema con la mentalidad de sus jugadores, que si bien habían aguantado estoicamente hasta entonces, se derrumbaron como un castillo de naipes. Tiki, taka. Centra Ibai, mete la cabeza De Marcos. 2-1 en el 75. Pim, pam. Ibai se queda solo ante Mariño. 3-1 en el 82. Pis, pas. Ander Herrera hace el 4-1 de cabeza en el 86. Una paliza de patio de colegio.

 

En un visto y no visto, el Pucela dilapidó el buen trabajo de 65 minutos en apenas 20. Y junto a Bernabéu, Cornella – El Prat, Los Cármenes y San Mamés, cuarto partido consecutivo que los blanquivioletas encajan cuatro goles fuera de casa. Ver para creer, de un conjunto que era un muro la temporada pasada. El tanto de Valdet Rama, que marcó un gol ‘messiniano’ en el añadido, no sirvió sino para maquillar el desastre.