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El “tres en raya” solar también se deja ver en Valladolid

El eclipse solar, con la luna tapando al sol, se podía ver perfectamente desde Valladolid. JUAN POSTIGO
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La directora del Museo de la Ciencia, Inés Rodríguez, asegura que el día ha sido más o menos propicio en la ciudad para contemplar este fenómeno que ha durado cerca de dos horas.

Valladolid no podía ser excepción, como el resto de España. Este viernes, a partir de las 9:05, miles de miradas se elevaron hacia el cielo. No era para menos. El tan nombrado eclipse solar hacía acto de presencia durante algo más de dos horas, y no había más que echar un vistazo con el filtro adecuado para comprobar que, efectivamente, la luna interfería con el sol y la tierra. “Un tres en raya”, como lo definía Inés Rodríguez, directora del Museo de la Ciencia.

 

“La luna gira alrededor de la tierra y la tierra, a su vez gira alrededor del sol y hay momentos en los que se alinean. En este caso, la luna oculta parcialmente el sol”, explicó en pleno barullo de actividades, ya que el Museo ofreció estas dos horas dos telescopios, dos solaroscopios y gafas para todos aquellos que se animaran a echar un vistazo. La expectación, sobre todo entre muchos colegios organizados para la ocasión, era máxima.

 

“Según si la alineación es perfecta y según los tamaños aparentes de la luna y el sol puede ser un eclipse total, o como es el caso, un eclipse parcial”, siguió explicando Rodríguez. Lo cierto es que a efectos lumínicos, Valladolid no notó el eclipse en demasía. Tan solo en Noruega este fenómeno era total, si bien aquí, exactamente a las 10.10 se dio el momento de mayor ‘mordisco’, con el sol estaba tapado a un 70%.

 

Y en el Museo había de todo, claro. Aquellos que miraban por los solaroscopios, otros con las gafas especiales y quienes, rebeldes ellos, cometían el error de mirarlo directamente, algo que lógicamente no era recomendable. Los “es verdad, ¡se ve perfectamente!” eran una constante en la pequeña plaza facilitada para la ocasión frente a las instalaciones.

 

Eso sí, la cosa podía haber ido peor. “Cuando me levanté esta mañana y vi las nubes altas...”, titubea la directora. “Y de gente, pues ya lo ves, la gente ha acudido”. Cientos de personas se congregaban ante los instrumentos facilitados por el Museo de la Ciencia.

 

“La gente tiene interés en estas cosas, quiere saber qué es una mancha solar, cómo funciona todo, pregunta...”. De lo que sí que no hay duda es de que estos fenómenos, en apariencia tan sencillos, son todo un evento social que no pasó desapercibido en Valladolid.