El tiempo pasa en Valladolid, también para la playa de las Moreras

La playa de las Moreras vivió épocas mejores en cuanto a bañistas. JOSÉ ANTONIO NIETO
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La playa del Batán, como se denominó en sus inicios en 1951 antes de hubiera que ampliarla ante la oleada de bañistas, es un punto neurálgico actual de la ciudad.

Nadie es joven para siempre. El paso del tiempo, siempre inexorable, no perdona. Ni a personas, ni a animales, ni a ciudades. Tampoco a lugares emblemáticos, sean del rincón que sean. Y Valladolid tiene sus propios espacios donde los años también han ido dando pasos agigantados. ¿Se ha pasado últimamente por la playa de las Moreras? Ese remanso de paz donde más de uno acude al clásico chiringuito a tomarse un ‘trasto’ para matar una tarde cualquiera. Pero es que este sitio tiene historia. Mucha historia.

 

Para empezar, es probable que desconozca el hecho de que la playa de las Moreras no siempre tuvo esa denominación. Corría el verano de 1951 cuando se dio por inaugurada la llamada playa del Batán ante la alegría y el jolgorio de los vallisoletanos. Tal fue el éxito por aquel entonces que el Ayuntamiento se vio obligado a ampliar el espacio en detrimento de las famosas Piscinas Samoa, las cuales estuvieron operativas desde mediados de los años 30 y 1998.

 

Y es que alguno no duda en decirlo cuando sale de Valladolid. “A ver qué te piensas, que en Valladolid tenemos playa, ¿eh?”. Sin duda no entre las mejores del país, pero suficiente para calmar las necesidades veraniegas de algún inquieto del sol y el moreno. En la actualidad esta tendencia está algo a la baja en comparación con lo que fue esta zona hace muchos años, cuando los bañistas copaban hasta los topes la arena con sus toallas, hamacas y sombrillas. Pero el recuerdo ahí queda.

 

EVENTOS HISTÓRICOS

 

Son muchos los hitos que han tenido lugar en tan representativo espacio y que, de hecho, siguen dándose en la actualidad. Es inevitable en esta época del año pensar en las riadas y en las crecidas de nivel, pero no solo la madre naturaleza toma partido en la playa de las Moreras, sino que hay mano bastante más directa del hombre. Para más de uno –normalmente de corta edad-, pensar en la zona de baño es pensar en el bien llamado botellón.

 

Año tras año, en periodo de fiestas que en la actualidad se celebran a principios de septiembre, el lugar termina por convertirse en un estercolero compuesto por bolsas, vidrios, botellas de plásticos y vasos, algo que se extiende hasta los jardines de la Rosaleda. Hechos ante los que el Ayuntamiento decide hacer la vista gorda ante lo festivo de esas jornadas.

 

Y hablando de fiestas, no se puede pasar por alto la noche de San Juan. Las hogueras hacen realidad los sueños de final de curso de muchos estudiantes que, ante las llamas, aprovechan hasta para quemar sus apuntes antes de comenzar los tradicionales saltos por encima del fuego. Una excusa más, por otra parte, para sacar a relucir el botellón.

 

Esta noche tiene todos los años algo de especial. Supone la entrada oficial del verano y siempre se ha vivido en Valladolid con un carácter especial, pero no siempre ha sido todo disfrute y gozo. Más de uno recordará el desastre –no se le puede poner otro nombre- de esa jornada de San Juan en el año 2000, donde la fiesta terminó por convertirse en una auténtica batalla campal.

 

El por entonces alcalde, Javier León de la Riva, se mostró partícipe en aquella fecha de no celebrar el evento donde siempre se había celebrado, la mencionada zona de las Moreras. Y de ahí al desastre hubo un paso. Los jóvenes comenzaron a llegar pasadas las nueve a donde ya estaban esperando efectivos de la Policía Municipal, a los que luego se unirían miembros de la Nacional. No queda del todo claro quién comenzó la batalla, pero se convirtió en una noche de desgracia en Valladolid.

 

Carga tras carga, pelea tras pelea, volaron las piedras, los porrazos, se asaltó el recinto que había puesto la autoridad para evitar la entrada a la playa... En total, 41 heridos según los datos oficiales, más unos cuantos que se irían a casa sin contabilizar. No todos los recuerdos son agradables en Moreras.

 

Hay quien prefiere quedarse con otros más benignos, como los trajines que ha tenido el barco de La Leyenda del Pisuerga que, si bien tuvo en su día un amago de quedarse varado para siempre junto a la actual zona de baño, volvió definitivamente a la actividad desde el 2 de septiembre de 2013. Lo dicho, una estampa mucho más bonita para los ojos de los vallisoletanos.

 

Y tantas y tantas historias que quedan en el tintero, en un lugar donde muchos ciudadanos guardan algunos de los mejores recuerdos de su infancia o de cualquier época relevante de su vida. A fin de cuentas, el tiempo pasa en Valladolid, también para la playa de las Moreras.