El 'teatrillo' del jefe de Policía para evitar (sin éxito) su foto entrando en los juzgados

El jefe de la Policía Local, entrando por la puerta del juzgado de guardia.

El jefe policial de Salamanca monta una operación para no entrar por la puerta principal al juzgado: dos coches y dos agentes, por lo menos. Una de espías, con lunas tintadas, gente de paisano, coches camuflados...

Lugar: plaza de Colón, Salamanca. Hora: mucho antes de las 9.30. Medios: todos los que sean necesarios. Unidad: ¿Grupo SIETE? Operación: evitar la incómoda foto del jefe de Policía entrando en los juzgados. Objetivo: NO CONSEGUIDO.

 

Este es el resumen que le sale a este humilde Rumorista ante los curiosos hechos acaecidos esta mañana en las inmediaciones de los juzgados, un 'teatrillo' sin sentido con el que el jefe de la Policía Local de Salamanca ha intentado, sin reparar en medios, evitar que los chicos de la prensa le hicieran una foto comprometida. Algo que no ha conseguido y que, de paso, ha puesto en evidencia lo que mucha gente piensa: que estas actitudes le incapacitan para ocupar el cargo que ostenta por gracia de quien se lo otorgó.

 

Citado a las 9.30 horas de la mañana por el juez en calidad de querellado, la comparecencia del jefe policial tenía que despertar por fuerza la lógica expectación mediática. La visita del jefe del cuerpo es noticia, y más si es para declarar como denunciado. Como garante del orden en la ciudad del Tormes, qué menos que acudir solícito y por derecho a la cita con el poder judicial, ¿verdad? O, ¿existe otra posibilidad que no sea entrar por la puerta principal?

 

Sí, la hay, pero parece que esta opción solo la contemplan el afectado... y una inquieta dupla de destacados por este incordio de medio que es TRIBUNA. Experiencias previas aconsejan darse un garbeo por la zona un rato antes... y ¡bingo! Los hechos son propios de película de espías, pero es un septiembre en Salamanca. La diferencia: que en vez de pasar un rato divertido en el cine se te queda una sensación de incredulidad.

 

El coche patrulla utilizado, parado junto a la puerta del juzgado de guardia.

 

Pasadas las ocho de la mañana, un coche policial da una primera pasada por las calles aledañas y la de acceso al juzgado; ocupa el asiento del copiloto el jefe policial. ¿Una vuelta rutinaria? Quizás, pero se repite una segunda vez. Un malpensado diría que se vigila si hay moros en la costa (que los hay). Hay una tercera. Esta vez, el mismo coche policial amaga con parar en la puerta del juzgado de guardia, en el lateral y lejos de la principal. No se detiene del todo y aparentemente no baja nadie (¿o se ha tirado en marcha?). El sitio del copiloto está vacío. Sonrisa del conductor.

 

¿Ha sido en vano la guardia? ¡No! En una nueva ronda, este medio sorprende al jefe de la Policía Local saliendo por la puerta del juzgado de guardia, donde sube de nuevo al coche patrulla. Lo hace en la parte de atrás, al amparo de los cristales tintados. No son ni las ocho y media y no le ha podido dar tiempo a declarar... ¿qué hace ahí? ¿Por dónde ha entrado? ¿Por qué se va? Imposible saberlo. Pero no será la última vez que le veamos.

 

El coche que dejó al jefe policial en el juzgado y el agente que identificó al periodista de TRIBUNA.

 

Ocho y media pasadas. Un coche de color azul oscuro para de nuevo frente a la puerta del juzgado de guardia. Se abre la puerta. Y, agachado, se baja José Manuel Fernández. Se encamina a la entrada, de gala y con la gorra quitada. Esta vez es para quedarse. Le abre la puerta un agente de la Guardia Civil. Es la foto que publica TRIBUNA. El jefe de la Policía Local entrando por la puerta de atrás a declarar por un supuesto caso de acoso en el trabajo a una inspectora del cuerpo. Una operación que ha requerido de dos coches y, al menos, dos agentes que pagamos todos. El conductor del segundo coche se empeña en identificar a uno de los periodistas de TRIBUNA. Motivos de seguridad, dice. No se identifica en ningún momento como agente. A unos metros, 20 coches en segunda fila complicando el tráfico en la Gran Vía. Pero hay seguridad y seguridad.