El Tablero sigue creciendo

El septeto granadino Sonido Vegetal tapa y levanta el escenario a cuadros para otorgar un concierto que mostró que este vento se consolida cada jueves. 

Venían con las expectativas por las nubes. Sus paisanos de Los 300, invitados la semana pasada, y Eskorzo, grupo que tocó en la edición de 2015, les habían avisado de que el Tablero de Música es una cita que recuerdas toda la vida. Con este aperitivo, los chicos de Sonido Vegetal se plantaron sobre el escenario del Hospital del Rey ante cientos de burgaleses de todas las edades pero con un espíritu joven en las venas. 

 

Si algo suele caracterizar a esta cita es que el escenario, pase lo que pase, es el mismo para todos los grupos. Es la esencia y la gracia de este festival veraniego. Desde hace quince años todos y cada uno de los grupos que han pasado por él han dejado su huella en alguna de las casillas, ya fuera blanca o negra. Sin embargo, Sonido Vegetal llegó con la intención de romper todos los esquemas, empezando por traer una plataforma que levantaba del suelo un metro y con un juego de luces más propio de un concierto gigante. 

 

El espectáculo lo puso el vocalista, Néstor Melguizo, con su vestuario, su voz y sus movimientos sobre las tablas. El rock 'aflamencao' era la base de un mestizaje en el que se percibían pinceladas que iban desde el reagge hasta el ska, pasando por sonidos orgánicos y electrónicos. 

 

Como era de prever, la fiesta se alargó más de la cuenta. Y no musicalmente hablando, que también. Sino que, una vez que los chicos de Sonido Vegetal presentaron su último disco, Verbena Calavera, y tocaran sus temas más conocidos, el público se quedó charlando, disfrutando de la temperatura veraniega, con su vientecillo norteño. Si aún no han ido nunca, aún están a tiempo. Sólo queda un jueves para disfrutar.