El 'sobrinísimo' tropieza en su primera experiencia en las urnas

Ángel Fernández Silva, en el centro, el día del inicio de campaña de las municipales con el PP.

Cómo ir a por votos y salir trasquilado.

Todos tenemos un mentor, un maestro o un antecesor que nos sirve de guía en la trascendental papeleta del 'qué quieres ser de mayor'. Pero no siempre seguir un camino andado es sinónimo de éxito, ni siquiera de buenos trances. Ahí está el caso de las segundas y terceras generaciones, de los hijos y nietos que dilapidaron en un abrir y cerrar de ojos el patrimonio acumulado durante décadas, de los 'hijos de' que arrastraron el 'sanbenito' con más pena que gloria... ojo, que hay casos de éxito, pero como se dice por estas tierras «Quod natura non dat, Salmantica non præstat».

 

Viene el charrísimo adagio latino al pelo para relatar las primeras andanzas políticas de un 'sobrinísimo' que ha ido a seguir los pasos que dieron gloria a su antecesor en los dominios de la Universidad de Salamanca y que, de momento, ha salido trasquilado. Asesor municipal por la gracia del dedo de su tío, las elecciones al claustro de la Usal abrían un horizonte irresistible al incipiente líder juvenil para tratar de emular a su valedor y hacerse un hueco en el parlamento universitario. La candidatura, en el seno de AEUS, las gloriosas siglas fundadas por el ahora alcalde y cantera de jóvenes concejales para el PP desde hace décadas. Una primera etapa idónea para quien quiere hacer carrera política.

 

Pero el panorama se ha torcido bastante. La culpa la tienen los cinco únicos votos conseguidos, candidato número 38 de los 39 que se han presentado y fuera de los 15 puestos disponibles en el segmento de los máster y doctorados. Vamos, que ni IU en sus peores tiempos. Y para sus siglas la cosa no ha ido mucho mejor, tanto, que se ha quedado en fuerza minoritaria, esas a las que el PP despreciaba en los tiempos de la mayoría absoluta. Un resultado desesperanzador para su primera experiencia en las urnas (lo de NNGG no cuenta) y, desde luego, menos efectivo que el método digital. Otra vez será.