El silencio realza la solemnidad del Cristo de las Mercedes

El imponente Crucificado de Pompeyo Leoni volvió a procesionar por las calles de Valladolid en la noche del Miércoles Santo. 

En los últimos años, una de las procesiones que más importancia ha cobrado es la del Cristo de las Mercedes de la Cofradía de las Siete Palabras. Su Solemnidad, el orden de sus cofrades, la imponente talla del crucificado y el cuidado desfile penitencial ha permitido que esta procesión sea ahora referencia en la Semana Santa de Valladolid.

 

Si a todo esto le añadimos una noche que, aunque fresca sin amenaza de lluvias, el éxito está asegurado. Muchísima expectación en su salida de la iglesia de Santiago Apóstol, en uno de los momentos más emotivos bajo los acordes de Getsemaní y tañidos de campana a muerto. Silencio y poca luz para realzar el instante en el que la Cofradía de las Siete Palabras procesiona a hombros a su Cristo titular, tallado en el siglo XVI por Pompeyo Leoni. El ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, fue el encargado de la llamada de honor.

 

El cortejo procesional, perfectamente ordenado, se ha iniciado en Atrio de Santiago, para seguir por Héroes del Alcázar, Zúñiga, Santiago, Plaza Mayor, Ferrari, Fuente Dorada, Cánovas del Castillo, Cascajares y Arribas hasta la catedral, donde la talla entró con los sones de la marcha de Jerusalén.

 

Tras el rezo del Miserere, la procesión volvió sobre sus pasos hacia la iglesia de partida, donde de nuevo la entrada del Cristo de las Mercedes fue uno de los momentos más emocionantes, con la plaza otra vez a oscuras y un silencio sepulcral, que sobrecogía a cofrades y espectadores.