El silencio de los corderos en el Club Baloncesto Valladolid

La marcha de Nacho Martín al Gran Canaria ha sido la puntilla para un proyecto que ni es proyecto. A estas alturas, hay voces que se preguntan para qué hacía falta un presidente nuevo si no hay nada que ofrecer.

El Club Baloncesto Valladolid navega en un vago silencio que lucha contra el tiempo. Mientras en el resto de clubes de la ACB se aprecia un continuo movimiento, incluso algún equipo ha cerrado su plantilla, el proyecto vallisoletano sigue estancado en tierra de nadie en medio de miradas extrañadas que preguntan el motivo de un cambio en la dirección de la entidad si realmente estos cambios no han aportado nada.

 

El presidente, Mike Hansen, se ha topado con la realidad más cruel que cabía imaginar. En su entorno dice que no le preocupa el equipo porque asegura que lo puede cerrar en poco tiempo. Pero también había comentado días atrás que tenía controlado a Nacho Martín y el jugador ha firmado dos años con el Gran Canaria. Y así en todos y cada uno de los movimientos de un club que preside junto a su adjunto Baró pero cuyas gestiones recaen esencialmente en el trabajo que realiza la Fundación Baloncesto Valladolid, a la sazón propietaria de las acciones del club. Porque, conviene recordar, fue la Fundación quien gestionó y consiguió el dinero que la ACB reclamaba para formalizar la inscripción del equipo algo que, también conviene recordarlo, enfatizó el propio alcalde agradeciendo pública y expresamente el apoyo y trabajo de este órgano y sus patronos.

 

Otra cosa es que políticamente no pueda reconocerse el error de haber aupado a Hansen a la presidencia. Ya hubo un periodo de parón cuando apareció su nombre porque la cuestión trató de enfriarse por si sonaba la flauta de una vuelta atrás. Ahora no habrá medidas drásticas pero sí se vería bien una dimisión que dejara de nuevo el club en manos de quien realmente lo ha gestionado en los últimos tiempos.

 

Desde las esferas municipales se alabó en su momento que Hansen hablase de quitar el peso al Ayuntamiento y que el club no podía estar permanentemente en sus manos. Pero esas mismas esferas se rebelan cuando escuchan o leen a Hansen y Baró hablar de que el Ayuntamiento tendrá que tomar determinadas decisiones.

 

La mejor muestra está en las gestiones para conseguir un patrocinador principal. En este sentido se trabaja en varias vías aunque bien diferenciadas las ramificaciones entre lo que hace la Fundación y lo que ha mirado el club. De esta forma hay otras voces que se elevan en este silencio de los corderos en el Club Baloncesto Valladolid para reclamar la salida de los nuevos directivos si el sponsor llega de la mano de la Fundación. Por el momento, se sabe que Hansen ha hablado con Gustavo Aranzana como su mejor idea original para el banquillo y que tiene en el punto de mira diferentes jugadores de la órbina LEB como Francis Sánchez o Dani López. 

 

Hansen, muy celoso de su imagen pública, se ampara en la deuda del club como su principal rémora, además de aludir a que en el Club Baloncesto Valladolid ha habido muchos años de mala gestión. Que se sepa, hereda menos de la mitad de la deuda con que cogió José Luis Mayordomo un club recién descendido y supo generar un Club de Empresas, varios patrocinadores y un ascenso inmediato cuando todavía se descendía en esta Liga. 

 

Mientras, los trabajadores siguen sin cobrar y los directivos amenazan con eso de que si no hay soluciones lo dejan. Por el Ayuntamiento se preguntan si eso es verdad: ¿Lo dejarán?