El Sermón de las Siete Palabras pide a los vallisoletanos “diálogo” con Cristo Crucificado

Fray Luis Miguel García Palacios, en el momento de arrancar el Sermón de las Siete Palabras en la Plaza Mayor. J.P.
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El dominico subprior del convento palentino de San Pablo, Luis Miguel García Palacios, pidió comunicación con Dios en un Pregón en el que amenazó pero no hubo lluvia.

Siete figuras, mucha expectación y un cielo que amenazaba lluvia. Por suerte solo eso, amenaza, y es que el Sermón de las Siete Palabras, un clásico de la Semana Santa de Valladolid, no merecía acabar arruinado por el agua. Los plásticos sobre seis de las siete esculturas, a una por palabra, hicieron temer lo peor este Viernes Santo en la Plaza Mayor, pero la sangre no llegó al río. O sí. Todo depende de cómo quieran interpretarse las palabras de fray Luis Miguel García Palacios, dominico subprior del convento palentino de San Pablo y encargado de leer en esta ocasión el mencionado Sermón.

 

Ante una multitud tan entregada como silenciosa, el “palentino de nacimiento, aunque burgalés de adopción”, como él mismo se definió, quiso dejar claro el mensaje central de su discurso. “Si verdaderamente estamos aquí es para escuchar lo que nos dice Jesús, a punto de morir. Si estamos aquí es para algo más que cumplir con una venerable tradición en la Semana Santa vallisoletana. Si estamos aquí es para algo más que para llevar a cabo un acto que, a veces, suscita otros intereses. Para lo que verdaderamente debe se debe estar aquí para vivir nuestra fe”. Claro, conciso, y probablemente eficaz.

 

Y es que el ambiente frente al Ayuntamiento, con el religioso alzado en su púlpito entre las siete imágenes, podría tildarse de espectacular. No importaba que al principio cayeran ligeras gotas que hicieron tapar los pasos por si acaso, no importaba el tímido frío. “No esperó Cristo al final de sus días para legarnos su mensaje de salvación. Desde su concepción a su muerte, Jesús nos está hablando y nos está dejando el gran mensaje de amor, de perdón, de confianza y de unión con el Padre de la Misericordia”. Para qué más. Y a partir de ahí, las Siete Palabras.

 

Esas tradicionales letras que embelesan a vallisoletanos y ponen en relieve la entrega que estos pueden tener en su vida religiosa durante la Semana Santa. Los puntos, en un discurso que duró más de una hora, fueron de lo más variados. Desde “dar el perdón a todos aquellos que lo pidan” hasta “amar los unos a los otros”, siempre recordando escenas de la Pasión de Cristo.

 

Tan solo un prolegómeno de lo que se verá en la Procesión General este Viernes Santo por las calles de Valladolid, una petición de comunicación con Dios y la posibilidad de ser mejor persona ayudando y teniendo la mano al prójimo, un discurso que tanto los vallisoletanos como el nuboso cielo, que aguantó hasta el final, agradecieron. ¿Acaso no es uno de los objetivos de la Semana Santa el darse cuenta de que se puede ser más humano con el allegado?

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