El Santísimo Cristo de la Luz ya descansa en el Palacio de Santa Cruz

La imagen del Santísimo Cristo de la Luz en pleno traslado al Palacio de Santa Cruz. JUAN POSTIGO

Unas 1.500 personas estuvieron presentes en el traslado de la figura de Gregorio Fernández hasta la capilla del lugar.

Un silencio total de medianoche apenas roto por las campanadas que se escuchan desde el Palacio de Santa Cruz. Era el momento de que el Santísimo Cristo de la Luz fuera llevado de nuevo a la capilla del ya nombrado Palacio, ante la atenta mirada de algo más de 1.500 personas.

 

Hacía no mucho tiempo que había terminado la Procesión General, pero era evidente que había quien tenía fuerzas todavía, o quizá devoción, para seguir el ritmo de la Semana Santa. Eso sí, siempre desde el respeto que implica el más absoluto silencio.

 

 

Apenas alumbrado por la luz de las velas que portaban los fieles, la impresionante figura comenzó a desfilar por el pasillo lateral del Palacio, el callejón del Padre Arregui, a hombros de los costaleros que decidieron que si nadie del público decía una sola palabra, ellos tampoco la dirían para quejarse. Con paso lento pero inexorable, el Cristo de la Luz fue avanzando metros hasta la puerta.

 

Fue allí donde, una vez en el suelo, los fieles decidieron rezar un Padre Nuestro y pedir para que "aquellos que van a Misa dejen de hacerlo para invitar a aquellos que no van a hacerlo". Una vez concluidas las peticiones, el Cristo ya descansa en el lugar que le corresponde.