El Salvador firma un doblete histórico en una final de Liga de infarto ante el VRAC (23-24)

Los jugadores del Chami celebran un doblete histórico nada más terminar el partido. A.MINGUEZA
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Homenaje al rugby en Pepe Rojo, donde un golpe de Sam Katz con el tiempo ya cumplido permitió a los chamizos dar la vuelta al marcador. Los queseros protestaron sin resultado.

FICHA TÉCNICA

 

23- VRAC: Valverde, Miejimolle, Blanco, Lastra, Molina, Abril, Hall, Gavidi, Gil, Moir, De la Lastra, Griffiths, Pretorius, Castiglioni, Penha. También jugaron Mateu, Gutiérrez, Taylor, Ferrández, Barnes, Mora.

 

24- El Salvador: Fernández, Marrón, Villalobos, Sánchez, Walker-Fitton, Foulds, De la Llana, Mamea, Ramos, Katz, Zebango, Pearce, Carter, Blanco, Díaz. También jugaron Gonzalo Núñez, Alvaro Núñez.

 

Parciales: 3-0 (min.2), golpe de castigo que transforma Griffiths. 8-0 (min.9), ensayo de Penha. 8-7 (min.14), ensayo de Marrón que pasa Katz. 11-7 (min.28), golpe de castigo que pasa Griffiths. 14-7 (min.31), golpe de castigo que pasa Griffiths. 14-10 (min.40), golpe de castigo que transforma Katz. 17-10 (min.48), golpe de castigo que pasa Griffiths. 17-13 (min.50), golpe de castigo que pasa Katz. 17-16 (min.60), golpe de castigo que pasa Katz. 20-16 (min.68), Drop que pasa Griffiths. 20-21 (min.77), ensayo de Blanco. 23-21 (min.79), golpe de castigo que pasa Griffiths. 23-24 (min.87), golpe de castigo que pasa Katz.

 

Árbitro: Iñigo Atorrasagasti (comité vasco). Amonestó a Alvaro Núñez, de El Salvador (min.69).

 

Incidencias: Final de la División de Honor de rugby, disputada en los campos vallisoletanos de Pepe Rojo ante unos 5.000 espectadores. Asistieron, entre otras autoridades, la ministra de Agricultura y Ganadería, Isabel García Tejerina.

El Salvador ha conseguido este sábado un doblete histórico de Copa y Liga tras imponerse por 23-24 al VRAC Rugby en una final de campeonato regular de infarto, toda vez que el conjunto chamizo culminó la remontada sobre la bocina con un golpe de Sam Katz que protestaron los jugadores y afición del equipo quesero al considerar el tiempo cumplido. Y es que el rugby a veces es cruel, o bonito, bien pudo verse el contraste sobre el césped de Pepe Rojo.

 

El simple ambiente que se pudo vivir antes, durante y después del partido ya hubiera bastado para hacer historia después de la final de hace unas semanas en Zorrilla. Pero no, no podía quedarse solo en eso. VRAC y Salvador estaban dispuestos a ofrecer una batalla épica, de esas que pasan a los anales del rugby español, y eso que el nivel estaba alto. Y es que si de algo puede presumir ahora mismo el Valladolid, es de rugby.

 

Porque lo cierto es que si uno se atiene a lo que se vio sobre el césped de Pepe Rojo durante todo el partido, quizá debería haber sido el VRAC el campeón. O no. Todo depende de qué es lo que más se valore en este aspecto. La continuidad y constancia de los azules o la fe y la esperanza que tuvieron los blanquinegros hasta el último minuto. El rugby es un deporte de idas y venidas.

 

Precisamente en este sentido fueron los de Diego Merino los que tomaron pronto la iniciativa. Había ganas de revancha desde la final de copa y enseguida se notó en el marcador. Pim, pam, el VRAC se puso en un visto y no visto 8-0 en el marcador. Un Salvador noqueado no tuvo su mejor respuesta sobre el campo y tuvo momentos de incertidumbre hasta que consiguió asentarse sobre el césped de Pepe Rojo, espacio que, por cierto, vivió un ambiente digno del acontecimiento.

 

Poco a poco los de Juan Carlos Pérez levantaron el ánimo y Sam Katz y Griffths, por uno y otro equipo, se retaron a base de patadas en lo que fue, valga la expresión, un intercambio de golpes. El VRAC puso el orden, el Salvador las ganas, aunque con poco criterio para las touch y las melés. Justo un negativo de lo que fue la final de Copa.

 

En esas que se llegó al descanso 14-10, pero la historia que se escribiría en letras doradas no había hecho más que empezar. Los chamizos no dejaban escapar a su contrincante en el luminoso a base de sufrimiento y sudor, lo cual terminó sabiendo a gloria con la recompensa final. Lucía el 17-16 cuando un nuevo golpe de Griffiths y la amonestación de Álvaro Núñez, dejaron el 20-16 a apenas diez minutos del final, y ahí empezó la locura.

 

Por partes. Primero hizo el amago El Salvador con un ensayo de Raphael Blanco que imponía el 20-21. Apenas unos segundos después, Griffiths hacía de mesías para volver a poner a su equipo por delante con un 23-21. Y fue en ese momento, como en las mejores películas de suspense con el tiempo ya cumplido, cuando Katz respondió con su último golpe antes de su marcha, con su último servicio, para dejar todo en 23-24. No había tiempo para más. Los jugadores y afición del Quesos protestaron sin perder los nervios, pero no había tiempo para más. Las lágrimas y las celebraciones contrastaron sobre el césped de Pepe Rojo, que explotó con el pitido final. El Chami ya es historia viva.

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