"El regionalismo de los castellanos y leoneses por esencia no es excluyente, sino que integra"

El director de la Fundación Villalar Castilla y León, Antonio Calonge, cree que el sentimiento castellano y leonés cada vez arraiga más.

 

 

Antonio Calonge nos recibe en su despacho en Las Cortes de Castilla y León. La luminosa y amplia estancia muestra los síntomas del ajetreo de estos días y los preparativos de la fiesta de la Comunidad. Su móvil, que no deja de sonar, también. Fue en 2011 cuando asumió el encargado de dirigir una Fundación cuyo objetivo principal era “acrecentar el sentimiento de pertenencia de los castellanos y leoneses con su tierra”. Una empresa nada fácil. Para ello fijó tres caminos: la proximidad, la educación y la solidaridad. Antes, Colonge fue profesor de Derecho Administrativo de la Universidad de Valladolid. Nuestro entrevistado cuenta las horas ya para que la campa de Villalar se convierta en el epicentro de una fiesta de los castellanos y leoneses, en la que cree que tiene cabida todos los sentimientos regionales.

¿Qué balance hace después de cuatro años al frente de la Fundación Villalar?

Nos propusimos tres líneas de actuación que tenían que ver con la proximidad, para hacer más visible la Fundación Villalar y que nuestras actividades tuvieran presencia en las nueve provincias; una línea solidaria para ayudar a los más desfavorecidos de Castilla y León y una línea educativa para el mejor conocimiento de los castellanos y leoneses de su tierra. Cuatro años después, pensamos que hemos cumplido en la medida de las disponibilidades que tenemos, gestionando nuestros presupuesto de la manera más eficaz posible siempre atendiendo al objetivo fundacional que es acrecentar el sentimiento de pertenencia de los castellanos y leoneses a su tierra. No hay mejor manera de hacerlo que acercando a los ciudadanos el conocimiento de su tierra, de su cultura, de su arte, de sus tradiciones… para que comprendamos mejor la comunidad autónoma en la que vivimos.

 

Hablando de presupuesto, ¿la crisis también ha hecho mella en las Fundaciones?

Han sido tiempos difíciles para todos, la crisis ha afectado a todos los privados y también a las instituciones públicas; la Fundación se ha visto mermada en su presupuesto. En estos momentos rondamos el millón de euros que se destina, no solo a la celebración del Día de la Comunidad, sino a lo largo del año en todas las actividades en muchos puntos de la Comunidad.

 

¿Y el futuro?

Aunque la Fundación no está ligada al mandato electoral su Patronato está conformado por los representantes de los grupos políticos con presencia parlamentaria, con lo que las elecciones del 24 de mayo afectarán a su composición. Ese nuevo Patronato tomará las decisiones que considere oportunas.

 

Uno de los objetivos era descentralizar la Fundación Villalar

En nuestra línea de proximidad hemos intentado distribuir las actividades por muchos lugares de la Comunidad. Yo tengo un mapa en el que añado un punto rojo en aquella localidad que hemos tenido presencia. Comparando el mapa de hace cuatro años, los puntos ahora son mucho más numerosos. Queremos enseñar Castilla y León a todos los castellanos y leoneses, en eso estamos.

 

¿Por qué nos cuesta tanto decir que somos de Castilla y León?

Como decía Miguel Delibes, los castellanos y leoneses somos españoles y nos sentimos vaga e inconscientemente de Castilla y León. Ese sentimiento, poco a poco, va arraigando pero, lógicamente, los que nos hemos educado en el centralismo hemos crecido con un sistema diferente al que ahora tenemos. Pero por otra parte, nuestra esencia como castellanos y leoneses hace que no somos nada excluyentes. Nuestro regionalismo, nuestro nacionalismo, nuestro autonomismo no excluye, sino integra. Nos sentimos de Zamora, de León de Valladolid… pero también castellanos y leoneses, españoles y europeos…

 

Algunos sí…

Es cierto que en Castilla y León tenemos un partido que es la Unión del Pueblo Leonés que considera que León debe constituir una Comunidad autónoma diferente. Son los ciudadanos los que deciden y los que dan o no representación parlamentario a esa formación política o a esa idea.

 

¿Es la fiesta de Villalar una fiesta más participativa que hace algunos años?

Nuestra idea de Villalar y del Día de la Comunidad desde que llegamos es que se convirtiera en una fiesta para la diversidad de público, ofreciendo actividades para todos: desde el playmobil comunero para los más pequeños, hasta los conciertos como el de Celtas Cortos, por ejemplo. Pero no podemos olvidar cuentacuentos, magia, música, bailes, teatro, mercado… todo está presente para que todos los castellanos y leoneses tengan un pretexto para acercarse a Villalar a pasar un día de campo y fiesta.

 

También de reivindicación…

Es algo que se refleja en la campa. Hay carpas como la de la Fundación que tiene actividades propias durante todo el día para que no sea un espacio vacío, pero también hay otras organizaciones que tienen un carácter de reivindicación.

 

Cuáles son las principales novedades de la Fiesta

Todos los años nos gusta innovar y en esta ocasión la hemos establecido con la Noche Comunera, en la noche previa, con un espectáculo de luz, sonido y teatro. Queremos instaurar también un homenaje folk y reconocer a un grupo o una persona sus años de dedicación y contribución al conocimiento y difusión de la música de raíz. Este año tributaremos reconocimiento al grupo Candeal. Otras de las novedades, es que treinta años después vuelven a sus orígenes Celtas Cortos, en un concierto que están preparando con mucho mimo. Por último, es destacable que en esta edición el Playmobil Comunero contará con seis escenas que representarán la historia de los Comuneros.

 

¿Cómo vive Antonio Calonge el Día de la Comunidad?

Es un día que culmina el trabajo de todo un año. Un día de fiesta, un día de nervios  e intenso trabajo en el que hay que estar muy pendiente de que todo lo programado salga bien y esperando que exista una convivencia pacífica de todos en la campa que es un espacio donde todos tienen cabida y un lugar donde no debería haber problema de ningún tipo.

 

FOTOGRAFÍAS: ALBERTO MINGUEZA