El Real Valladolid vuelve a las andadas y cae en casa en el descuento ante el Murcia

Momento del gol del Murcia en el descuento. JORGE IGLESIAS
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El UCAM Murcia aprovechó su único remate a puerta del partido para llevarse el triunfo después de que el Real Valladolid fallara cinco ocasiones de gol muy claras.

El Real Valladolid perdió este sábado su primer partido en Zorrilla al caer con el UCAM Murcia por 0-1 en un partido en el que el Pucela puso todas las ocasiones de gol, pero en el que fue el equipo murciano el que acertó a marcar la suya, en el descuento. Un inesperado desenlace para una película que no es normal en la programación futbolística, pero que sí es bien conocida y se resume en el tópico “cuando perdonas, lo pagas”.

 

Sin hacer un buen encuentro, porque al Real Valladolid le costó mover la pelota, dominar el partido y llegar al área rival con claridad, el Pucela contabilizó hasta cinco ocasiones claras de gol, tres en la primera parte y dos tras la reanudación. Pero como no las metió, dejó el partido al albur de que pasara cualquier cosa y lo que sucedió es que el UCAM, que tenía en el empate un botín que no había merecido, se encontró con la victoria en una falta lateral que Góngora puso al área y Tito, de cabeza, superando la salida de Becerra, acertó a cabecear un balón que entró sin oposición en la portería blanquivioleta.

 

En cuanto al juego, el Pucela sólo encontró en los centros diagonales al área el camino para poner contra las cuerdas al UCAM Murcia porque el equipo se partió en muchas ocasiones, con mucha distancia entre dos líneas, una formada por la zaga y los medios centros, y otra de delanteros (Mata, Míchel, Jose y Drazic) que se incrustaban en la defensa visitante.

 

En la primera parte, dos centros desde el costado izquierdo del ataque vallisoletano al segundo palo debieron acabar en gol, pero Jose, primero con la derecha y después con la cabeza, no acertó a rematar entre los tres palos. Y Drazic, solo en el borde del área pequeña, sí acertó a cabecear a portería un centro de Míchel, pero el testarazo fue a las manos de Biel Rivas.

 

Tras el descanso, en un pase largo de Álex López, Jose se plantó ante Biel Rivas, pero el remate se fue al cuerpo del portero y, por último, un nuevo centro de Míchel que primero tocó Juan Villar, que saltó en la segunda parte por Drazic como lo hizo Ibán Salvador por Mata, y después le cayó a Mata, que envió su remate al palo y no entró de verdadero milagro.

 

Pero no era el día del Pucela en el remate. La fortuna le era esquiva y todavía le tenía deparada una jugarreta en el último suspiro. Ahora, solo queda levantar la cabeza porque no hay tiempo para el descanso. Los puntos de este sábado no volverán, pero el Pucela tiene la oportunidad de sumar otros tres en Lugo este martes.