El Real Valladolid vuelve a convertirse en una máquina

Los jugadores del Valladolid celebran uno de los cuatro goles al Numancia. A.MINGUEZA

Tras el desastre firmado en el Benito Villamarín hace una semana, los de Rubi vencieron y convencieron ante el Numancia y vuelven a tener números de ascenso directo.

No es fácil tener contenta a una afición que, desde el primer momento, desea con ansia el regreso de la forma más rápida posible a Primera División. Pese a algún que otro tropiezo ocasional, la mayoría fuera de casa, la realidad dicta que el Real Valladolid continúa con sus opciones intactas para alcanzar el ascenso directo, y no hay más que mirar la clasificación para comprobarlo... incluso comparando con anteriores temporadas.

 

Es todo cuestión de mirar los números. 54 puntos en 29 jornadas, con 47 goles a favor y 24 en contra. Insuficiente para mantener la llamada media inglesa de victoria en casa y empate fuera, pero aceptable para una Liga que ya es de las más igualadas en Segunda División desde hace años.

 

¿Recuerdan el Pucela del ascenso con Djukic? ¿Sí, verdad? Temporada 2011-2012. Pues ese, justo ese, acumulaba 52 puntos también después de disputar 29 encuentros ligueros, por no mencionar que los 43 goles transformados y 26 encajados suponían peores datos que los presentes.

 

Un poquito más atrás. Valladolid de José Luis Mendilibar, el penúltimo ascenso blanquivioleta, en la 2006-2007. Por aquel entonces, en la jornada 29, el intocable equipo ya se había hecho con el liderato gracias a 62 puntos con 46 dianas y 21 goles en contra. Sobra decir que aquel todopoderoso equipo, que acumularía 29 choques sin conocer la derrota, es bastante difícil de alcanzar, si bien los de Rubi no se quedan especialmente lejos.

 

Y por mirar más comparaciones de equipos que estas últimas temporadas han subido de manera directa, quédense con que Eibar y Deportivo llevaban 50 y 49 puntos a estas alturas, cuatro y cinco menos que el actual Pucela. Elche y Villarreal, hace dos, 64 y 47. ¿Dónde está la diferencia? Está claro que el hecho de que haya más equipos peleando arriba este año, hasta cinco, pone picante a la Liga.

 

En todo caso, pese a que los de Rubi sumen buenos números que hacen ver que se sigue en el camino, no hay que echar las campanas al vuelo, ni mucho menos. Los partidos fuera de casa siguen siendo un ‘debe’ muy importante para el Valladolid a mejorar hasta final de temporada, y sin duda la mejor oportunidad para demostrarlo será este domingo en El Toralín. Que continúe el espectáculo.

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