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El Real Valladolid tropieza ante el Llagostera y cae fuera de ascenso directo (2-0)

Chica pugna por un balón. LFP

Los de Rubi firmaron un partido para olvidar, faltos de actitud desde el primer al último minuto, e hincaron la rodilla merced de los goles de Sergio León y Querol en la segunda parte.

Ficha técnica

 

U.E Llagostera: René, Ruymán, Jordi López, Enric Pi, Masó, Ríos, Querol, Tito, Pitu (Barnils, min.89), Sergio León (Arturo, min.72) y Juanjo (Eloy Gila, min.78)

 

Real Valladolid: Javi Varas, Peña, Marc Valiente, Jesús Rueda (Jonatan Pereira, min.59), Chica, Timor, Álvaro Rubio (Guille Andrés, min.82), André Leao, Óscar Díaz, Jeffren (Omar, min.73) y Mojica

 

Amonestaciones

 

U.E Llagostera: Jordi López (min.20), Masó (min.48), Ruymán (min.60), Sergio León (min.62), Juanjo (min.72), René (min.87), Eloy Gila (min.90)

 

Real Valladolid:  Peña (min.27)

 

Goles

1-0   Sergio León (min. 49)

2-0   Querol (min. 81)

Terrible, horroroso, lamentable. Las palabras se terminan para definir la actuación del Real Valladolid este domingo en Palamós, donde perdió 2-0 frente al Llagostera gracias a los goles de Sergio León y Querol, ambos en la segunda parte, para caer fuera del ascenso directo en detrimento del Betis, que sí cumplió en El Molinón.

 

Y es que, siendo claros, el Pucela firmó un encuentro para olvidar de principio a fin. Después de tres encuentros consecutivos con un juego más o menos atractivo alternando el 4-2-3-1 y el 4-3-3, Rubi se inclinó de nuevo por la segunda formación ante la ausencia de Óscar González, con la novedad de Óscar Díaz en punta en vez de Jonathan Pereira. Pero no fue la única sorpresa para el Valladolid, ya que durante la primer mitad apareció un protagonista inesperado como fue el viento.

 

Todo el dominio que se presuponía al Pucela como equipo superior en la tabla, estalló como un jarrón contra el suelo con el pitido del árbitro que daba comienzo al choque. Enseguida el Llagostera, con un Sergio León y un José Antonio Ríos con los que tendrán pesadillas la defensa blanquivioleta, se hizo con el ritmo de juego, aunque sin demasiada efectividad arriba.

 

El viento, efectivamente, tuvo un papel fundamental. Los balones en largo de Varas, que no se complicó lo más mínimo durante la primera parte que tuvo el fenómeno meteorológico en contra, terminaban por volverle a su terreno antes de caer. Entre los elementos, la garra de los locales y la ineficiencia de los pucelanos, tocaba dejarlo todo para la segunda mitad.

 

Y ahí, cuando todo parecía indicar que el Pucela podía darle la vuelta a la tortilla, llegó el mazazo. Apenas habían trascurrido cinco minutos de la segunda parte cuando León vio recompensado su buen partido con un gol fruto de un fallo en cadena en los que tomaron parte Peña, que dejó la autopista, y una falta de entendimiento entre Rueda y Varas. Ahí se acabó el encuentro.

 

Los jugadores del Valladolid comenzaron a correr como pollo sin cabeza al mismo ritmo que les marcaba su entrenador desde la banda, incapaz de dar la vuelta a la situación como ya ocurriera en Lugo o en Leganés. Rubi probó el cambio de Rueda por Pereira retrasando a André Leao, una variante que tampoco funcionó en Pamplona, y las cosas solo fueron a peor.

 

A la postre concluiría el partido sin apenas disparos a puerta de los blanquivioletas, pero eso no fue lo peor. Entre el desatino técnico, la falta de actitud de los jugadores y ver a algunos como Jeffren o Mojica sin saber qué hacer sobre el campo, fueron pasando los minutos. ¿Y el Llagostera? Pues a lo suyo. Sabedor de que hasta un empate sería bueno, se dedicó a jugar con los nervios del Valladolid.

 

Hasta que llegó la traca final. Sin siquiera un ataque organizado que permitiera a los visitantes buscar un punto a la desesperada, Querol fue el más listo de la clase para quedarse solo ante Varas en una contra. Para adentro y 2-0, todo esto a menos de diez minutos para el final. Y es que esto es el fútbol. Después de tres partidos de ensueño, de buen juego y sin recibir goles, te pinta la cara el más pequeño. El problema es que es en estos campos donde se consigue uno de los dos puestos de ascenso directo, ese que acaba de perder el Real Valladolid.