El Real Valladolid se olvida de puntuar fuera de casa a base de ridículo (3-0)

Un momento del choque entre Ponferradina y Real Valladolid. TRIBUNA

La expulsión de Juanpe en el minuto 22 fue determinante para el devenir del choque, en el que los de Garitano dejaron horribles sensaciones. Yuri hizo los tres goles, el primero de penalti.

Ficha técnica:

 

3-SD Ponferradina: Santamaría, Adán, Alán, Miquel, Camille; Basha (Jonathan, min. 58), Andy; Acorán, Berrocal (Melero, min. 76), Antón (Caiado, min. 68) y Yuri.

 

0-Real Valladolid: Kepa; Moyano, Silva, Juanpe, Hermoso; Leao, Timor; Villar, Oscar (Álvaro Rubio, min. 81), Alfaro (Guzmán, min, 63) y Rodri (Diego Rubio, min. 56).

 

Goles: 1-0, Yuri (p): min. 22; 2-0, Yuri: min. 78; 3-0, Yuri: min. 91.

 

Árbitro: Arcediano Monescillo (Comité Castilla La Mancha). Mostró tarjeta amarilla en dos ocasiones (minutos 9 y 21) a Juanpe, siendo expulsado, Rodri (min.22), Timor (min.43), Moyano (min. 50) y Leao (min. 53) por el Real Valladolid y a Basha (min. 51), Miquel (min. 63) y Acorán (min. 74) por el equipo local.

 

Incidencias: Encuentro correspondiente a la tercera jornada de la Liga Adelante disputado en el Estadio "El Toralín" ante 4.859 espectadores, con presencia de más de un centenar de aficionados vallisoletanos

El Real Valladolid cayó este domingo con estrépito en su visita a El Toralín por 3-0 ante una Ponferradina que se mostró claramente superior desde el primer momento, si bien la expulsión por doble amarilla de Juanpe en el minuto 22 fue el punto de inflexión del choque. Los de Garitano, con un juego más que cuestionable, mejoraron mediada la segunda parte, pero un genial Yuri que hizo los tres goles dejó la posible remontada en agua de borrajas.

 

Y es que el comienzo no fue muy esperanzador para el Real Valladolid, precisamente. Desde el primer momento los de Garitano trataron de seguir la estrategia habitual de presión, que bien hay que decir que por ahora no está saliendo muy bien, y esta tampoco fue excepción. Más al contrario. Los blanquivioletas se encontraron con una Ponferradina que usaba sus mismas armas de agobio al rival, y fueron ellos quienes consiguieron imponerse en la pelea de espadas.

 

Y hablando de armas, el Pucela tendría que plantearse si partido tras partido saca las mejores que tiene. Mientras Samuel esperaba en el banquillo –Garitano no parece tenerle muy en cuenta- Juanpe pecó de juvenil tras levantar la pierna por encima de la cintura y golpear a un rival cuando iba mediada la segunda parte. Segunda amarilla, expulsión, penalti y gol. Así, sin comerlo ni beberlo, tan solo a cuarto de partido el Valladolid ya se le había puesto muy cuesta arriba.

 

Lo peor no era eso, en todo caso. Ni antes de después del mazazo los vallisoletanos consiguieron hacerse valer ante un rival que, sobre el papel, se presupone más débil. Semana tras semana el Valladolid continúa arrastrando los mismos pecados cuando no ejerce en Zorrilla, da igual los jugadores, el entrenador o el estilo de juego. Fuera de casa el blanquivioleta se vuelve blanco, sin ideas.

 

¿Y los jugadores? Pues poco que decir. Óscar intentó echarse el peso a las espaldas con poco éxito, Villar era un islote y Rodri no se encontraba arriba. Timor tuvo que echarse atrás para cubrir la baja de Juanpe y, como consecuencia, el planteamiento se convirtió en un batiburrillo sin pies ni cabeza mientras Acorán seguía realizando travesuras en el área pucelana. La situación era desesperada.

 

En la segunda parte la cosa cambió ligeramente a mejor, pero no lo suficiente. El Valladolid decidió tirar de una pizca de orgullo –y de un Guzmán que pide su oportunidad a gritos en el once inicial- para apabullar durante buen rato a la Ponfe. Ni siquiera dos posibles penaltis, uno para equipo ambos por manos del defensa correspondiente, parecieron amedrentar a los de Garitano. En todo caso, como bien se sabe, la intención no es suficiente.

 

Uno de los principales problemas que está teniendo el Real Valladolid es la ausencia de un goleador nato, un killer de área, un nueve de los de toda la vida. De esos que teme el contrario como a un nublado. Por ahora, ni Rodri, ni Villar, ni Diego Rubio han demostrado absolutamente nada, y la mejor demostración es que con dos goles en tres partidos no se va a ninguna parte.

 

En esas que el Pucela tuvo varias ocasiones para empatar la contienda, pero el gol no llegó. Simplemente, y pese a la claridad de las oportunidades, el balón no hizo el favor. Y ahí entró a matar la Ponferradina, que en todo momento trató de tú a tú al Valladolid. Yuri firmó primero su doblete a diez minutos del final, para después dar la estocada definitiva en el añadido. Mucho debe mejorar Garitano y el equipo, porque a base de derrotas no se escala a los puestos altos.