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El Real Valladolid se hace fuerte en casa a costa del Tenerife (2-1)

Jesús Rueda celebra su gol ante el Tenerife. REAL VALLADOLID

Los goles de Jesús Rueda, de falta nada más empezar, y de Timor en la segunda parte, fueron suficientes para que los de Rubi se llevaran los tres puntos. Uli Dávila recortó diferencias en el descuento. El conjunto blanquivioleta ocupa puesto de ascenso.

Real Valladolid (2): Javi Varas; Chica, Rueda, Valiente, Peña; Rubio (Timor, min.60), Leao, Bergdich (Óscar Díaz, min.75), Óscar, Jeffren (Alfaro, min.10) y Roger.

 

C.D. Tenerife (1): Jacobo Sanz; Moyano, Carlos Ruiz, Albizua, Hugo Álvarez ; Aitor Sanz, Vitolo, Maxi; Guarrotxena (Ruso min.70), Cristo (Dávila, min.59) y Aridane (Suso, min.70).

 

Goles: 1-0, m.2: Jesús Rueda. 2-0, m.65: Timor. 2-1, m.92: Dávila.

 

Árbitro: Areces Franco (C. asturiano). Mostró tarjeta amarilla a los locales Valiente (min.25), Leao (min.27) y Bergdich (min.34), y a los visitantes Hugo Álvarez (min.5), Cristo (min.30) y Aitor (min.88).

 

Incidencias: Partido correspondiente a la quinta jornada de la Liga Adelante disputado en el estadio José Zorrilla ante 10.251 espectadores.

El Real Valladolid continúa contando sus partidos en casa por victorias tras imponerse este domingo al Tenerife con resultado de 2-1, gracias a los goles de Jesús Rueda nada más empezar el partido y otro de Timor mediada la segunda parte. La postrera diana de Uli Dávila en el añadido para los isleños no hizo sino maquillar el resultado para que los de Rubi sumaran otros tres puntos de oro que les hacen seguir en los puestos de privilegio en la tabla.

 

Y es que si algo están demostrando los blanquivioletas esta Liga es que en casa, ante su público, muestran una cara mucho más agradable y entretenida que cuando le toca ejercer de foráneo. Pequeñas dosis de un estilo que, por momentos, recuerda al de aquel equipo de Djukic de hace unas temporadas que entretienen al espectador.

 

El partido pronto se puso de cara. No habían tomado asiento todavía muchos espectadores cuando Jesús Rueda, todo un descubrimiento para el balón parado, clavó una falta directa en las redes de un Jacobo que, por cierto, se llevó varias pitadas de la grada por su pasado blanquivioleta.

 

La cuestión es que los de Rubi se pusieron las pilas y, tras unos momentos de tanteo, el Valladolid se puso el disfraz de ciclón y las oportunidades empezaron a caer como churros. Primero Roger, luego Óscar, más tarde Bergdich, una vez más Roger. Pero no hubo acierto para que cayera el segundo. Eso sí, entre la lluvia el Pucela se gustaba y convencía al público, algo necesario para un equipo que sigue presentando su candidatura al ascenso.

 

En esas que se llegó al descanso con buen sabor de boca, pero con la idea de que el resultado se quedaba corto. Al menos sí era suficiente para llevarse los tres puntos ante un Tenerife que poco aportaba en el sentido ofensivo, con Guarrotxena y Aridane perdidos en la zona de ataque.

 

Y es que la segunda parte fue otro cantar. Los de Rubi, sin entregar la cuchara, se recogieron un poco más en su campo. Más tarde el entrenador achacaría esta cuestión a “ciertas desconexiones” del equipo, uno de los puntos a mejorar. Tuvo que ser Timor el que hiciera de desatascador saliendo desde el banquillo, con un auténtico también de falta desde media distancia. La perspectiva era otra con una ventaja más abultada, claro.

 

Así, el Valladolid se dejó llevar poco a poco mientras Cervera se veía incapaz de variar el rumbo del partido desde el banquillo. La única ocasión en la que se pudieron haber metido los tinerfeños en el partido de nuevo quedó en el limbo después de que Varas, que parece quedarse con la portería por delante de Dani Hernández, la salvase bajo palos despejando el balón fuera cuando parecía que ya estaba dentro.

 

El gol de Uli Dávila en el descuento, con todo el pescado vendido, no fue más que una anécdota para que Rubi pudiera darle un tirón de orejas a sus jugadores. Así, el Pucela sigue rodando, creándose una identidad, que en todo caso debe saber garantizar cuando se juegue lejos de Zorrilla. La próxima semana, en Gijón, más y veremos si mejor.