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El Real Valladolid se da un homenaje y ridiculiza al Barça B (7-0)

Los jugadores del Real Valladolid celebran uno de los siete goles. A. MINGUEZA
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Rubi cambió el habitual 4-2-3-1 por un 4-3-3 con Jeffren, Óscar y Mojica arriba para firmar el mejor partido de la temporada y recuperar sensaciones antes del parón navideño.

Ficha técnica:

 

7 - Real Valladolid: Javi Varas; Chica, Valiente, Rueda, Peña; Álvaro Rubio, Leao, Timor (Sastre, min.84), Mojica (Bergdich, min. 76), Óscar (Omar, min.76) y Jeffren.

 

0 - Barcelona B: Ortolá; Diagné, Grimaldo, Samper, Gumbau, Adama, Dongou (Pol Calvet, min.45), Macky, Sandro (Joan Román, min.59), Halilovic (Babunski, min.63) y R. Costa

 

Goles: min. 22, 1-0: Óscar; min.23, 2-0: Mojica; min.35, 3-0: Macky (propia puerta); min.42, 4-0: Óscar; min.57, 5-0: Jeffren; min.75, 6-0: Mojica; min.85, 7-0; Bergdich.

 

Árbitro: Sureda Cuenca (Comité balear). Mostró tarjeta amarilla a al jugador local Chica (min.45) y a los visitantes Diagné (min.38), Pol Calvet (min.65).

 

Incidencias: Partido correspondiente a la jornada 18 de la Liga Adelante disputado en el estadio José Zorrilla ante 9.081 espectadores.

El Real Valladolid ha vuelto, y de qué manera. Lejos quedan aquellos tiempos en los que los blanquivioletas jugaban de ensueño con Djukic en el banquillo, pero este domingo los de Rubi se dieron un homenaje en Zorrilla para ridiculizar al Barça B y llegar al parón navideño con la moral por las nubes. Un increíble 7-0, merced de los dobletes de Mojica y Óscar, además de las dianas de Jeffren, Macky en propia portería y Bergdich, dejaron a los de Eusebio por los suelos e hicieron ver la ola en la grada.

 

Comenzó Rubi la partida de ajedrez desde el vestuario, con una interesante variante insólita en Liga hasta el momento. Del habitual 4-2-3-1 se pasó a un 4-3-3 con Óscar en el centro escoltado por Jeffren y Mojica en las bandas, mientras Timor, Rubio y Leao salvaban la retaguardia. Y el resultado, francamente, fue inmejorable. Desde el primer minuto se pudo ver a un Pucela mucho más dinámico, valiente y, sobre todo, eficaz. Prácticamente todo lo que tocaron los de arriba se convirtió instantáneamente en gol, capitaneados por un Óscar que firmó el mejor encuentro personal de la temporada.

 

Y es que el partido pronto se convirtió en un pasacalles, con un equipo local lanzado a contentar a la grada tras unos últimos encuentros lastimosos contra un Barcelona B que, todo hay que decirlo, salió con intención al campo. Pero con eso no vale, claro. El Valladolid tardó poco en destaparse con un veloz juego por bandas, con dos Jeffren y Mojica que también terminaron por firmar sendas actuaciones memorables.

 

Al fin parece haber encontrado el Pucela un estilo. O no. Rubi puede haber dado con la tecla del juego blanquivioleta, pero ahora la clave consiste en saber mantenerlo a lo largo de al menos dos jornadas seguidas. Pero dicho lo cual, la primera mitad del Valladolid fue el mejor espectáculo que se ha visto en muchos meses.

 

Primero Óscar en un córner. Pim. Apenas un minuto después, Mojica. Pam. Antes del descanso, Macky confirmaba el infortunio culé con el 3-0. Pum. Óscar de nuevo en un saque de esquina calcado al primero. Pum, pum. El conjunto culé era un pelele en manos de los de Rubi, que se gustaban y recreaban con un hasta ahora inédito juego por bandas y de presión asfixiante.

 

No cambió el guion en la segunda parte. Rubi supo mantener la ambición para su equipo, mientras los jugadores, al fin, demostraron el hambre que no habían enseñado en las anteriores diecisiete jornadas de Liga. Mientras Eusebio, perplejo, se frotaba los ojos sin saber qué hacer mientras observaba la mayor paliza en Zorrilla desde el 6-1 de hace dos temporadas ante el Rayo Vallecano.

 

Los goles de Jeffren, Mojica y Bergdich no hicieron sino confirmar que el Pucela ha regresado, que tiene alma, que cuenta con madera para hacer algo grande este año si se lo propone. Un contundente 7-0 de esos que tanto escuecen al que lo sufre y que gusta a la grada que le beneficia. Sin ir más lejos, la ola se dejó ver en Zorrilla muchos meses después, desde que aquel Valladolid enamorara hace no mucho tiempo. Ahora se trata de mantener esas sensaciones, pero ya habrá tiempo de pensar en ello después de Navidad.