El Real Valladolid se acostumbra a perder

El Real Valladolid cayó por la mínima aunque mereció puntuar en Lugo después de hacer una primera parte muy floja

El Pucela se fue de vacío del Estadio Anxo Carro tras perder por 1-0 en un partido muy extraño, puesto que el C.D. Lugo pasó por encima de los blanquivioleta en la primera mitad, aunque solo logró marcar de penalti, y se vieron totalmente superados por los vallisoletanos en la segunda, en la que el Real Valladolid mandó dos remates al larguero y forzó un penalti como la Catedral de Lugo que Cordero Vega, a cinco metros de la jugada, le escamoteó.

 

La primera parte del Pucela en Lugo fue un desastre. El C.D. Lugo, equipo en pleno crecimiento y con la confianza de aquellos equipos a los que les sale todo, empequeñeció al Real Valladolid, que, en algunas fases, recordó al equipo de la pasada temporada.

 

Desde el primer minuto, las llegadas del equipo gallego a la meta de Becerra se fueron desgranando, sobre todo desde que, en el minuto 18, Joselu, de penalti de Balbi sobre Iriome, marcó el tanto que al final sería el de la victoria local.

 

El gol desencajó más al Pucela, que una y otra vez, se vio superado, incapaz ni de dar tres pases seguidos ni de ganar una disputa, a la vez que nervioso e impreciso en la zaga. Joselu falló el 2-0 a puerta vacía y Balbi y Rafa tuvieron que sacar remates lucenses bajo palos.

 

Pero tras el descanso, todo cambió. De forma radical. Cambió el dibujo, con un 4-4-2 claro y cambiaron dos protagonistas, puesto que Guitián relevó a Lichnovsky en el centro de la zaga y Ángel a Mata en la banda izquierda. Míchel pasó al costado derecho, Ángel al izquierdo, André Leao y Álex López en el medio centro y Jose, con Raúl de Tomás, en punta.

 

En esta segunda mitad, el Real Valladolid dominó por completo el partido y consiguió encerrar al Lugo en su parcela, aunque, si los blanquivioleta dieron muestras de fragilidad en su zaga cuando les tocó capear el temporal, el equipo de Luis César estuvo ordenado y a base de trabajo consiguió frenar las acometidas del Pucela.

 

Pero no todas. Para sacar los tres puntos el Lugo tuvo que tener la suerte de cara – quizá la suerte que no tuvo en la primer parte-, como cuando dos remates de Raúl de Tomás y Jose se fueron al larguero, y la ayuda del árbitro, que vio que Jose estaba adelantado cinco centímetros a la zaga para anular un golazo de cabeza, pero no vio un penalti de libro de José Juan a Moyano, cuando el portero se precipitó en su salida, se comió el regate del lateral derecho y se le llevó por delante. Pero ni el árbitro, a cinco metros de la jugada, de frente a la misma, señaló el penalti, ni Raúl de Tomás, al que le cayó el balón suelto en la continuación de la jugada, atinó con la portería en un remate franco.

 

Al final, el Pucela acabó desmelenado en el área rival, mientras que el Anxo Carro pedía angustiado el final, que llegó como una liberación para un C.D. Lugo, que dejó vivo el partido tras una exhibición en la primera parte y mereció hincar la rodilla en la segunda.

 

Ahora, tras tres derrotas consecutivas, el Pucela tendrá que hacer reflexión y sacar conclusiones para que el Real Valladolid no vuelva a ser esta Liga el equipo desfigurado de la primera mitad y reafirme su identidad para convertirse el de los segundos 45 minutos: un buen equipo de fútbol que planta cara al rival en todos los terrenos y muy difícil de doblegar.