El Real Valladolid recuerda lo que es ganar (0-1)

Una imagen del choque entre Albacete y Real Valladolid. LFP

Los de Miguel Ángel Portugal realizaron un gran partido frente al Albacete y se aúpan hasta la parte media de la tabla. Juan Villar marcó el gol justo antes del descanso.

Ficha técnica:

 

0 - Albacete: Juan Carlos, Manu Miquel (Antoñito, min.71), Gonzalo, Núñez (Jona, min.61), Paredes, César Díaz, Edu Ramos, Mario Ortiz, Samu (César Díaz min.61), Portu y Rubén Cruz.

 

1 - Real Valladolid: Kepa, Chica, Marcelo Silva, Samuel, Hermoso, Juan Villar (Timor, min.76), André Leao (Tiba, min.68), Álvaro Rubio, Alfaro (Guzmán, min.80), Óscar y Rodri.

 

Árbitro: López Amaya (Colegio Andaluz). Mostró la cartulina amarilla a los locales Paredes y a los visitantes André Leao, Chica, Kepa, Timor y Tiba. Expulsó al técnico rival Miguel Ángel Portugal.

 

Goles: 0-1, m.44: Juan Villar.

 

Incidencias: Partido correspondiente a la decimoséptima jornada disputada en el estadio Carlos Belmonte ante 6.585 espectadores.

Con paciencia y con insistencia, todo se consigue en el mundo del fútbol. Bueno, y por qué no decirlo, a base de pasarlo un poco mal en más de una ocasión. Y es que esos fueron los ingredientes de la importante victoria del Real Valladolid este domingo en casa del Albacete, merced de un 0-1 cosechado con un gol de Juan Villar al borde del descanso. Más que suficiente para escalar puestos en la clasificación y, quién sabe, quizá para marcar un definitivo punto de inflexión en esta insulsa temporada.

 

Desde luego motivos hay para creerlo. Los de Miguel Ángel Portugal –quien acabó expulsado por sus continuas protestas- fueron superiores durante gran parte del partido, dejando solo para el final el clásico sufrimiento del equipo que va ganando solo por un gol de diferencia. El Albacete tampoco lo hizo mal, jugó sus cartas, pero no fue suficiente para un Pucela que, esta vez sí, tuvo la fortuna de su lado.

 

La fortuna y algún nombre importante, claro. Con gente como Óscar que cuando tiene el día y quiere, todo se pone mucho más de cara. Eso, sumado a una sorprendente seriedad en defensa que otras semanas no estaba, una presión más que correcta con Alfaro y Rodri dando guerra arriba y un juego que gustaba a ratos, o al menos demostraba cosas, hechos. Así es más fácil jugar al fútbol.

 

Y así arrancó todo. Portugal dio confianza a Samuel y a Marcelo Silva en el centro de la defensa, con lo que más de uno se echó las manos a la cabeza. Pero la cuestión es que funcionó. Ex de Las Palmas y del Celta demostraron que juntos no trabajan mal, cubriéndose las espaldas mutuamente y a un Hermoso especialmente participativo por banda izquierda. Poco importaba el empuje de un Alba que iba más con el corazón que con la cabeza.

 

Precisamente fue el canterano madridista quien allanó el camino en un centro perfecto, de esos que solo hay que poner la cabecita para empujarla. ¿Y quién estaba allí? Pues Juan Villar, el único que no falla nunca en el Pucela esta temporada. Hasta el gol, que llegó rozando el descanso y sobre la bocina, de esos que duelen, lo cierto es que el Real Valladolid había desarrollado un juego fino, bien hilado. Aunque suene feo decirlo, casi impropio de lo visto en anteriores compromisos.

 

Porque en esas son en las que se está encontrando el Pucela esta temporada. ¿A quién le puede importar el juego en Segunda División? Más de uno levantará la mano, y la lógica le dará la razón, pero precisamente por lo extraño de ver al Valladolid jugando bien se confirma que es la excepción que confirma la regla. La cuestión es que los blanquivioletas conseguían imponerse y, para más sorpresa, el árbitro no entraba demasiado en juego.

 

¿Y el Albacete? Pues a lo suyo. Lo cierto es que por momentos supo pegar un par de latigazos que dejaron patente que estaba allí, que no se iba a dejar comer la tostada. El Carlos Belmonte era su casa y no se escapa de allí tan fácilmente con puntos, como demostraba el hecho de que, antes de empezar el partido, el Queso Mecánico había obtenido dieciséis de sus diecinueve puntos ante su público.

 

Rubén Cruz no fue capaz de aprovechar alguna concesión de la defensa blanquivioleta, que a pesar del buen resultado bien hay que decir que tuvo algunos agujeros que se encargó de tapar Kepa. El gol simplemente terminó de desarbolar a un equipo que lo intentaba pero no lo conseguía.

 

¿La segunda parte? Pues otra cosa, desde luego. Delante en el marcador, el Pucela se sabía con la sartén por el mango y supo gestionar la situación para no acabar quemándose con el aceite. Eso sí, no se puede decir que el Albacete no lo intentara. A base de cambios, entrando por bandas continuamente, sin duda pudo haber rascado un punto. Pero el tiempo dijo que no, que hoy le tocaba al Real Valladolid.

 

Sí, son muchas preguntas las leídas hasta ahora. Pero es que este Real Valladolid sigue siendo una incógnita esta temporada, tan capaz de perder en casa ante el Alavés dando una imagen desastrosa como de levantarse a la semana que viene a domicilio con un juego resultón. Hasta que una de las dos tendencias termine de imponerse.