El Real Valladolid por fin apunta hacia el playoff

El delantero blanquivioleta Roger celebra el primer gol del partido, su quinto desde que regresó a Zorrilla.
Ver album

La victoria ante el Llagostera en Zorrilla (3-0) permite al conjunto blanquivioleta sumar seis puntos de manera consecutiva para el primer objetivo de instalarse en puestos con opción a luchar por el ascenso a Primera.

REAL VALLADOLID (3): Kepa, Moyano, Samuel, Hermoso, Chica, Borja, Tiba (Óscar, min, 82), Villar, Mojica (Guzmán, min. 84), Rennella y Roger (Rodri, min. 68).

 

LLAGOSTERA (0): René, Masó, Escassi, Chus Herrero, Samu, Pitu (Emilio Sánchez, minuto 68) , Marco Tebar, Querol, Juanjo, Natalio (Benja, minuto 60) y Chumbi (Oriol, min.46).

 

ÁRBITRO: Piñeiro Crespo, del colegio asturiano. Mostró tarjetas amarillas a Samuel, Juan Villar y Borja por parte del Valladolid y a Escassi, Masó y Juanjo del Llagostera

 

GOLES: 1-0 (minuto 33); Roger. 2-0 (minuto 72); Rennella.3-0 (minuto 90); Rennella.

 

INCIDENCIAS: Campeonato de Liga de Segunda División (Liga Adelante). Estadio José Zorrilla. 7.000 espectadores.

Cuando Carlos Suárez bajaba del AVE que le trajo desde Madrid este sábado y puso pie en la estación del Campo Grande se le empezaron a revolver los habituales nervios de un presidente con rituales en esto del fútbol y apegado a ciertas supersticiones. El del Llagostera era un partido para ganar o ganar. No cabía otra cuestión tras la exhibición del Real Valladolid ante un aspirante serio como el Oviedo en el Carlos Tartiere. Era el momento de sumar para dar verdadero valor a este triunfo en tierras asturianas y colocar al equipo en una rampa de lanzamiento de la que ya no puede bajar.

 

Porque se pueden tener días buenos o malos, pero nunca actitudes como la que provocaron la derrota en Zorrilla ante el Huesca. Si el Valladolid echara la mirada atrás, a esos puntos perdidos de manera ilógica, quizá hoy estuviéramos hablando de otra cosa. Pero esto es el presente y, al menos, lo más actual del momento blanquivioleta no lleva a pensar con algo más de optimismo que hace quince días.

 

Cuando Roger remató de primera un espléndido centro de Mojica se acabaron las dudas de un partido que el Valladolid afrontaba con dos matices: las bajas y la lluvia que pudieran condicionar más su juego que un Llagostera infinitamente inferior pero que, circunstancias del fútbol, goléo en Palamós en la ida y sentenció la historia de Garitano como entrenador vallisoletano. El 1-0 era un resultado demasiado corto para los méritos de unos y otros, pero esta vez no parecía que la victoria corriera peligro.

 

Además, la colaboración de René en el segundo gol que marcó Rennella en el minuto 72 acabó por zanjar las dudas. Fue un córner que puede considerarse gol olímpico, aunque finalmente fue el desacierto del portero catalán el que acabó introduciendo el balón en la portería. Al filo del silbido final repitió el delantero para certificar un triunfo inapelable.

 

Llovía sobre Zorrilla y el Real Valladolid solo quería despachar el tiempo. Un tiempo que ya no hay que perder para no perder (redundancia buscada) el camino hacia Primera División. Porque sí, todavía hay tiempo.