El Real Valladolid no se rinde y mete presión a los de arriba (1-3)

Los jugadores del Real Valladolid celebran el primero de los tres goles bajo la lluvia. LFP

El equipo de Rubi, que demostró falta de actitud en algunos momentos del partido, se deshizo del Barcelona B y queda a la espera de lo que hagan Girona y Sporting este miércoles para agotar sus escasas posibilidades de alcanzar el ascenso directo.

Ficha técnica:

 

1 - Barcelona: Suárez; Palencia, Diagne, Gumbau, Lucas (Campins, min.67); Samper (Munir, min.67), Patric, Halilovic; Dongou, Suárez y Joan Román (Adama, min.52).

 

3 - Real Valladolid: Varas; Chica, Samuel, Rueda, Peña; Leao, Timor; Hernán Pérez (De Melo, min.85), Óscar (Sastre, min.85), Mójica (Jeffren, min.70); y Roger.

 

Goles: 0-1, min.12: Gumbau (propia puerta). 1-1, min.58: Adama. 1-2, min.63: Hernán Pérez. 1-3, min.81: Jeffren.

 

Árbitro: Pérez Pallas (Comité Gallego). Amonestó a Palencia (min.8), Patric (min.72) y Munir (min.83) por parte del Barcelona; y a Hernán Pérez (min.20), Roger (min.55), Mojica (min.56), Timor (min.58), Samuel (min.80), por parte del Valladolid.

 

Incidencias: partido correspondiente a la jornada 39 de la Liga Adelante disputado en el Miniestadi ante 1.601 espectadores.

Por insistir que no sea, por empujar que no se diga. Las posibilidades matemáticas siguen diciendo que sí, pese a que de ganar Sporting y Girona este miércoles, ante Alcorcón y Alavés respectivamente, estos serían casi inalcanzables. Pero es que hay que estar ahí para meter presión. Que se lo digan al Pucela, que este martes se deshizo del Barcelona B en el Mini Stadi por 1-3 y queda a tres puntos de ambos conjuntos, aunque con un partido más.

 

Bien hay que decir que empezó como un ciclón el Real Valladolid. Como consciente de que las opciones de ascenso directo son ya mínimas pero que pasaban por llevarse los tres puntos del Mini Stadi, los de Rubi saltaron al campo con unas ganas impropias, al menos para lo que se ha visto el resto de la temporada. En menos de cinco minutos ya habían gozado de dos o tres ocasiones ante un Barcelona B tan desahuciado en la clasificación como sobrepasado en el campo. Hasta que pasó lo que tenía que pasar.

 

Centro al área de Chica, el balón que se le escapa a Óscar… y Dongou hizo el resto. Con la mano, para adentro. La cara del central lo decía todo, en una situación más que delicada para su equipo. Y a partir de ahí, por desgracia, el Valladolid se dejó llevar.

 

Y es que así podría definirse este curso del Pucela; de un año con falta de ambición. Como si un gol fuera suficiente para el resto del encuentro, los vallisoletanos rebajaron enseguida el pistón y los locales comenzaron a creérselo, a recuperar el balón que habían perdido y a crear ocasiones a través de unos insistentes Román y Jandro. Ni siquiera la insistencia de un colosal Hernán Pérez valía para echarse al equipo a las espaldas.

 

¿Es desidia de los jugadores? ¿Es ausencia de mano de Rubi? ¿Mezcla de ambas? Vaya usted a saber, pero la cuestión es que en cuestión de minutos el Barcelona B también empezó a rondar el área de Varas con más de una oportunidad de empatar el partido. Pero no. Esta vez estaba la fortuna del lado blanquivioleta. Al menos en esta primera mitad.

 

Y es que en la segunda no fue así porque no quiso un nombre propio; Adama Traoré. El FC Barcelona tiene un auténtico diamante en bruto entre sus filas y su simple salida del banquillo valió para revolucionar a su equipo. Apenas dos minutos llevaba en el campo cuando un mal despeje se convirtió en un mano a mano, suficiente para batir a Varas. 1-1 y la afición blanquivioleta que se echaba a temblar.

 

Sí, volvieron los fantasmas de fuera de casa. El Valladolid pagaba su desidia con una diana que bien podía haber terminado en final trágico. Si no fuera por Hernán Pérez, que no podía irse sin su golito. Impecable el paraguayo para el 1-2 apenas dos minutos después, obra que remató Jeffren con el 1-3 para cerrar el partido.

 

Y sí, el Pucela salvó la papeleta, pero una vez más volvió a dejar patentes sus ‘pecados’. Esa actitud que convirtió a ratos en pachanga el encuentro en el Mini Stadi, y que quizá sea el motivo por el que el equipo blanquivileta se encuentra casi sin opciones de ascenso directo. ¿Se puede subir así en play off? El tiempo lo dirá, porque no queda otra.