El Real Valladolid juega con fuego para regresar a lo más alto (3-4)

En un partido loco, los de Rubi comenzaron perdiendo ante el Albacete nada más empezar, metieron cuatro goles seguidos y casi al final encajaron dos para terminar pidiendo la hora.

FICHA TÉCNICA:


3 - Albacete Balompié: Diego Rivas, Carlos, Noguerol, Gonzalo (Jorge Díaz, min. 45) , Pol Bueso, Edu Ramos, Portu, Samu (Cidoncha, min.45), Moutinho, Rubén Cruz y Chumbi (Benito, min.63).


4 - Real Valladolid: Varas, Chica, Rueda, Samuel, Peña, Álvaro Rubio, Timor, Bergdich (Omar, min.58), Óscar (Sastre, min. 66), Mojica (Jeffren, min.83) y Óscar Díaz.

 

Marcador: 1-0, Rubén Cruz, min. 8. 1-1, Óscar, min. 22. 1-2, Bergdich, min.26. 1-3, Mojica, min. 33. 1-4, Bergdich, min.52. 2-4, Jorge Díaz, min.59. 3-4, Rubén Cruz, min. 90.

 

Árbitro: Gorka Sagués Oscoz (vasco). Amonestó a Samu, Óscar Díaz y a Sastre.

 

Incidencias: Encuentro de la décima jornada de la Liga Adelante disputado en el Carlos Belmonte.

Bien está lo que bien acaba, suele decir el refranero popular. El Real Valladolid fue el mejor ejemplo de ello este domingo en el Carlos Belmonte, de donde consiguió escapar con los tres puntos bajo el brazo tras un comienzo calamitoso en el que encajó un gol nada más empezar, para después sacar el rodillo y hacer cuatro de golpe. Cuando todo parecía hecho, los de Rubi se dejaron llevar y encajaron dos goles al final para terminar pidiendo la hora, si bien ahora quedan a la espera de lo que haga el Girona para poder ser líderes de la categoría.

 

Y es que el partido del Pucela se dividió en varias fases bastante diferentes entre sí. Los blanquivioletas fueron capaces de pasar de lo mejor a lo peor, y viceversa. Un claro hándicap para un equipo que, si bien sigue demostrando que huele a Primera si se lo propone, también se convierte en Míster Hyde en otros momentos.

 

Al principio, por ejemplo, tocó ver cómo el Valladolid se dejaba llevar ante un colista que llevaba cinco derrotas consecutivas. Apenas se habían sentado los espectadores en sus asientos cuando Rubén Cruz hizo el primero y puso por delante a un Albacete necesitado, que a la postre se destaparía como un equipo valiente pero falto de efectivos y jugadores estrella.

 

El mundo se le vino encima a los de Rubi. El entrenador, que repetía alineación respecto a la semana pasada con la variante de Álvaro Rubio por Leao –el manchego demostró estar lejos de poder soportar la titularidad-, se dio cuenta de que el colista podría hacerle sufrir si se encerraba rápido. Pero para rápidos, Mojica y Bergdcih por las bandas.

 

Quizá el mejor descubrimiento táctico del técnico catalán desde su llegada, la dupla colombiano-marroquí a los lados está dando petróleo. Con el juego combinativo de Óscar Díaz arriba y los buenos momentos del otro Óscar, el Pucela supo sobreponerse rápido. Pim, pam. Óscar empata. Con polémica, porque pudo ser controlando con el brazo, eso sí. Pim. Bergdich hace el 1-2. Pam. Mojica el 1-3. Todo esto en apenas diez minutos. Locura pura. Para toque todavía más surrealista, el árbitro se lesionaba y tenía que ser sustituido en una mala acción en la que tropezó y se retorció la muñeca.

 

En esas que el Pucela demostraba que era capaz de jugar bien cuando quiere, se llegó al descanso. Una auténtica lástima para Rubi, porque el cuarto se olía. Y es que no sabía el catalán la que liaría su equipo después, pese a que Bergdich hacía el cuarto nada más salir de vestuarios antes de lesionarse.

 

Todo parecía bajo control, con tres goles de renta, cuando el Valladolid, quizá en acto reflejo, se dejó llevar. Los cambios de Sampedro tuvieron su efecto, con un Cidoncha espectacular, y el Albacete, contra todo pronóstico, tomó aire. Pasó lo que tenía que pasar. Jorge Díaz hizo el 2-4 a media hora del final y metió el miedo en el cuerpo al Pucela.

 

Los manchegos se echaron con todo arriba conscientes de que un tercero cambiaba el escenario por completo, pero al Pucela le tocaba volver a trasmutar. Los de blanco y violeta echaron el cerrojo atrás y, pese a la insistencia de un Albacete que acabó muriendo en la orilla tras mucho nadar, supieron aguantar estoicamente. Entró entonces el partido en una fase anodina, como si todo el pescado estuviera vendido. Los de Sampedro se encontraron casi sin querer con la diana de Rubén Cruz demasiado tarde, ya en el añadido, aunque más de uno tragó saliva en Valladolid. Por fortuna, los tres puntos volaban para Zorrilla.

 

Así las cosas, los de Rubi encontraron en el Carlos Belmonte su problema más claro. Hay una cara buena y otra mala, por lo que el trabajo que queda por delante no es otro que enseñar en la mayoría de casos la primera. Eso sí, mientras los resultados vayan saliendo hasta entonces, la situación se hace más llevadera.