El Real Valladolid firma otro ridículo y presenta su candidatura oficial al play off (1-3)

Los jugadores del Zaragoza celebran uno de los tres goles en Zorrilla. LFP

Los de Rubi comenzaron ganando al Zaragoza con un gol de Óscar de penalti, pero una segunda parte horrible condena matemáticamente a los blanquivioletas a la liguilla. La grada pitó al equipo al final.

Ficha técnica:

 

1 - Real Valladolid: Javi Varas; Chica, Samuel, Rueda, Peña; Sastre, Timor; Hernán Pérez (Jeffren, min.78), Óscar, Mojica (Tulio de Melo, min.81); Roger (Pereira, min.73).

 

3 - Real Zaragoza: Bono; Vallejo, Rubén, Mario (Natxo Insa, min.51); Fernández, Rico, Basha (Eldin, min.56), Dorca; William; Borja (Javi Álamo, min.71), Pedro.

 

Goles: 1-0, m. 39: Óscar, de penalti. 1-1, m.67: Borja, de penalti. 1-2, m.91: William. 1-3, m.93: Eldin.

 

Árbitro: Ocón Arráiz (C. Riojano). Amonestó a Rueda (min.16), Timor (min.21), Sastre (min.66) y Chica (min.72), del Real Valladolid, y a Pedro (min.40) y Rico (min.41), del Zaragoza.

 

Incidencias: Partido correspondiente a la jornada número 40 de la Liga Adelante disputado en el Nuevo Estadio José Zorrilla ante 9.631 espectadores.

Mal, horrendo, calamitoso, vergonzante. Los adjetivos para definir a este Real Valladolid, que ya se ha despedido matemáticamente del ascenso directo a dos jornadas para el final, se quedan cortos. Los de Rubi perdieron este domingo por 1-3 frente al Zaragoza tras una segunda parte de ridículo en la que encajaron tres goles y tendrán que preparar así la liguilla de ascenso, el último rayo de luz para conseguir el objetivo de la temporada.

 

Y eso que no empezó mal el partido. Rubi apostó por dar consistencia al centro del campo con su habitual 4-2-3-1 pero con Sastre acompañando a Timor, de manera que al Zaragoza se le hicieran un poco más complicadas esas contras que tantos gustan a los de Popovic. Precisamente el entrenador maño, en una apuesta peculiar, tiró de una falsa defensa de cinco con los laterales subiendo y bajando sin cesar, de manera que la cosa comenzó movida.

 

No vino el Zaragoza a por el empate, desde luego. La llegada del técnico yugoslavo hace ya meses terminó de dar un punto de fuerza e impulso al equipo, y a día de hoy se sigue notando. Aunque bien hay que decir que todo es más fácil en esto del fútbol con un jugador como Borja Bastón. El delantero toca, corre, se ofrece, la pega sin pensarlo. Un auténtico torbellino que hizo sudar la gota gorda a la defensa blanquivioleta hasta que se templó el Zaragoza después de un fuerte arranque.

 

Sí, y es que el Zaragoza comenzó mandón en Zorrilla. Tan solo Varas salvó a los de Rubi de comenzar por debajo en el marcador gracias a un planteamiento de presión y contra de los blanquillos que hizo sufrir al Pucela.

 

Pero el fútbol es caprichoso. En cuanto el Valladolid se reanimó del asedio, por fortuna sin consecuencias, acertó a estirar líneas y comenzaron a llegar las oportunidades. Y cuando todo parecía abocado al 0-0 al descanso, el árbitro echó una manita, nunca mejor dicho. Polémica acción en la que Mario tocó el balón con la mano de lleno tras un centro, sin poder apartarla. Penalti. Óscar agarra el balón y para adentro. El fútbol, a veces, es fácil. Y así se fue la cosa a vestuarios, con lo peor por venir.

 

Y es que desde el primer momento los de Rubi volvieron a demostrar aquello que llevan enseñando toda la temporada; falta de actitud. Como si el 1-0 fuera más que suficiente y dejara todo hecho, los jugadores se desactivaron. Simplemente, dejaron de perseguir con ganas y suficiencia el balón. Vaya usted a saber si es culpa del vestuario, de Rubi o de los dos, pero el hecho es una realidad. El Real Valladolid no es esta temporada un equipo grande, no tiene sangre de campeón.

 

Ahí estaba el Zaragoza, que de esto sí parece tener algo más, para sacar provecho de la situación. Tras una primera parte decente, Popovic le ganó la jugada a Rubi. Sobre la pizarra, el yugoslavo supo leer mejor el partido y los maños, conscientes de que olía a muerto, entraron con todo. Y eso que los tres cambios de blanquillos fueron por lesión, obligados.

 

Los tres goles, de Borja Bastón de penalti, de Willian y de Eldin, los dos últimos en el descuento, quedaron casi en anécdota, sabiendo que el resultado final es la sentencia definitiva del play off, tras la victoria del Girona ante el Llagostera. Y la que sí fue significativa fue la tremenda pitada final del José Zorrilla, harta de su equipo. Mucho tienen que cambiar las cosas de aquí al play off.